Inicio / Entrada de Blog / El ADN basura puede ser no necesario para la vida

El ADN basura puede ser no necesario para la vida

El ADN basura puede ser no necesario para la vida
 

La secuenciación del genoma de la planta carnívora “Utricularia gibba” contradice la idea de que grandes cantidades de ADN no codificante son cruciales para la vida. Los genes representan alrededor del 2 por ciento del genoma humano. El resto se compone de un material genético conocido como ADN no codificante o ADN basura, y los científicos han pasado años dándole vueltas a por qué existe este material en cantidades tan voluminosas.

Un nuevo estudio, publicado en “Nature”, ofrece una visión desconcertante: la gran mayoría de ADN no codificante, abundante en muchos seres vivos, puede no ser necesario para la vida compleja. El equipo internacional de investigadores, dirigido por el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad en México y la Universidad de Buffalo (Estados Unidos), ha analizado el genoma de la “Utricularia gibba”. Al frente del estudio se encontraban Luis Herrera-Estrella y Víctor Albert, con la colaboración de científicos de Estados Unidos, México, China, Singapur, España y Alemania.

Se trata de una planta carnívora acuática, de tamaño pequeño, perteneciente a la familia Lentibulariaceae. Se encuentra por todo el mundo, y también en España. Su genoma es el más pequeño en ser secuenciado entre las plantas complejas. Los investigadores explican que el 97 por ciento de su genoma se compone de genes y pequeños elementos de ADN que controlan esos genes.

Este vegetal ha eliminado el ADN basura de su material genético durante muchas generaciones, lo que le diferencia de otras plantas, como el maíz y el tabaco, y los seres humanos. “La gran noticia es que sólo el 3 por ciento del material genético de esta planta es el llamado ADN basura”, comentó Albert. “Lo que dice es que se puede tener perfectamente una buena planta multicelular con una gran cantidad de diferentes células, órganos, tipos de tejidos y las flores, y se puede hacer sin el ADN basura”, explica el investigador.

Una reciente serie de artículos de ENCODE, proyecto de investigación internacional, apuntaba que la mayor parte del ADN no codificante interviene en las funciones bioquímicas, como la regulación y la promoción de la conversión de ADN en ARN.

Sin embargo, el reciente estudio desmonta esa teoría. Su investigación indica que algunas especies tienen sesgo inherente hacia la eliminación de una gran cantidad de ADN no codificante, mientras que otros lo tienen hacia la dirección contraria. Y la diferencia no se halla en la utilidad. La secuenciación del genoma de la “Utricularia gibba” revela que disponer de una gran cantidad de ADN no codificante no resulta crucial para la vida compleja.

El genoma de la planta estudiada tiene cerca de 80 millones de pares de bases de ADN, número ridículo si se compara con otras plantas. La eliminación del ADN basura estaría en la explicación de esa diferencia. La “Utricularia gibba” presenta 28.500 genes, número similar a los de la uva y el tomate, que sin embargo presentan genomas 490 y 780 millones de pares de bases, respectivamente.

Otro rasgo significativo es su pequeño tamaño, teniendo en cuenta que la especie ha sufrido tres duplicaciones del genoma completo desde su evolución a partir de la planta del tomate. Esto evidencia que mientras suprimía el ADN basura mantenía el conjunto funcional de genes parecidos a los de otras plantas.
(Sin votaciones)
Cargando…