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Ciencia y Tecnología: ¿Quo vadis España? Por (*) Vicente Larraga y (*) Mariano Barbacid

<p>Fotografía de archivo de un microscopio. EFE</p>
(*) Vicente Larraga, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y Mariano Barbacíd, Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.-  En tiempos de zozobra en muchos ámbitos de la sociedad internacional y ciertamente en la española cabe plantearse si no es necesario hacer una reflexión que se ocupe no solo de lo inmediato, sino también de lo importante. ¿Qué país queremos para el futuro a medio y largo plazo? ¿Un país que vaya de crisis en crisis, basado en una creciente pujanza del sector especulativo y en sectores como la economía de servicio con poco valor añadido? ¿O un país basado sólidamente en la producción de bienes basados en el conocimiento?.






En este contexto, la Fundación Alternativas ha encargado a un grupo de científicos experimentales y expertos en ciencias sociales un informe sobre la realidad de la Ciencia y la Tecnología (CyT) en nuestro país. Este grupo de científicos, intergeneracional y expertos en diferentes campos, procedentes del CSIC, CNIO, CIEMAT, Universidad de Salamanca, Autónoma de Madrid y Complutense, se ha reunido para hacer una evaluación de los datos disponibles obteniendo conclusiones objetivas. El Informe ofrece una perspectiva escalofriante que sugiere que nuestro país no va a ser capaz de cambiar nuestro modelo económico y esta cercenando la posibilidad de crear un futuro de desarrollo estable, basado en el conocimiento y en las nuevas tecnologías.

Algunos de los datos y temas más significativos que se abordan en el informe de la Fundación Alternativas incluyen:

Inversión y Financiación

  • La inversión pública real, es decir las llamadas inversiones NO financieras (subvenciones) está a niveles constantes de 2006. Es decir, España no solo NO HA AVANZADO en CyT durante esta última década, sino que ha retrocedido más de doce años, si ajustamos la inversión a la inflación durante este periodo.

  • La financiación del sistema sigue siendo fundamentalmente pública, con una participación privada que solo puntualmente ha llegado a superar el 50% del total de la inversión, una cifra muy inferior al 70-80% de los países líderes en CyT. Esto hace que la inversión total en I+D en España se esté ya acercando a un mero 1,1% del PIB, es decir la tercera parte de los países líderes en esta área y la mitad de la media europea.

  • La Administración sigue inflando estas cifras con inversiones financieras, es decir, préstamos que en su gran mayoría no son utilizados y son devueltos al tesoro. Es necesario eliminar esta confusión y acabar con estos “maquillajes presupuestarios” que ya no engañan a nadie.


Productividad

  • España, según los años, ocupa alrededor del décimo lugar mundial en número de publicaciones científicas. Pero si se analizan estas cifras por habitante y, sobre todo, se contabilizan aquellas publicadas en las revistas científicas con mayor influencia internacional, no estamos entre los 20 primeros países, es decir, estamos a la cola del mundo desarrollado.  

  • Cuando se analiza cómo este conocimiento científico se intenta trasladar al campo de la innovación para que sirva al beneficio de la sociedad, es decir, las patentes activas, los datos son aún mucho más bajos. Los ingresos de los Organismos Públicos de Investigación (OPIs), así como de la mayoría de la Universidades por el concepto de licencias de patentes, sigue siendo irrisorio en comparación a lo que se genera en países de nuestro entorno.

  • El número de investigadores empleados por mil habitantes es de 6,8, por debajo de la media europea de 7,9.

  • Durante los últimos años, el sistema de CyT español ha envejecido notablemente debido a la falta de inversión en jóvenes investigadores. La media de los investigadores del CSIC se está ya acercando a los 60 años, una edad en la que salvo muy honrosas excepciones el personal investigador esta más interesado en la jubilación que en el desarrollo a medio o largo plazo del I+D.


Gestión

  • En los últimos años se ha producido un estrangulamiento operativo en la gestión científica al implementarse unas normativas de control más propias de ser aplicadas a un colectivo de delincuentes que a unos investigadores responsables del sistema de CyT. Desde trabas para la contratación hasta la implantación de interventores que impiden una gestión mínimamente fluida de los ya muy escasos recursos, están causando una frustración cada vez más extendida entre la clase científica, que está provocando que muchos investigadores abandonen “de facto” el sistema de CyT.

  • Es imprescindible dotar a los investigadores de una mayor responsabilidad en la gestión directa, tanto de captación de personal (nacional o extranjero) como de inversión. Es ineludible eliminar la exclusividad funcionarial en los OPIs y en las Universidades y permitir un sistema de contratación de personal científico basado en la meritocracia con contratos estables y niveles salariares similares a los de los funcionarios.


Política

  • El sistema español de CyT no está debidamente representado en el actual Gobierno. En la actualidad, su máximo representante es una Secretaría de Estado dentro de un Ministerio que tradicionalmente no se ocupa del sistema de CyT. Mientras el sistema de CyT en particular y el I+D en general no tenga representación a nivel ministerial que le permita tener la suficiente enjundia dentro del Gobierno, no habrá esperanza de que España se pueda poner a la par con los países de nuestro entorno. Un posible ajuste ministerial sería esencial para resolver este importante déficit representativo.

  • Es imprescindible poner en marcha un pacto social que permita la interacción de la ciencia con la sociedad a través de sus representantes. Sería importante la creación de una oficina parlamentaria de evaluación de políticas científicas y tecnológicas, que ayudara en la definición de la estrategia en I+D y asesorara en temas concretos a los diputados, que normalmente carecen de conocimientos científicos y/o tecnológicos.

  • Tal y como explica el informe de la Fundación Alternativas, el sistema español de CyT necesita un incremento de los recursos disponibles, humanos y financieros, para salir de la anacrónica y penosa situación en que se encuentra y pueda servir de base sólida para una economía innovadora

  • Pero este incremento debe ir asociado a reformas institucionales de calado para que la inversión sea eficiente y consiga sus objetivos. Es necesario establecer un nuevo sistema de gobierno para la ciencia con mayor participación de la comunidad científica, como existió durante el primer tercio del siglo XX y que tan buenos resultados dio. Este sistema funciona también con éxito en la Unión Europea en sus mejores programas de excelencia como es el European Research Council.


Conclusiones Finales

Si no queremos que España siga siendo un país de servicios es ineludible incrementar el gasto público en I+D hasta un nivel que nos permita alcanzar de una vez por todas ese “mítico” 2 % del PIB (tantas veces prometido y otras tantas negado) y recuperar, en el menor tiempo posible, los más de 80.000 investigadores y tecnólogos que se han perdido en estos últimos años. Si el Gobierno sigue ignorando la situación actual, si no tiene la voluntad política de poner a nuestro país al nivel de los países avanzados de nuestro entorno, España seguirá siendo un actor secundario en la Unión Europea y será difícil alcanzar ese “Estado del Bienestar” que nuestra sociedad merece.
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