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El cuadro demográfico del Caribe

Los habitantes del continente americano nos quejamos de que hemos sido víctimas de las invasiones: desde los asiáticos hace muchísimos siglos, pasando por los vikingos, los europeos, los africanos (aunque éstos no por su propia voluntad) y hasta, según algunas teorías, los habitantes de la Polinesia.

A nadie se le había ocurrido que nuestros primeros ancestros hubiesen cometido un pecado similar, aunque sea de poca monta y posiblemente sin objetivos económicos.
Pero un estudio realizado por científicos de las escuelas de medicina de las universidades de Stanford y de Miami nos ha enseñado que también hemos cometido ese desatino y que  hace 2.500 años los primeros habitantes de las islas del Caribe fueron sudamericanos, la mayoría invasores procedentes de la región amazónica.

Lo más interesante de la investigación es que no se basa en la genealogía de los actuales habitantes del Caribe,  la historia o los recuerdos familiares,  sino en el análisis de los genes de sus actuales habitantes.  Además, abre el camino para determinar la susceptibilidad a enfermedades específicas de ciertos grupos demográficos.

EFE/Angelika Warmuth 

 


Hasta ahora los científicos habían analizado solo el antiguo ADN de los actuales caribeños el cual puede presentar dificultades en su análisis y no muestra toda la diversidad de razas en el Caribe, según explica Andrés Moreno Estrada, de la Universidad de Stanford.

“Quisimos conocer las raíces de los pueblos del Caribe. Saber de dónde vienen.  Porque, sin duda, la historia demográfica de la región es muy compleja”,  añade el científico.

La contribución sudamericana se descubrió cuando los científicos compararon la variación genética de la población caribeña que, como se sabe, ha tenido un tumultuoso influjo demográfico desde la llegada de Cristóbal Colón en 1492.

Los investigadores comprobaron no sólo el influjo europeo en la población nativa sino que también descubrieron dos mareas de inmigración africana que corresponden al comienzo del tráfico de esclavos al continente y en su apogeo. Y, entre esos genes, aparecieron los de primitivos habitantes del Amazonas que se atrevieron a cruzar los mares para llegar a las islas del Caribe.

“Hasta hace poco, se nos consideraba a los latinos como un solo grupo demográfico cuando en realidad somos muy heterogéneos. Queríamos conocer cuáles son las raíces del pueblo caribeño.  Es evidente que es una historia muy compleja”,  según manifiesta.

Basta visitar esas islas paradisíacas para advertir la diversidad de razas que han llegado a sus playas durante los siglos como resultado los afanes económicos de las potencias imperiales: rubios cuyos antepasados llegaron del norte de Europa principalmente,  gente de origen africano y  rostros de facciones indígenas sudamericanas,  además de asiáticos.
Para  la investigación los científicos analizaron el origen genético en una escala geográfica mínima y con ello no solo fijaron qué proporción del genoma de cada individuo provenía de un continente específico sino que también establecieron el grupo ancestral a nivel regional.

De esta manera categorizaron regiones de ADN no solo europeas sino también ibéricas.  En el caso de África pudieron establecer quiénes tuvieron su origen en el occidente de África.  Además, determinaron en qué momento de la historia ocurrieron las migraciones.

El componente ibérico se manifestó en América tras la llegada de Colón pero no refleja la diversidad genética actual de la península, explica el científico.  Esto se debe a que fueron pocos los europeos que se quedaron en el Caribe para contribuir en el cuadro genético de sus habitantes y que,  con el paso de los años, buscaron otros horizontes en el continente.

En realidad es muy poco lo que contribuye este estudio en términos históricos.  Sin embargo, más allá de la cuestión genética lo importante es que ayuda a identificar variantes específicas de enfermedades en cada grupo poblacional.

Como ejemplo, Moreno Estrada dice que los individuos de mayor origen europeo podrían correr más riesgo ante ciertas enfermedades porque la aportación genética fue de pocos individuos.  Por otra parte, los caribeños con sangre más africana podrían compartir un mayor riesgo de enfermedades que otros cuyos ancestros llegaron del África occidental.

Un avance científico importante aunque, según reconoce el científico, hasta ahora no se determinado qué grupo poblacional es más susceptible a enfermedades específicas.

”Pero estamos comenzando a determinar cuáles son sus componentes más importantes” y en el horizonte se puede avizorar la creación de medicinas para grupos demográficos específicos,  según las enfermedades que les amenacen.
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