Inicio / Entrada de Blog / “El coste y riesgo de las misiones tripuladas a Marte aún es alto”. Por C. Gallardo

“El coste y riesgo de las misiones tripuladas a Marte aún es alto”. Por C. Gallardo

“El coste y riesgo de las misiones tripuladas a Marte aún es alto”. Por C. Gallardo

Las misiones científicas tripuladas a Marte serán un “logro sin igual en muchos sentidos”, pero los riesgos para llevarlas a cabo con éxito son aún elevados, según explica en una entrevista a Gravedad Cero el investigador español José Antonio Rodríguez-Manfredi, responsable del segmento de tierra y operaciones en la misión del Curiosity.


Misiones tripuladas a Marte





– ¿En qué está trabajando actualmente el Curiosity?
Durante estas semanas nos encontramos en ‘Conjunción Planetaria’, ya que Marte se encuentra al otro lado del Sol, que perturba las comunicaciones entre la Tierra y Curiosity. En esta situación, el proyecto ha decidido reducir la máximo la actividad científica: sólo 3 instrumentos estarán funcionando mínimamente, mientras el roverpermanece inmóvil. Durante este tiempo, no le enviaremos ningún comando. Por su lado, el rover también reducirá considerablemente sus transmisiones hacia la Tierra, enviará meramente una señal que nos permitirá saber que se encuentra saludable.
En las últimas semanas hemos estado enviándole el plan de trabajo que debe realizar durante este período. Antes de esta conjunción, Curiosity perforó por primera vez en la historia la superficie de Marte y analizó las muestras que obtuvo.

– ¿Qué aspectos de Marte le quedan por estudiar?




Los objetivos científicos que se ha fijado el proyecto son la exploración y caracterización del cráter Gale como hábitat potencial para la vida. En ese sentido, Curiosity ha dado respuesta a muchas preguntas que nos habíamos planteado inicialmente. No obstante, el cráter Gale tiene una gran diversidad de entornos y nos depara todavía muchas sorpresas. Por cada pregunta que tratamos de responder surgen otras muchas más. Pero en definitiva, eso es la ciencia.


– ¿Cuáles serían las principales dificultades a superar para una misión tripulada a Marte con éxito?

Aparte de que sería una misión muy costosa, es preciso garantizar la seguridad, la salud, y el retorno de los astronautas. Durante el viaje, estarían sometidos a unas condiciones extremas, de las que es necesario protegerse, especialmente la radiación procedente del Sol.

Estamos hablando de entre 9 y 10 meses de viaje hasta Marte, una estancia de unos cuantos meses que haga científicamente rentable la misión y el viaje de vuelta.

Hoy por hoy, todavía podemos aprender mucho de Marte a través de misiones robóticas, sin tener que asumir estos riesgos y costes elevados. Sin embargo, tarde o temprano emprenderemos misiones tripuladas sin lugar a dudas.



– La comunidad científica parece no estar de acuerdo sobre si es mejor seguir enviando robots o apostar por misiones tripuladas. ¿Por qué opción se inclina usted? ¿Cuál ofrecería mejores resultados científicos?

Es indudable que las misiones científicas tripuladas podrían obtener enormes resultados en mucho menos tiempo. Sin embargo, el coste y el riesgo es alto. 
Para explicar estos conceptos, suelo comparar la exploración robótica-remota de otros planetas como Marte con tratar de ver el contenido de una habitación desde otra adyacente, a través de un agujero en la pared.
Hace unas décadas, el diámetro del agujero a través del que veíamos la habitación (condicionado por los instrumentos y la tecnología que podíamos enviar al planeta) era pequeño en comparación con el diámetro mucho mayor del agujero que podemos hacer ahora, por ejemplo, en el caso de Curiosity. Esto es debido a que los instrumentos científicos actuales son mucho más sofisticados y potentes que los de entonces. En este símil, ahora podemos conocer mucho más de la habitación de lo que podíamos observar hace unos años. No obstante, no sería comparable con poder entrar en la habitación y escudriñar el interior con todo lujo de detalles.


 
Como decía antes, tarde o temprano llegaremos a poner un pie en Marte. Eso será un logro sin igual en muchos sentidos. Hasta llegar a ese punto, todavía nos queda un largo camino que recorrer, pasando por misiones robotizadas de retorno de muestras, por ejemplo.– El Curiosity no puede detectar vida por sí mismo, pero puede darnos muchas pistas sobre las posibilidades de que existan organismos en el planeta. ¿Deberíamos proseguir las investigaciones en este sentido antes de centrarnos en poner un hombre en Marte?

Sin duda. La NASA ya se plantea para las siguientes misiones el uso de instrumentación directamente destinada a la detección y caracterización de vida, pasada o presente, claro.
Cuanto más sepamos de Marte antes de ir en persona, mejor.

 
– ¿Podría Estados Unidos llevar a cabo este esfuerzo por sí solo, como hiciera con la Luna, a pesar de las dificultades financieras y dentro del plazo propuesto por Obama?
El esfuerzo titánico que una misión de esta envergadura requeriría creo que, hoy por hoy, no está al alcance de ninguna agencia espacial por sí sola, dada la situación actual.
Por otro lado, ya ha habido ejemplos fructíferos de colaboraciones internacionales en este sentido, que ponen de manifiesto que este tipo de relaciones funcionan.

– ¿Qué inversión sería necesaria para una misión tripulada? En términos comparativos con el coste del Curiosity o del Phoenix, ¿cuánto sería?


La NASA ha llevado a cabo un cierto número de estudios en esta línea. No llegó a hacer pública una cifra exacta de la inversión necesaria, pero estableció que se trataba de un coste similar a todo el Programa Apolo, o sea, unos cien mil millones de euros.
No obstante, es una pregunta difícil dado que resulta complejo evaluar el coste de infraestructuras, desarrollos, personal, dar respuesta a las preguntas que todavía quedan pendientes…, aspectos necesarios todos ellos para lanzar una misión tripulada.– ¿Sería posible un acuerdo internacional para una misión cooperativa entre países? ¿Qué países podrían estar interesados en participar?
Desde mi punto de vista, creo que una misión internacional sería la manera más razonable de abordar este reto.
La ESA (a nivel global o incluso a nivel de agencias nacionales), la NASA, JAXA, Roscosmos y la CSA canadiense han colaborado anteriormente en otros proyectos espaciales. Por otra parte, la exploración de otros planetas se encuentra dentro de sus respectivos programas, por lo que, al menos a priori, podemos esperar una adecuada predisposición.– ¿Qué tal se encuentra situada España en cuanto a la investigación de Marte? ¿La crisis y los recortes en ciencia han perjudicado a la participación española en programas relacionados con Marte?
España ocupa una posición consolidada tanto en desarrollos tecnológicos e industriales, como en ciencia espacial. Ha costado mucho tiempo, esfuerzo, recursos e inversiones llegar a este punto.
Sin embargo, para mantener esta posición es preciso seguir invirtiendo en ciencia y tecnología, algo que cada vez resulta más difícil debido a la crisis. Los recortes están haciendo que muchos compromisos ya adquiridos y programas espaciales -no solo los relacionados con Marte- se estén cayendo, perdiendo esa posición que tanto costó lograr.– Varias voces aseguran que la primera misión tripulada al planeta rojo tendría lugar entre 30 y 40 años, ¿es éste un plazo factible con los datos de los que disponemos a día de hoy?
La situación financiera global no ayuda a emprender este tipo de retos. No obstante, es razonable pensar que el hombre pueda poner un pie en nuestro planeta vecino en el plazo de 30-40 años. De hecho, hay quien piensa que incluso antes.– ¿Veremos avances considerables en los métodos de propulsión en ese período de tiempo? Actualmente se tarda alrededor de 300 días en llegar a Marte, ¿cuánto podría reducirse este tiempo en los próximos años?
En los últimos años estamos ya viendo cómo los propulsores iónicos están irrumpiendo con fuerza en el sector. Aunque todavía no pueden ser comparables a los propulsores químicos en términos de empuje, éstos pueden ser usados en condiciones de ingravidez (una vez sacados fuera de la Tierra), pudiéndose alcanzar con ellos velocidades mucho mayores que con los clásicos propulsores químicos.
Por otra parte, el rendimiento del combustible en el caso de los propulsores iónicos es un orden de magnitud superior al de los químicos, lo que los haría especialmente útiles en viajes espaciales largos. En esos casos, se estima que la velocidad máxima que podría adquirir una nave espacial propulsada por este tipo de propulsores rondaría los 300.000 km/h.– Algunos investigadores como el doctor estadounidense Dirk Schulze-Makuch defienden que sería posible establecer un asentamiento permanente en Marte tras varias expediciones tripuladas. Estos primeros colonos extraerían el agua subterránea de los polos y podrían cultivar alimentos en invernaderos. Suena a ciencia ficción, pero ¿se está trabajando en este sentido?
Sí, muchos investigadores, universidades y varias agencias están trabajando en todos los aspectos relativos al viaje y colonización de Marte.
Hace unos años se realizó con éxito el experimento Mars500, que llevó a la Academia de las Ciencias Rusa y la ESA a simular un viaje a Marte en todas sus fases, durante 520 días.
Éste no es más que un ejemplo de los muchos proyectos y programas de investigación que pretenden definir las necesidades, procedimientos y tecnologías necesarios para establecer esos asentamientos, localización y utilización de los recursos disponibles, etc.

– ¿Cómo se podría evitar una posible contaminación de Marte o potenciales daños a la vida microbiana si es que existiese?
Existen protocolos recogidos en lo que denominamos “Protección Planetaria”, que cubren no solo esos aspectos, sino también el impedir que la vida en la Tierra se pueda contaminar cuando se lleven a cabo misiones con retorno de muestras. Estos protocolos definen procedimientos para la esterilización y monitorización de todo aquello que se envía fuera de nuestra Tierra.
No obstante, es muy difícil y costoso poder asegurar que esos vehículos y tecnología se encuentran absolutamente libres de toda posible contaminación biológica. Por tanto, lo más que podemos hacer es reducir la probabilidad de contaminación todo lo que esté en nuestra mano, pero ese valor nunca podrá llegar a ser el 0.0%.

Perfil:
Rodríguez-Manfredi es Doctor Ingeniero de Telecomunicación y Jefe del Departamento de Instrumentación y Exploración Espacial del Centro de Astrobiología. Su labor investigadora está centrada en el desarrollo de instrumentación espacial para la exploración y caracterización geo-biológica de otros planetas o lunas, y también para el estudio de ambientes extremos de la Tierra.
En lo referente a la misión del Curiosity, Rodríguez-Manfredi es responsable del segmento de tierra y operaciones, y director de la estación ambiental instalada en el rover bautizada como “Rover Environmental Monitoring Station” (REMS), de diseño español, así como el responsable del segmento de tierra y operaciones en la misión. Esta herramienta registrará, a nivel de la superficie del planeta, la temperatura del aire y del suelo, la presión, la humedad relativa, la velocidad y dirección del viento y la radiación ultravioleta.
En la actualidad, Rodríguez-Manfredi también ostenta el cargo de Investigador Principal del instrumento TWINS a bordo de la misión InSight a Marte de NASA, una herramienta similar a REMS y uno de los instrumentos científicos que Curiosity lleva a bordo y que suman una masa total quince veces más grande que los anteriores rover Spirit y Opportunity.


http://g-cero.blogspot.com/


(Sin votaciones)
Cargando…