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Descubren que las mujeres tienen mejor memoria que los hombres para recordar los rostros de las personas

Descubren que las mujeres tienen mejor memoria que los hombres para recordar los rostros de las personas
El estudio de la McMaster University demuestra que el patrón de observación inconsciente femenino retiene mejor los rasgos que el masculino.

Una nueva investigación de la McMaster University demuestra que las mujeres pueden recordar mejor las caras que los hombres, en parte porque pasan más tiempo estudiando los rasgos, incluso sin saberlo. Su patrón de observación inconsciente se detiene más en las características del rostro, lo que, una vez determinado el procedimiento, se podría convertir en una técnica de trabajo que ayude a mejorar la memoria de cualquier individuo. El estudio ha sido publicado en la revista Psychological Science

Este hallazgo permitiría resolver la cuestión sobre por qué algunas personas pueden recordar los rostros fácilmente, mientras que otras olvidan rápidamente el de alguien a quien acaban de conocer. “El modo en que desplazamos nuestros ojos a lo largo del rostro de un nuevo individuo afecta a nuestra capacidad para reconocerlo más tarde”, explica Jennifer Heisz, investigadora miembro del Rotman Institute de Baycrest y profesora asistente en el departamento de Kinesiología de la McMaster University, y coautora del estudio junto a David Shore, profesor de Psicología en McMaster, y Molly Pottruff, estudiante de Psicología en este mismo centro.

“Nuestro descubrimiento ofrece nuevas informaciones sobre los mecanismos potenciales de la memoria episódica y las diferencias que se dan durante los procesos de codificación y recuperación de los datos entre ambos sexos. Hemos encontrado que las mujeres miran más las caras nuevas que los hombres, lo que les permite crear una memoria superior y más rica”, afirma Heiz.

Los investigadores han empleado tecnologías de monitorización ocular para rastrear qué sucedía cuando los participantes del estudio miraban los ojos, la nariz o la boca de una serie de rostros que se les iban mostrando aleatoriamente en el monitor de un ordenador. A cada uno de los rostros se le asignaba un nombre y se pedía a los participantes que trataran de recordarlo más tarde, confirmando así quiénes había retenido las características individuales de esas caras, y cuáles de ellos habían sido incapaces de hacerlo. Un grupo se sometió a los tests a lo largo de un día, y otro pasó las pruebas durante cuatro jornadas.

“Descubrimos que las mujeres se fijan mucho más en los rasgos que los hombres, pero también que esta estrategia funciona de forma totalmente independientes de nuestro conocimiento. Los individuos no se percatan habitualmente de dónde fijan los ojos mientras están mirando algo o a alguien, por lo que se trata de un fenómeno que sucede de forma inconsciente a su voluntad”, asegura Heiz. Las implicaciones de este hallazgo son muy interesantes de cara al futuro, según la autora, puesto que implican que cualquiera podría ser adiestrado para observar con más detenimiento y, potencialmente, tener una memoria mejor.

“Los resultados abren la posibilidad de que cambiando el patrón de movimiento de nuestros ojos se mejore la memoria –indica Shore-. Incrementar la observación podría convertirse en una táctica simple para mejorar el recuerdo de los rostros en la población general, especialmente en los individuos con una memoria deficiente, como los ancianos o quienes han experimentado algún deterioro cognitivo”.

Crédito fotográfico: Ilustración que muestra el patrón de observación de una mujer y un hombre cuando miran el mismo rostro por vez primera. Imagen cortesía de McMaster University.
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