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Cinturones de polvo cósmico sin polvo

Cinturones de polvo cósmico sin polvo
Discos de polvo rodeando estrellas lejanas. NASA

 

Nuestro universo está repleto de planetas, asteroides, gigantes rojas,  enanas marrones… y escombros. Discos de escombros que rodean a muchos de estos objetos celestes. Estos cinturones de polvo cósmico están formados por innumerables partículas de polvo y planetesimales dando vueltas alrededor de una estrella central.

“Por lo menos una quinta parte de las estrellas están rodeadas de cinturones de polvo como éstos,” explica el profesor Alexander Krivov, de la Universidad de Jena, en Alemania, quien añade que “son los restos de la formación de los planetas. En ellos se recogen los materiales de su construcción, ya sin uso”. Por lo tanto los discos de polvo son una pieza importante para poder comprender mejor el rompecabezas de la variedad de sistemas planetarios. Para los astrónomos como Krivov los discos de escombros no son realmente nada nuevo. El Sol también está orbitado por estos cinturones de polvo, como el Cinturón de Asteroides y el Cinturón de Kuiper.

Sin embargo, el astrofísico de Jena, acompañado por un equipo internacional de científicos, ha observado seis estrellas similares al Sol con cinturones de polvo extraordinarios. Los discos de escombros recientemente descubiertos no sólo son más grandes que el Cinturón de Kuiper sino que, por encima de todo, son extremadamente fríos.

Con una temperatura de aproximadamente menos 250 °C, son los discos de restos más fríos conocidos hasta el momento. Los científicos han informado sobre este hallazgo en la revista ‘The Astrophysical Journal’, que ya está disponible online ( http://iopscience.iop.org/0004-637X/772/1/32 ). “Nos sorprendió que existan tales discos de escombros tan fríos”, comenta Alexander Krivov, “a modo de comparación, el cinturón de Kuiper es aproximadamente 70 ° C más caliente y algunos de los discos de polvo alcanzan temperaturas muy superiores”.

 



El profesor Alexander Krivov y un quipo de investigación de astrofísicos de la Universidad de Jena han descubierto seis discos de polvo ultra-fríos

 

Los seis discos de escombros son también misteriosos por otra razón: Les falta el polvo característico que siempre se libera cuando las rocas chocan. “Las pequeñas partículas de polvo están mucho más calientes que las temperaturas observadas por nosotros”, dice Krivov. De acuerdo con esto, los discos de escombros fríos sólo están formados por partículas más grandes, pero al mismo tiempo no hay rocas muy grandes.

Los cálculos de los científicos sugieren que el radio de las partículas se encuentra entre varios milímetros y varios kilómetros máximos. “Si hubiera objetos más grandes, los discos serían mucho más dinámicos, los cuerpos chocarían y por tanto se generaría polvo,” explica el profesor de astrofísica de Jena.

Los discos de escombros fríos son sin duda una reliquia de la antigua fábrica de planetas del universo, pero el crecimiento del tamaño de estos planetas paró  pronto,  incluso antes de que los cuerpos pudieran desarrollar el tamaño de asteroides o incluso de planetas enanos. “No sabemos por qué el desarrollo se detuvo”, dice Krivov. “Sin embargo, los discos de polvo frío son una prueba de que estos cinturones pueden existir durante más de miles de millones de años.”

Los científicos descubrieron estos inusuales discos de escombros con la ayuda del Observatorio Espacial Herschel, el telescopio más grande que jamás se haya lanzado al espacio. “Herschel fue diseñado especialmente para detectar objetos fríos, ya que mide la radiación en el infrarrojo lejano”, explica el profesor Krivov. A pesar de su enorme efectividad,  la observación de los discos de polvo frío era una tarea exigente incluso para Herschel. Así, los científicos no pueden descartar totalmente la posibilidad de que los supuestos discos de escombros sean en realidad galaxias de fondo pasando detrás de la estrella central observada.

“Sin embargo, nuestros estudios muestran que existe una alta probabilidad de que en su mayoría se trate de discos reales”, afirma Krivov. Tal y como estaba previsto, el telescopio Herschel se jubiló en abril. Los científicos estiman que obtendrán la certeza final sobre sus resultados con la ayuda de los datos obtenidos por otros instrumentos como el radiotelescopio ALMA, en el desierto chileno de Atacama.

 

 

 

 
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