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De sorpresa en sorpresa

La investigación científica es una caja de sorpresas y se conocen casi a diario informes que revelan los resultados más inesperados y hasta extraños.

El último de ellos es el de un estudio realizado por el biólogo Rama Singh que determinó que los culpables de la menopausia femenina somos nosotros….los hombres.

La menopausia, una etapa de la evolución que sólo afecta a los seres humanos, comienza cuando la mujer llega a cierta edad y pierde su capacidad reproductiva. La explicación evolutiva, según el autor, es que las mujeres menopáusicas pasan entonces a ayudar a cuidar a sus nietos con lo que se preserva la especie.

Pero Singh y dos de sus colegas biólogos de la Universidad McMaster, en Canadá, advierten en un estudio publicado por la revista PLOS Computational Biology, de que esa afirmación no tiene sentido.

“¿Cómo se puede evolucionar hacia la infertilidad? Eso se opone a la idea de la selección natural que busca la fertilidad, la reproducción…no trata de detenerla”, señala Singh.

El científico manifiesta que la competencia de los hombres por conseguir los favores sexuales de parejas más jóvenes reduce las posibilidades reproductoras de las mujeres de mayor edad.

Añade que se trata de la supervivencia de la especie a través del buen estado de forma física. “Las fuerzas de la selección natural….protegen la fertilidad de las mujeres en el momento en que están en mayor capacidad de reproducción”.

El científico indica que si nosotros los hombres no estuviéramos a la caza de las mujeres más jóvenes las mujeres mayores no perderían su capacidad reproductiva cuando llegan a cierta edad.

Como no podía ser de otra forma, el estudio aclara que si la situación fuera al revés y las mujeres fueran las que seleccionaran a compañeros mucho más jóvenes para la preservación de la especie, entonces seríamos nosotros los que perderíamos muy pronto la capacidad reproductiva.

Hasta aquí la primera sorpresa.

En la aportación anterior en este espacio decía que muchos medicamentos tienen efectos secundarios que pueden ser gravísimos y que sus fabricantes se cuidan mucho de no revelarlos.

Pero también es cierto que hay otros que no sólo son remedios para algunos males sino que también, de manera impensada, ayudan a solucionar otros problemas.

Los ejemplos abundan y el primero de ellos es el de la aspirina que no solo sirve para aliviar dolores de cabeza y otros malestares neurálgicos sino que también es un importante factor en la prevención de problemas cardiovasculares, entre otros.

El último milagro es el de finasteride, un medicamento recetado para prevenir la pérdida del cabello y la inflamación prostática y que, según se descubrió en una investigación en roedores, reduce las ansias de consumir alcohol.

Los resultados de esa investigación serán publicados en noviembre en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research la cual sugiere que quienes la consuman no exageren pues se descubrió que también inhibe el apetito sexual.

Y ahora resulta que los juegos electrónicos de los niños y que son la causa de nuestro rechazo más airado podrían ayudar a prevenir el envejecimiento mental de los mayores….si logramos vencer la renuncia a oprimir un laberinto de botones y mirar una pantalla como si estuviéramos hipnotizados.

Según un estudio de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, los mayores que maniobraron un juego electrónico que puso a prueba su destreza y la velocidad de sus procesos mentales retrasó en unos siete años su declinación intelectual.

“Sabemos que podemos detener esta declinación y restablecer la velocidad de los procesos cognitivos de la gente”, señala Fredric Wolinsky, profesor de la Universidad de Iowa en un informe publicado por la revista PLOS One.

“Si sabemos eso, ¿no deberíamos acaso ayudar a los adultos mayores?”, pregunta Wolinsky. “Es muy fácil…así es que esos adultos mayores ya deberían comenzar a entrenarse en esos juegos ” electrónicos, añade.
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