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Detectadas las evidencias más antiguas de contaminación por plomo causada por la actividad del hombre

Detectadas las evidencias más antiguas de contaminación por plomo causada por la actividad del hombre
La zona de los Grandes Lagos de Michigan es una de las fuentes principales de cobre de Norteamérica. Imagen Cortesía de University of Michigan Biological Station.  

 

Investigadores de Pittsburg descubren restos de este metal de hace unos 8.000 años en la región más al norte de la península superior de Michigan.

Los humanos fueron quienes comenzaron a contribuir a la contaminación medioambiental por plomo hace unos 8.000 años, según un informe de la Universidad de Michigan. Un equipo de investigadores de este centro ha detectado los restos más antiguos de contaminación por plomo derivada de la acción humana en la región más al norte de Michigan, lo que sugiere que la contaminación metálica por la minería y otras actividades humanas se dio antes en Norteamérica que en Europa, Asia y Surámerica. Este descubrimiento ha sido publicado como uno de los hallazgos más destacados en el último número de Environmental Sciencie & Technology.

“El legado medioambiental de la Humanidad se extiende miles de años, mucho más atrás en la escala global de los tiempos que tradicionalmente se habían asociado con los cazadores-recolectores. Nuestros registros indican que la influencia de los más tempranos nativos americanos puede ser detectada estudiando los sedimentos de los lagos”, asegura David Pompeani, líder del grupo de autores responsables del estudio y candidato a doctor en el departamento de Geología y Ciencia Planetaria de la Universidad de Pittsburg. “Estos hallazgos tienen importantes consecuencias tanto para los registros arqueológicos como para la historia del medio ambiente de los Grandes Lagos superiores”.

El equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburg –en el que se incluye también a los miembros del departamento de Geología y Ciencia Planetaria Mark Abbot, profesor asociado de Paleoclimatología, y Daniel Bain, profesor asistente de Ciencias del Ámbito Geográfico, así como al alumno Byron A. Steinman (A&S ‘11G)- examinaron la Península Keweenaw de Michigan porque es la mayor fuente del cobre puro típicamente norteamericano. Los sondeos más tempranos de la zona realizados en esa zona, que tuvieron lugar en torno a 1800, ya habían identificado restos prehistóricos de actividad minera humana en forma de herramientas tales como martillos de piedra, escaleras y canteras.

El equipo del departamento de Geología y Ciencia Planetaria investigó los tiempos, las localizaciones y la magnitud de la contaminación de las antiguas actividades de minería del cobre de las que había constancia en la zona. Los sedimentos para el estudio fueron recogidos en junio del año 2010 de tres lagos localizados cerca de las antiguas canteras. Los científicos analizaron la concentración de plomo, titanio, magnesio, hierro y materia orgánica del núcleo de los sedimentos recogidos, y encontraron que en las distintas décadas a lo largo de los siglos se iban incrementando los índices de contaminación por plomo, y que estos indicadores se conservaban inalterables en los sedimentos a lo largo de los milenios.

“Estos datos sugieren que esos niveles medibles de plomo fueron emitidos por sociedades preagrícolas, dedicadas a la minería del cobre en la Península de Keweenaw en un momento histórico que daría comienzo hace unos 8.000 millones de años –explica Pompeani-. De forma general, estos registros han confirmado, por vez primera, que la contaminación prehistórica del Distrito del Cuprífero de Michigan puede ser detectada en los sedimentos encontrados en la zona de los lagos”.

En contraste con estos hallazgos, la reconstrucción de los escenarios de contaminación por metales de otras partes del mundo, tales como Asia, Europa y Suramérica, sólo aporta evidencias de contaminación por plomo a partir de fechas que nunca se extienden a periodos más tempranos a hace 3.000 años, concluye Pompeani.

“Tenemos la esperanza de que nuestro trabajo pueda ser empleado en el futuro para entender mejor los cambios que se produjeron en el medio ambiente en épocas remotas de nuestra historia”, remata Abbott. Para conseguir ampliar la base de conocimiento con la que enfrentarse a esta tarea, el equipo está estudiando actualmente otros emplazamientos cercanos a minas prehistóricas de cobre alrededor del área de los Lagos Superiores.

Los fondos para el estudio y la publicación del trabajo “Lake Sediments Record Prehistoric Lead Pollution Related to Early Copper Production in North America” han sido aportados por la beca Henry Leighton Memorial Fund y por la contribución de un estudiante de investigación premiado por la Sociedad Geológica de América. El trabajo ha contado también con el soporte de los medios materiales de la Fundación Nacional para la Ciencia de EE.UU.
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