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El microbio que rejuvenece al reproducirse

División de células de levadura Schizosaccharomyces pombe. El vídeo está acelerado 30 veces, mostrando lo que ocurre a lo largo de 17 horas. Las células están teñidas con colorantes fluorescentes. Uhuahu.


 

Un tipo de levadura es capaz de dividirse en dos células más jóvenes que la célula parental, pero solo cuando se encuentra en condiciones ideales de crecimiento

Si funcionara para los seres humanos, la natalidad aumentaría de manera espectacular. Pero por desgracia, solo el hongo Schizosaccharomyces pombe es capaz de lograrlo: rejuvenecer cada vez que se reproduce, según ha descubierto un equipo de científicos del Instituto Max Planck en Dresde (Alemania) y de la Universidad de Pensilvania (EEUU).

El afortunado organismo es una levadura, un hongo unicelular ampliamente utilizado en laboratorios de todo el mundo desde la década de 1950 para investigaciones en genética y biología celular. Al igual que su famoso pariente lejano, la levadura de la cerveza y el pan Saccharomyces cerevisiae, S. pombe interviene en los procesos de fermentación alcohólica de los azúcares de los frutos. Sin embargo, ambas se reproducen de distinta manera: mientras que S. cerevisiae genera células hijas por gemación, a partir de pequeñas protuberancias, las células de S. pombe se dividen en dos mitades que originan sendas células del mismo tamaño. Esta característica, a la que debe su apelativo de “levadura de fisión”, la convierte en un valiosísimo modelo para estudiar la división celular.

Estudios previos habían mostrado que, cuando un organismo unicelular se parte en dos células hijas, estas no son exactamente iguales. Uno de los microbios resultantes hereda material viejo y ya defectuoso, asumiendo el papel de madre, mientras que el otro, el bebé, contiene predominantemente un equipaje celular nuevo y fresco. Así, la célula parental tendrá por delante un futuro más corto que su descendiente, tal como ocurre con nosotros, los humanos.

 


Tres generaciones de células de levadura, desde la célula parental (en verde) a dos células hijas y después a cuatro células “nietas” (en rojo y blanco). MPI f. Molecular Cell Biology and Genetics.


El grupo del Max Planck dirigido por la investigadora croata Iva Tolic-Norrelykke ha descubierto que en S. pombe las cosas suceden de manera diferente. Al dividirse en dos, la célula materna reparte su material de segunda mano equitativamente entre las dos células resultantes de la división. Como consecuencia, ambas heredan una cuota de los achaques maternos, pero también una dosis de material nuevo, por lo que las dos son más jóvenes que la célula original. “La levadura rejuvenece un poco cada vez que se reproduce”, resume Tolic-Norrelykke. Así, este hongo logra quizá lo más parecido a una eterna juventud que se conoce en la naturaleza.

Sin embargo, siempre hay un pero, y todo superpoder tiene su criptonita. Para que se produzca lo anterior, S. pombe debe encontrarse en condiciones ideales de crecimiento. Si sufre agresiones ambientales, como un calor excesivo o la presencia de agentes químicos nocivos, su comportamiento cambia y comienza a dividirse en una célula vieja y otra joven, como los demás microorganismos. Para la levadura este es un mecanismo de adaptación a los malos tiempos, ya que la célula bebé, equipada con material totalmente nuevo, tendrá más posibilidades de sobrevivir y reproducirse en condiciones adversas.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, concluye que el hallazgo podría servir de modelo para estudiar células humanas que no envejecen, en especial las células cancerosas, lo que podría acercarnos un poco más al conocimiento de las estrategias que emplean los tumores para reproducirse sin límite.

 

 

 

 

 

 
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