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El castillete del pozo de San Teodoro

El castillete del pozo de San Teodoro

El edificio más singular y emblemático del Parque Minero es sin duda el castillete del pozo de San Teodoro. Este pozo, como todo en la mina de Almadén tiene una larga historia.


El torno de San Teodoro se excavó hacía 1767 a propuesta de Enrique Storr para extraer los minerales de planta 3ª directamente a superficie (desde 102 m de profundidad). Hasta entonces se venía haciendo con dos tornos, uno en superficie, y el otro subterráneo. La profundidad tan grande del pozo no permitía usar tornos manejados por personas, por lo que se decidió construir un baritel. Los planos de proyecto son de julio de 1770 por lo que seguramente poco después estaría operativo. El malacate que se montó en el baritel se movía en principio por el trabajo de 2 mulas y permitía extraer 400 kg de mineral en 3 minutos. El pozo tenía también un torno para introducción de útiles a la mina y un maquinillo para cargar en superficie el mineral en carros. Junto a este baritel se instaló entre 1787 y 1799 la máquina de fuego, una máquina de vapor para desaguar la mina desde superficie. Su montaje estuvo salpicado de problemas técnicos y reticencias, y no fue hasta 1805, cuando empezó a funcionar correctamente sustituyendo las 23 bombas de mano que existían. El baritel siguió funcionando hasta 1870, un siglo de actividad continua, el importante aumento de la profundidad de extracción obligó a reforzar el tiro, llegando a tener 8 mulas, que se reemplazaban cada 2 horas. Este sistema permitía extraer en cada viaje 575 kg de mineral desde planta 9ª (a 257 m de profundidad).


La profundidad a la que se encontraba entonces la explotación hacía inviable seguir con este sistema. En 1870 se inician las labores de montaje de una máquina de extracción de vapor y lógicamente se destruye el baritel. Se instala un guionaje de madera a lo largo de la caña del pozo para que circulen adecuadamente las jaulas de hierro de dos pisos en las que se empiezan a transportar ya vagonetas metálicas. La máquina tenía una potencia de 40 CV y, junto a las poleas de cambio situadas sobre la vertical del pozo, se encontraba dentro de un edificio de ladrillo con tejado de estructura metálica y tejas planas. Próximo a este edificio estaba su sala de calderas con dos generadores de vapor de 30 CV cada uno, el combustible utilizado era hulla grasa de la cercana cuenca minera de Perrarroya. En 1873 se encuentra ya operativa esta máquina y con ella se alcanza planta 12ª (a 337 m de profundidad).


En 1919, con la creación del Consejo de Administración, se produjo un fuerte impulso de modernización en las minas y con él llegó el uso de la energía eléctrica. Entre 1920 y 1921 se construye una nueva sala de máquinas y un castillete metálico. Se sustituye el guionaje de madera por otro de hierro y finalmente se monta una máquina de extracción eléctrica con motor asíncrono trifásico de 120 CV del fabricante suizo Brown Boveri. La máquina presenta muchos problemas y se tiene que retirar en 1922, sustituyéndola por un torno eléctrico provisional, la máquina definitiva no queda operativa hasta 1926. En 1933 se sustituye la máquina de extracción por otra, también eléctrica (con motor de 110 kW, unos 150 CV), de la marca Geathom AEG-Als-Thom. Ésta máquina iba a instalarse en San Aquilino pero no se montó allí por el mal estado de el pozo.


Ya en 1963 se decide ensanchar el pozo hasta los 4,5 m de diámetro y se profundiza por debajo de la planta 19ª, hasta los 522 m, la profundidad final que alcanzó. En 1964 se monta el castillete vertical de 30 m de altura con la máquina de extracción arriba (polea Koepe). La máquina fue fabricada por GHH y está accionada con motor eléctrico Siemens de 400 kW (544 CV) de potencia. Este es el castillete y la máquina de extracción que se puede contemplar en la actualidad.


En noviembre de 2002 se hormigona la boca del pozo de San Teodoro y con él se cierra la mina de Almadén, pero no termina aquí su historia. Entre los años 2004 y 2006 se retira este cierre y se ejecutan las obras de adecuación para instalar un ascensor que permitiese el acceso de visitantes a la planta 1ª de la mina, a 44 m de profundidad. Para mayor seguridad se cerró, quien sabe si para siempre, el pozo unos metros por debajo de esta planta. Este ascensor es el que han utilizado los más de 110.000 visitantes que ha tenido hasta la fecha el Parque Minero de Almadén.


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El motín de 1874 (1):http://www.efeverde.com/opinion/el-motin-de-1874/

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