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El núcleo de la Tierra cambia la duración de los días

 

 

Investigadores de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) y de la de París (Francia) han publicado un artículo en la revista “Nature” que revela que las oscilaciones periódicas en el núcleo de la Tierra modifican la duración de los días. Los cambios son imperceptibles. Se trata de milisegundos de más o de menos que añaden o se quitan a las 24 horas.

Lo que conocemos como un día es el periodo de tiempo que tarda la Tierra en girar una vez sobre sí misma. Pero siempre no fue como ahora. De hecho, hace 300 millones de años, un año comprendía en torno a 450 días, y esos días sólo duraban 21 horas.

Los cambios en la velocidad de rotación del planeta alargan o acortan los días. Aparte de las alteraciones del núcleo pueden influir otros factores, como el clima, corrientes oceánicas, terremotos o glaciares que se derriten. El análisis constata que el ciclo de cambio es muy regular y que el cambio máximo en la longitud del día se produce una vez cada 5,9 años. Los investigadores han estudiado los datos del último medio siglo y han aislado los otros factores conocidos que provocan fluctuaciones en la duración del día para determinar si existían otros.

En este ciclo cada 5,9 años, el planeta vive un periodo de varios meses en los que la duración del día es más corta o más larga de lo habitual. Aunque no se ha podido establecer con certeza absoluta la causa concreta, los científicos estiman que está en relación con el límite entre el núcleo y el manto de la Tierra. “Esto tiene que significar algo importante. Es demasiado pronto para decir exactamente cuál es la causa de las oscilaciones”, dice Bruce Buffett, geofísico de la Universidad de Berkeley (California), aunque no ha participado en el estudio.

 



 

Esta regularidad choca con una de las hipótesis sobre el origen del cambio en los ciclos: las fluctuaciones en la energía del Sol, que son más variables. Para Richard Holme, de la Universidad de Liverpool y autor principal del estudio, la causa hay que buscarla en las entrañas de la Tierra.

El equipo de Holme detectó que los repentinos y pequeños aumentos o disminuciones en la velocidad de rotación de la Tierra coincidían con los cambios bruscos en el comportamiento del campo magnético de la Tierra. Desde 1969, los científicos han documentado diez sacudidas geomagnéticas “El estudio cambia radicalmente nuestra comprensión de la dinámica a corto plazo del núcleo líquido de la Tierra. Esto nos lleva a concluir que el manto inferior, que se encuentra por encima del núcleo exterior, es un mal conductor de la electricidad, lo que nos da una nueva visión de la química y la mineralogía del interior profundo del planeta”, señala Holme. Esta investigación puede ayudar a mejorar los pronósticos geomagnéticos, cruciales en la explotación minera.
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