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Demuestran que los bilingües manejan dos sistemas sonoros distintos

Demuestran que los bilingües manejan dos sistemas sonoros distintos
 

Kalim Gonzales y Andrew Lotto, de la Universidad de Arizona, prueban que la percepción es diferente dependiendo de cuál de las lenguas se está hablando.

Una investigación de la Universidad de Arizona ha demostrado que los individuos que aprenden dos idiomas a edades tempranas pueden moverse de forma independiente entre los sistema sonoros de cada una de ellas, y no emplear el de una de las dos para enfrentarse a la otra, como tradicionalmente se creía. La investigación, que será publicada en un número próximo de Psychological Science, una publicación de Association for Psychological Science, aborda temas clásicos en los estudios sobre bilingüismo acerca de cómo los hablantes de varios idiomas escuchan y procesan los sonidos en lenguas diferentes. “Un montón de estudios han mostrado que los bilingües son muy buenos adaptándose a las variaciones lingüísticas de los diferentes discursos, pero siempre ha habido discusión sobre cómo lo hacían”, asegura el autor de la investigación, Kalim Gonzales, psicólogo y doctorando en la Universidad de Arizona.

“Hay dos puntos de vista: el que indica que los bilingües tienen diferentes modos de procesar el discurso para cada uno de los idiomas que hablan –continúa-, y otro que asegura que lo que sucede es que el individuo se ajusta a las variaciones del discurso recalibrando su percepción a las propiedades acústicas únicas de cada uno de ellos”. El estudio de González supone la primera teoría que asegura que quienes aprenden dos idiomas desde muy pequeños, aprenden dos modos distintos de procesar el sistema sonoro.

El trabajo se ha centrado en 32 hispano-ingleses, bilingües desde una edad temprana, que aprendieron su segundo idioma antes de los 8 años. Los participantes fueron expuestos a una serie de palabras que comenzaban con los sonidos ‘pa’ y ‘ba’ e interrogados sobre cuál de los dos escuchaban. Aunque los dos sonidos existen en inglés y español, la percepción de ambos varía sutilmente: en el caso de ‘ba’, por ejemplo, el angloparlante tipo comienza con la vibración vocálica en el momento en el que abre los labios, mientras que los hispanoparlantes inician la vibración de la vocal ligeramente antes de la apertura labial, pronunciando el ‘pa’ de forma similar al ‘ba’ inglés.

Como resultado de estas sutiles diferencias, los hablantes de lengua inglesa exclusivamente podrían, en algunos casos, confundir los sonidos ‘ba’ y ‘pa’ cuando escuchan hablar en español, explica el co-autor del estudio Andrew Lotto, profesor asociado de Ciencias del discurso, la lengua y la dicción de la Universidad de Arizona. “Cuando reflexiona sobre la diferencia entre idiomas, la mayoría de la gente piensa en que utilizan palabras y gramáticas diferentes, pero la realidad es que la base de esas lenguas emplea sonidos distintos”, asegura Lotto. “Una de las razones por las que suena tan diferente cuando escuchamos hablar a alguien en otro idioma es porque, de hecho, están empleando sonidos distintos. Hay una codificación diferente para esa lengua, por eso el acento de alguien que primero aprendió español puede sonar con un acento raro en inglés: su ‘pa’ es como el ‘ba’ inglés, por lo que cuando pronuncian una palabra con ‘pa’ suena como una con ‘ba’ para un hablante monolingüe en inglés”.

Para el estudio se dividió a los participantes en dos grupos. Uno de ellos estuvo escuchando palabras raras en español mientras el otro hacía lo mismo con términos ingleses. Ambos grupos escucharon cintas grabadas con variaciones de las mismas palabras –‘bafri’ y ‘pafri’-, inexistentes en ambas lenguas. Luego se les pidió que identificaran cuáles comenzaban por el sonido ‘ba’ y cuáles por ‘pa’. Todos escucharon las mismas series de palabras, pero para el grupo a quien se dijo que estaba escuchando términos en español se añadió una pronunciación sutilmente diferente, incluyendo la ‘r’ española. El hallazgo fue que los participantes percibieron de forma diferentes los sonidos ‘ba’ y ‘pa’ dependiendo de si se le había dicho que escuchaban palabras españolas con la ‘r’ de este idioma o palabras inglesas, con su propia ‘r’.

“Lo que se demuestra con esto es que cuando pones a la gente en ‘modo inglés’, de hecho, actúan como si fueran hablantes de inglés, y lo mismo si lo que activas es el ‘modo español’. Estos bilingües, escuchando exactamente los mismos ‘ba’ y ‘pa’, los etiquetarían de forma distinta dependiendo del contexto”, revela Lotto.

Cuando el estudio se repitió con 32 participantes monolingües en inglés, estos no mostraron los mismos cambios en la percepción: etiquetaron los sonidos ‘ba’ y ‘pa’ de la misma forma, independientemente del idioma que se les había dicho que estaban escuchando. Fue la ausencia de este efecto en monolingües lo que facilitó la mayor evidencia de que hay dos sistemas sonoros diferentes en las personas bilingües.

“Hasta llegar a este punto, nunca habíamos tenido una respuesta satisfactoria a la pregunta de si los bilingües aprenden dos códigos diferentes –los de los sonidos ‘ba’ y ‘pa’ en inglés y español- o si lo que adquieren es un tipo de código intermedio. Ésta es una de las primeras demostraciones claras de que los bilingües tienen realmente dos sistemas sonoros diferentes y que pueden pasar de una lengua a otra para utilizar uno u otro”, explica Lotto. Esta afirmación sólo es cierta para quienes aprenden los dos idiomas a una edad temprana, “porque quienes incorporan una segunda lengua más tarde, tienen una más dominante y emplean su sistema sonoro para hablar la otra, lo que conduce a la adquisición de un acento extraño en la pronunciación.

Lotto llama la atención sobre el incremento de los estudios sobre el bilingüismo, que él achaca a la mezcla de población actual. Los hallazgos de esta investigación descartan la tesis de que los hablantes de dos idiomas siempre tenían uno dominante. “Nuestros descubrimientos incrementan la posibilidad de que los bilingües puedan percibir el discurso como un nativo en ambos idiomas”, cuenta Gonzales, cuyo propio hijo está siendo criado de forma simultánea en inglés y chino.

“La visión predominante hasta este momento era que los bilingües nunca serían capaces de percibir una segunda lengua más allá de lo que un aprendizaje tardío permite. Eso suponía que incluso si una persona aprendía dos idiomas simultáneamente desde el nacimiento, siempre tendría la percepción de una de ellas como si se tratara de un hablante tardío. Nuestros descubrimientos siembran dudas sobre este importante posicionamiento de las teorías sobre el bilingüismo”, concluye Gonzales.
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