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El edifico de máquinas

El edifico de máquinas
Uno de los edificios de mayor relevancia y más bello del Parque Minero es sin duda el edificio de máquinas de San Aquilino, con su castillete metálico. Es la imagen que más asocia el visitante a una mina. Muchos preguntan si es el pozo más antiguo, y efectivamente lo es, pronto cumplirá los 500 años. Lo que podemos ver en la actualidad es la última modernización de 1924 (fecha de la que data la sala de máquinas) y el castillete que se puede fechar en 1908.

El resolladero de la Grúa se excavó hacia 1525, en el informe de Sebastián Cutio de 1543 ya relaciona el citado pozo con una profundidad de 50 m. En 1621 tiene ya una profundidad de 60 metros, de los que los primeros 53 m no tenían sostenimiento de madera, pues se excavaron en buena roca frailesca. Más de siglo y medio después, en 1780, sólo se ha profundizado hasta los 74 m, con acceso a la planta primera y con su fondo en planta segunda. En esa época se encuentra equipado con un torno manual de máquina de prensa, un sistema de frenado por rozamiento, muy útil para bajar herramientas y maderas a la mina.

En 1792 el torno de la Grúa tiene 90 metros de profundidad de acuerdo al espléndido plano de Diego de Larrañaga y Braulio Correa que muestra gran parte de las galerías que se recorren en la visita al Parque Minero, y cuya reproducción está a la venta en la tienda del mismo.

Es en el siglo XIX cuando además de cambiar de nombre y hacerse por fin santo, se convierte en un pozo principal, compitiendo con San Teodoro. Las reformas del director José de Monasterio fueron muchas y muy inteligentes, modernizando la explotación. Entre ellas estuvo la introducción de las máquinas de extracción de vapor, que permitiría a los mineros por fin subir y bajar en las jaulas, y no tener que hacerlo en escalas, aumentando la productividad de extracción de mineral de las minas. Es en 1871 cuando se inicia el montaje de la máquina de vapor y se cambia el nombre a San Aquilino, construyéndose un edificio imponente que albergaba en su interior, además de un primer castillete, la máquina de extracción de vapor de 30 caballos vapor a 4 atmósferas de presión. Disponía de bobinas de cable plano y dos jaulas de dos pisos con capacidad para 16 personas. El combustible de las calderas era hulla, de la vecina cuenca de carbón de Peñarroya (Córdoba). La máquina se encuentra operativa entre 1873 y diciembre de 1906, cuando una avería del embrague que unía los dos carretes de cable, produce un desastroso accidente que destruye la máquina y deteriora mucho el edificio. El pozo llega entonces a 310 m de profundidad en el piso 11º.

Se decide entonces construir un castillete mayor, el actual, derribando el edificio de la máquina. Afortunadamente nos queda parte del suelo del mismo que se puede ver aún bajo el castillete, el muro norte con forma circular por el apoyo de la bóveda y parte de la muralla oeste, en la que se aprecian las puertas y ventanas del mismo. Entre 1908 y 1910 se construye un nuevo edificio de la máquina de extracción, más pequeño que el anterior, y el castillete actual. La nueva máquina, también de vapor, tenía una potencia de 200 caballos y se instaló junto a tres nuevas calderas de producción de vapor. El castillete que se monta (que es el que vemos actualmente) tiene 18 metros de altura, consta de dos pies derechos y dos tornapuntas formadas por cuatro hierros de ángulo con celosía. Entre los pies derechos y las tornapuntas existen tirantes, tornapuntas y cruces de San Andrés, se diseña para soportar 40 toneladas de carga.

En 1924 se decide sustituir la máquina de vapor por una eléctrica y, para no perder el pozo durante meses, se construye un nuevo edificio (este sí es el que se conserva) apoyándolo sobre el existente, de hecho comparten un muro. Al tener operativa la nueva máquina se derriba el edificio viejo, pues estorbaba al encontrarse entre el castillete y el de la nueva máquina. De él conservamos su fachada sur (que es la norte del edificio actual), parte del suelo y el foso que albergaba el carrete de los cables. Conservamos la nueva máquina instalada, con motor eléctrico de 64 kW, que se puede visitar en el recorrido por el Parque Minero. El pozo de San Aquilino tuvo muchos problemas de seguridad debido a que el guionaje del pozo se movía al encontrase muy cerca de las labores mineras, sobre todo por debajo de planta 9º, esto provocaba frecuentes enganches. El pozo alcanza entonces su máxima profundidad, 378 m en la planta 14ª.

En 1960 la jaula se encajó a nivel de planta 9ª, de lo que el maquinista no se percató, y siguió bajando cable y acumulándose éste en la copa de la jaula, el peso liberó la jaula que se desprendió en caída libre hasta el nivel de planta 13, muriendo el minero que viajaba dentro. En 1969 murió el último minero en su interior, a un pocero que iba sobre la copa revistando el estado del pozo le cayó un gran ladrillo  procedente de un desprendimiento, le rompió el casco y lo mató. Se decidió entonces cerrar el pozo por debajo de planta 9ª. Después se decidió usar ese hueco como almacén de material estéril procedente de la excavación de galerías de preparación. A partir de esa época no tiene prácticamente utilidad real.

En noviembre de 2002 se hormigonó la boca del pozo de San Aquilino y con él se cerró la mina de
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