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Conflictos laborales en las minas de Almadén

<p>Blog El forzado de Almadén</p>
Los conflictos laborales en las minas de Almadén han sido a lo largo de los siglos, muchos y algunos graves. El más reciente tiene lugar en 1984, cuando los once miembros del comité de empresa deciden encerrarse por tiempo indefinido en la mina.

Encierro en la mina


La más reciente conflictividad laboral en las minas de Almadén estalla con la llegada de la democracia. El 11 de mayo de 1979 una importante manifestación de unas 10.000 personas apoya las reclamaciones del comité de empresa de Minas de Almadén. Se estaba llevando a cabo la negociación del primer convenio colectivo en la historia de las minas que afectaba a los 1.100 trabajadores del momento.

El horario de trabajo, la falta de medios adecuados de seguridad y los bajos sueldos eran sus reclamaciones. La situación se enquista, y el 4 de julio el tercer turno de trabajo formado por 70 trabajadores decide encerrarse en la mina. A las 4 de tarde la dirección de la empresa impide bajar a la mina al nuevo turno que debía sustituir a los trabajadores encerrados. La población apoya como una piña a los huelguistas, y una multitud de más de 5.000 personas se congrega en los alrededores de la mina, permaneciendo allí toda la noche.

El encierro se prolonga algo más de 7 días en el interior del pozo San Teodoro. Tras lograr ciertas mejoras, el 11 de julio de 1979 salen los trabajadores en grupos de 8, haciendo una parada de algunos minutos en la planta 9ª para acostumbrarse al cambio de presión. En superficie son recibidos por salvas de aplausos por las 6.000 personas que los aclaman. Finalmente son evacuados para someterse a un chequeo médico.

Nuevo conflicto laboral en Almadén


La situación realmente no mejora, y la negociación del siguiente convenio se bloquea. El 30 de julio de 1984 parte del comité de empresa, un total de 11 personas, decide encerrarse de nuevo en la mina. En esta ocasión el grupo permanece en la planta 23 en las proximidades del pozo San Joaquín, a 585 metros de profundidad. Las discrepancias surgen de la voluntad de la empresa en aumentar el número de jornales mensuales de mina de 8 a 12 y en reclamaciones de incremento salarial. El sueldo de los mineros era realmente bajo.


El encierro se apoya con paros de una hora que son denunciados por la empresa como ilegales. De nuevo, el pueblo apoya las movilizaciones con una multitudinaria manifestación celebrada el 4 de agosto. La situación se escapa del ámbito de la empresa, en la negociación participan el gobernador civil de la provincia y el presidente de Castilla La Mancha.


El acuerdo se alcanza a las 5 de la mañana del 9 de agosto de 1984, no sin antes mediar la intervención del vicepresidente del gobierno español Alfonso Guerra. La parte más importante del acuerdo, firmado en la planta 23 de la mina, comprometía a la empresa a homologar los salarios de los mineros de Almadén con la media nacional del sector.


El encierro había durado 11 días.


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