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En una década habrá hibridación entre humanos y robots

En una década habrá hibridación entre humanos y robots

El catedrático de la UNED Antonio López alerta sobre la brecha robótica que va a abrirse durante los próximos años. Imagen: Pedro Rafael Cruz. ISCTE-IUL


 

En poco más de diez años tomará carta de realidad lo que hasta ahora sólo ha existido en la ciencia ficción: la relación íntima entre seres humanos y robots. Así lo vaticina  Antonio López, catedrático de Trabajo Social y Servicios Sociales de la UNED, en su último libro La brecha robótica. ¿Una nueva frontera en el siglo XXI?

 López cree que la influencia de los robots en nuestras vidas cotidianas evolucionará en torno a tres ejes complementarios. El primero de ellos se basa simplemente en la evolución tecnológica, en el desarrollo de nuevos robots que permitirán alcanzar niveles de automatización cada vez más altos en sectores tradicionales como el automovilístico, y en otros clave como los de seguridad y defensa. El segundo eje se refiere al de la hibridación entre seres humanos y robots, que interactuarán de forma cada vez más estrecha. En tercer lugar, será un hecho la incorporación de prótesis robotizadas en el cuerpo humano, lo que acentúa sobremanera el concepto de hibridación. “En el libro mostramos cómo, en los próximos 15 años, en numerosos ámbitos del sector industrial y del sector servicios se alcanzarán niveles de automatización superiores al 50%”, explica López en una entrevista publicada en DivulgaUned. “Imaginemos una comisaría, un hospital o un cuartel con el nivel de automatización de una planta de ensamblaje de automóviles”, añade.

Pero no todo son cuestiones positivas. López y otros autores que han colaborado en la publicación del libro The Robotics Divide. A New Frontier in the 21st Century’’, Springer, 2013), ponen el acento en el peligro de que el desarrollo robótico aumente las desigualdades sociales. Del mismo modo que existe una brecha económica, una brecha cultural y una brecha tecnológica, López cree que la brecha robótica no se podrá evitar, pero habrá que ser consciente de ella. “Lo que se puede hacer -comenta López- es tomar conciencia de cómo generamos la tecnología, en sociedades desigualitarias, y cómo podemos configurarla para generar mayor inclusión social. La gestión de la brecha digital es un buen ejemplo. En algunas organizaciones, la incorporación de las TICs ha reforzado las estructuras jerárquicas preexistentes. Sin embargo, en otras ha permitido una gestión más dinámica y menos jerárquica. Lo mismo puede ocurrir en nuestras sociedades”.

Los autores de esta obra ponen su punto de mira especialmente en el sector militar, uno de los principales impulsores del desarrollo robótico como se ha puesto patente en los últimos años. Ahora, artilugios como los drones están en boca de todos. “Hasta ahora, los drones están siendo pilotados -analiza López-pero su nivel de automatización y su capacidad para seleccionar objetivos conforme a su programación será cada vez mayor. Es un primer paso hacia una robotización del ámbito de la seguridad y de los ejércitos y, posiblemente, en torno a la robótica militar se redefina la conquista del espacio exterior y  la supremacía de unos ejércitos sobre otros”.

 


La brecha robótica. ¿Una nueva frontera en el siglo XXI? ha sido publicado por Springer


 Más allá de las funciones bélicas o industriales, los robots tendrán una importancia vital en nuestra vida individual y cotidiana. “Quizás lo más íntimo dentro de unos años sea nuestro robot”, prevé López. “Por lo más íntimo me refiero, como señala David Levy en su obra Amor y sexo con robots, (Paidós, 2008), a la convivencia íntima, tanto física como psicológica. Los expertos no solo prevén una hibridación entre seres humanos-robots en el horizonte del año 2025. También prevén el desarrollo de nuevos robots de compañía que serán tan humanos como los humanos. ¿Cuánta gente habla más con su perro que con su pareja? ¿Cuál es el nivel de dependencia con móviles y ordenadores?” Habrá gente que no quiera o no sepa adaptarse, y se producirá una brecha robótica al igual que ahora estamos asistiendo al desarrollo de la brecha digital.

Aunque la hibridación también se dará en un ámbito más físico. Sin duda las prótesis robóticas  avanzadas, que ahora son limitadas o tremendamente caras, se desarrollarán tecnológicamente y se podrán conseguir a precios mucho más asequibles, lo que las transformará en un artículo de uso extendido entre todo aquel que lo necesite si, de nuevo la brecha, vive en una sociedad económicamente pudiente o puede permitírselo personalmente.

En cualquier caso, ante la cuestión de si los robots podrán que podrán tener algo similar a los sentimientos en unos estadios posteriores de su evolución, López señala que “esa es la opinión de Raymond Kurzweil, un gran científico. Yo no sé si llegará lo que él denomina la singularidad, pero lo que está claro es que los robots han venido para quedarse, y son cada vez más y mejores.

La reciente publicación de este libro supone, según fuentes de la UNED, la culminación de una línea de investigación iniciada por el investigador años atrás. Fue la propia editorial Springer quien, tras leer uno de sus artículos, le propuso que redactara algo de mayor envergadura. “Nuestro artículo publicado en Technological Forecasting and Social Change fue uno de los 25 más citados en la revista y en Science Direct –una base de datos de bibliografía científica internacional–, por lo que desde Springer nos propusieron que lo ampliáramos en un libro”, comenta Antonio López.

 

 

 

 


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