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El campo magnético del Sol se invertirá en un plazo máximo de entre tres y cuatro meses


 

Los científicos de la Universidad de Stanford que estudian el fenómeno advierten de que producirá cambios que pueden afectar al clima de la Tierra.

Algo grande está cerca de sucederle al Sol. De acuerdo con las mediciones obtenidas por los observatorios de la NASA, el amplio campo magnético del Sol está a punto de invertirse. “Parece como si dentro de no más de tres o cuatro meses el campo se fuera a dar la vuelta completamente –revela el físico solar Todd Hoeksema, de la Universidad de Stanford-. Y este cambio tendrá una oleada de efectos asociados a lo largo de todo el Sistema Solar”.

El campo magnético del Sol cambia su polaridad aproximadamente cada 11 años. Esto sucede en el pico de actividad de cada ciclo solar al ocurrir que el interior de su dinamo magnética se reorganiza a sí misma. El próximo cambio marcará el punto intermedio del Ciclo Solar 24, la mitad del ‘Solar Max’ se quedará atrás, y la otra mitad estará todavía por llegar.

Hoeksema es el director del Wilcox Solar Observatory de Stanford, uno de los pocos observatorios en el mundo capaces de monitorizar los campos magnéticos de los polos del Sol. Los polos son un anuncio del cambio.  De mismo modo que los científicos de la Tierra vigilan las regiones polares de nuestro planeta para encontrar en ellas signos del cambio climático, los físicos solares lo hacen con el Sol. Los magnetogramas en Wilcox han estado siguiendo el magnetismo de los polos solares desde 1976, y han conseguido registrar tres grandes inversiones. La cuarta ya está a la vista.

Según el físico solar Phil Scherrer, también miembro de Stanford, lo que sucederá “es que los campos magnéticos de los polos solares se debilitarán, se irán a cero y después emergerán de nuevo pero con la polaridad opuesta. Ésta es una parte normal del ciclo solar”.

La inversión del campo magnético del Sol es, literalmente, un gran evento. El dominio de la influencia magnética del Sol (también conocida como ‘helioesfera’) se extiende a lo largo de miles de millones de kilómetros más allá de Plutón. Los cambios en los campos polares se propagan hasta el camino de salida en el que se encuentran las sondas Voyager, en el umbral del espacio interestelar.

 


Según los datos de los técnicos de la NASA, el campo magnético del Sol está a punto de invertirse. Imagen Cortesía de NASA Goddard Laboratory for Atmospheres.


Cuando los físicos solares hablan sobre la inversión del campo solar, sus conversaciones se centran a menudo en la ‘lámina actual’. Esa ‘lámina actual’ es una superficie en crecimiento que sobresale del ecuador del Sol, donde el campo magnético rotatorio del propio Sol induce lentamente una corriente eléctrica.

La corriente por sí misma es pequeña, de sólo 0.0000000001 amperios por metro cuadrado (amps/m2), pero hay muchas de ellas: el amperaje fluye a lo largo de una región de 10.000 kilómetros de espesor y cientos de miles de millones de kilómetros de anchura. Eléctricamente hablando, toda la helioesfera se organiza alrededor de esta enorme lámina.

Durante el proceso de inversión, la lámina actual se vuelve muy ondulada, de un modo que Scherrer vincula con las ondulaciones de las costuras de una pelota de beisbol. Como la Tierra orbita en torno al Sol, estamos entrando y saliendo de esa lámina. Pero la transición de uno de sus lados al otro puede suscitar tormentas espaciales en el clima alrededor de nuestro planeta.

Los rayos cósmicos también resultan afectados por este fenómeno. Hay partículas de alta energía aceleradas hasta casi la velocidad de la luz por la explosión de las supernovas y otros fenómenos violentos de la galaxia, circulando sin control. Los rayos cósmicos son un peligro para los astronautas y las sondas espaciales, y algunos investigadores aseguran que podrían afectar a la nubosidad y el clima de la Tierra. La lámina actual se comporta como una barrera para los rayos cósmicos, reflectándolos cuando intentan penetrar en el interior del Sistema Solar. Una ondulada y arrugada lámina actúa como un escudo mejor contra estas partículas energéticas procedentes del espacio profundo.

Conforme se aproxima la inversión del campo, los datos de Wilcox muestran que los dos hemisferios del Sol no están sincronizados. “El polo norte del Sol ya ha cambiado su signo, mientras que el polo sur está corriendo para darle alcance –explica Scherrer-. Quizás pronto los dos polos puedan invertirse y la segunda mitad del ‘Solar Max’ esté en marcha”. Será cuando eso suceda cuando Hoeksema y Scherrer compartan con sus colegas y los ciudadanos en general sus nuevos hallazgos sobre este fenómeno.

 
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