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Eduardo Vaquerizo, entre tinieblas gloriosas

<p>Eduardo Vaquerizo. EFE/Pedro Pablo G. May</p>
“Soy el primer sorprendido por ganar el Ignotus a la mejor novela, porque este año el premio estaba muy reñido, con grandes textos como competidores”, reconoce Eduardo Vaquerizo, uno de los triunfadores de la última Hispacon: la MirCon, celebrada a principios de este mes en la localidad barcelonesa de Montcada i Reixac.

Entre las rivales de Memoria de tinieblas (Sportula), que además de mejor novela ha cosechado el Ignotus por la mejor portada, elaborada por el propio Vaquerizo, figuraban Esta noche arderá el cielo de Emilio Bueso (Salto de Página) o La canción secreta del mundo de José Antonio Cotrina (Hidra).

La novela ganadora en la MirCon continúa la saga iniciada por el mismo Vaquerizo en 2005 con otra obra igualmente premiada, Danza de tinieblas, que nos conduce a través de una espectacular ucronía steampunk en la que el imperio español domina el mundo en un siglo XX alternativo que se remonta a la muerte por accidente de Felipe II en vísperas de la batalla de Lepanto y el ascenso al trono del triunfante Juan de Austria como su sucesor.

“Se ve que la serie ha gustado, aunque yo creía que esta segunda parte tendría menos éxito al ser más compleja, con un tipo desagradable como protagonista y sin final feliz”, asegura Vaquerizo, al que “de hecho me han llegado algunas críticas” en el sentido de que es un texto “oscuro, donde pasan cosas muy chungas” pero “hay un montón de historias chungas que funcionan muy bien precisamente por eso”.

El éxito del universo ucrónico generado por el autor se manifiesta igualmente en la antología de relatos ambientados en él y firmados por otros autores como Ramón Muñoz, Víctor Conde, Santiago Eximeno o Alberto García-Teresa, publicado también por Sportula este mismo año con el título “Crónicas de tinieblas”.



La antología “salió bastante bien” a su juicio y además “es divertido ver cómo otros tocan tus juguetes y lo que hacen con ellos…, cada cual aporta su propia visión de las cosas aunque parecen haberse centrado en el componente político”.

“A estas alturas, la tercera parte es casi obligada, aunque esta vez se tratará de una precuela, ambientada en la Guerra de Sucesión, con aragoneses y catalanes por medio”, bromea Vaquerizo.

La última obra publicada por el autor es Tres motivos para morir en Madrid (Saco de huesos), que fue finalista del Premio Río Manzanares de novela, es un libro “muy bien cuidado, corregido y editado” si bien, reconoce, “no tiene una buena distribución, un problema habitual de las editoriales pequeñas” aunque confía en que pronto estará disponible en su edición electrónica.

Vaquerizo cree que el futuro será del e-book pero un futuro aún lejano al menos en España porque “la técnica ha corrido más que el resto, especialmente que la industria, que sigue sin estar preparada, por lo que ahora mismo estamos en un limbo raro, en el no predomina ni el papel ni lo electrónico…, y encima con toda la piratería que hay“.

Respecto a su técnica literaria, este ingeniero aeronáutico confiesa que escribe casi todos los días entre hora u hora y media pues “necesito una rutina para rendir de la manera adecuada” y gracias a ella puede concluir el equivalente a un par de novelas cortas al año; si bien “no sé para qué escribo tanto si luego los textos se quedan años en el cajón”, se queja, “buscando acomodo en una u otra editorial”.



En ese sentido comenta que tiene tres novelas inéditas en este momento: una juvenil sobre magos escolares, “un Harry Potter de barrio”, un trasunto del 15-M “que se está quedando anticuada a pasos agigantados” y una tercera ubicada en un futuro cercano.

“La única ventaja de tardar tanto en publicar es que puedes corregir mucho y mejorar así el texto”, reflexiona.
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