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Del tubo de ensayo al mercado

A diario nos encontramos con el argumento de que la investigación y el desarrollo y, por ende, la inversión en proyectos científicos en un sentido amplio, no es rentable a corto plazo, sino que presenta un retorno a medio o largo plazo. Esta premisa propicia que proyectos interesantes de I+D se queden en laboratorios y nunca vean la luz, con la consiguiente merma para la mejora de la salud de las personas. 

Sin embargo, existen multitud de casos de empresas del ámbito biotecnológico que desmontan completamente esta teoría. Compañías que, como GenoClinics, han logrado saltar del tubo de ensayo de un laboratorio al mercado, consiguiendo comercializar sus productos y ser rentables.


Nuestra compañía, una empresa biotecnológica dedicada a la aplicación de los últimos avances de la genética al campo de la medicina clínica, nació hace diez años en las aulas de la Universidad de Málaga.

Una vez definidos nuestros objetivos, incorporamos a nuestro equipo algunos de nuestros mejores alumnos, con lo que pasamos de ser una empresa familiar, formada por tres hermanos biólogos, a contar con un equipo integrado por dos doctores en Biología y en Medicina, y tres licenciados en Biología con máster de especialización en distintos campos de la genómica humana.

Más tarde, ayudados por los técnicos de la Junta de Andalucía, se interesó por nuestro trabajo la sociedad de capital riesgo Minerva, con la que comenzamos una nueva andadura, dejando en sus manos la comercialización de nuestros productos a cambio de una participación en la empresa. Así fue cómo nos instalamos en el Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga, con nuestros medios propios, nuestra gestión propia y nuestra propia filosofía.

Laboratorios de la empresa. Imagen cedida por Genoclinics.

El éxito del proyecto, pese a la compleja coyuntura que vivimos, obedece a diversos motivos.
Es importante tener una idea singular, original y útil, que cubra una necesidad no satisfecha y que sea adaptable a las condiciones actuales de mercado, sea nacional o internacional.

Disponer de un equipo de profesionales bien cualificados es un elemento clave para alcanzar los objetivos. Pero no basta con el talento y la profesionalidad, son necesarios también una gran dedicación y esfuerzo.

Evidentemente, la financiación es un elemento fundamental, debido a la necesidad de realizar inversiones en tecnología punta. Para ello, se debe disponer de capital propio o bien proveniente de otras fuentes de financiación, sean entidades públicas o privadas.

En nuestro proyecto se han dado, además, otras circunstancias. Por una parte, el apoyo de la Universidad a través de programas tales como las distintas modalidades de “incubadoras de empresas”. En segundo lugar, disponer de un estudio de mercado previo, para determinar las posibilidades de penetración.

También hay que destacar el conocimiento acumulado y la experiencia previa en tareas semejantes a las desarrolladas en la empresa. Y, por último, contar con un equipo de comerciales con experiencia en el sector, ha sido un elemento clave.

Nuestro compromiso e ilusión es seguir trabajando por el bienestar y la calidad de vida de las personas, tanto desde la vertiente de predicción de enfermedades, como del diagnóstico preciso y del ajuste del mejor tratamiento, empleando la genética como herramienta de conocimiento.

Y lo hacemos con la visión de una compañía global, con una concepción internacional del mercado, y sin ningún complejo. Por ello, a medio plazo, Genoclinics tiene puesto el foco en la internacionalización.

Estamos convencidos de la calidad y la competitividad de nuestro proyecto, por lo que esperamos poder seguir siendo un ejemplo de que las empresas españolas podemos competir en cualquier mercado, con el talento, la profesionalidad, la innovación, el compromiso y la ilusión, como elementos diferenciales.

Javier Porta Pelayo es director de I+D de GenoClinics.


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