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Encuentran en Teruel un nuevo dinosaurio acorazado, el más antiguo de Europa

Encuentran en Teruel un nuevo dinosaurio acorazado, el más antiguo de Europa

 


 


Un equipo internacional de paleontólogos, coordinados por  la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, ha descubierto fósiles muy bien conservados de varios ejemplares de un nuevo tipo de dinosaurio anquilosaurio nodosáurido, el más antiguo de Europa, que vivió hace unos 110 millones de años.  El hallazgo se ha producido en Ariño, uno de los yacimientos paleontológicos con restos de dinosaurios más espectaculares, con prospecciones de más de 25 hectáreas de extensión.


El hallazgo de dos esqueletos parciales del nuevo anquilosauro se ha realizado en la mina de lignito Santa María de Ariño, en Teruel. Concretamente el dinosaurio se ha encontrado en sedimentos que pertenecen al piso Albiense del Cretácico Inferior, que abarca el intervalo comprendido entre hace 113 y 100 millones de años. Dicha edad convierte al hallazgo en extraordinariamente relevante, ya que los dinosaurios encontrados en sedimentos del Albiense son muy escasos en toda Europa.


 



Reconstrucción de la cabeza del nuevo anquilosaurio


El estudio de los dos esqueletos encontrados ha permitido definir un nuevo tipo de dinosaurio anquilosauro nodosáurido. Se ha recuperado abundante material, tanto craneal como postcraneal, a partir del cual se ha podido reconstruir de forma precisa la apariencia del animal. El anquilosaurio de Ariño mediría en torno a 5 metros de largo, un metro de alto y un metro de ancho, y su peso rondaría las 2 toneladas. El nodosaurio comía plantas y sus dientes tenían forma de hoja. Caminaba a cuatro patas y sus costillas, muy arqueadas, daban una forma muy característica a un cuerpo cubierto por placas dérmicas que formaban un escudo protector en su superficie dorsal. Vivía en un ambiente costero subtropical pantanoso cercano a la costa del antiguo Mar de Tethys, el precursor del actual Mar Mediterráneo.


Los restos encontrados en la Mina Santa María de Ariño son únicos. Corresponden a dos ejemplares de dinosaurio acorazado con características distintas a los ya conocidos. La parte posterior del cráneo tiene morfología cóncava, el hueso cuadrado es más corto y el medio es lateralmente más ancho que el de otros anquilosáuridos, y además la relación entre las longitudes de la tibia (más larga que en otros ejemplares) y el fémur es distinta a la de otros individuos. El estudio científico de estos dos ejemplares ha permitido determinar un nuevo género y una nueva especie de dinosaurio anquilosauro perteneciente al clado Nodosauridae.


 



Pelvis del anquilosauro de Ariño en el lugar de la excavación


Estas características únicas del nuevo dinosaurio se acaban de publicar en la revista científica PlosONE, en un trabajo realizado por un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología), del Servicio Geológico de Utah (EEUU) y del Museo de Historia Natural de Utah (EEUU), los científicos James I. Kirkland, Luis Alcalá, Mark A. Loewen, Eduardo Espílez, Luis Mampel y Jelle P. Wiersma. El nuevo hallazgo complementa los resultados obtenidos durante los últimos tres años de intensos trabajos de excavación y preparación paleontológica que, junto a un laborioso estudio científico, servirán para reconstruir con mayor precisión el ecosistema de la zona durante el Albiense (Cretácico Inferior). El nivel estratigráfico que contiene los fósiles coincide con la capa donde se paralizaron los trabajos de extracción de lignito, por lo que su acceso para los investigadores es directo e inmediato.


 



Montaje del esqueleto del dinosaurio en laboratorio


La Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis lidera un proyecto de cooperación entre actividad minera e investigación paleontológica aplicada que ha dado como resultado el descubrimiento en la localidad de Ariño de un espectacular yacimiento con más de 100 concentraciones de vertebrados mesozoicos en una superficie que supera las 25 hectáreas y que han proporcionado más de 6.000 huesos fósiles. El nuevo dinosaurio nodosáurido se suma a la presencia del iguanodontio que el mismo equipo definió a finales de 2012 –Proa valdearinnoensis– y de dinosaurios terópodos (carnívoros). También se ha recuperado abundante material de cocodrilos, que permitió determinar las nuevas especies Hulkepholis plotos y Anteophthalmosuchus escuchae. Además, se han encontrado fósiles de tortugas, peces -tanto óseos como cartilaginosos- y diversos tipos de plantas y de invertebrados como ámbar, polen, oogonios de carófitas, ostrácodos, bivalvos o gasterópodos.


Además de los dos individuos estudiados se ha recuperado, y está pendiente de preparación paleontológica, otro ejemplar de anquilosauro. Y los restos de otro individuo -todavía sin excavar- se encuentran en el mismo yacimiento. El hallazgo de Ariño, con la recuperación del cráneo casi completo, convierte ahora a este dinosaurio en el mejor conocido de los dinosaurios acorazados de toda Europa.


 


EL ACORAZADO DE ARIÑO


Por LUIS ALCALÁ, director del Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis


Hace un año se presentaba el primer dinosaurio de Ariño, un yacimiento excepcional de vertebrados del Cretácico Inferior. Se trataba de Proa valdearinnoensis, un iguanodontio basal caracterizado por su predentario (“pico”), cuya forma recuerda a la parte del mismo nombre de un buque. Entonces se conocían 97 concentraciones de vertebrados, distribuidas en un enorme afloramiento de la mina de lignito Santa María, y se habían recuperado unos 5.000 fósiles.


            Justo un año después ya se conocen 108 concentraciones, el número de huesos asciende a más de 6.000 y se acaba de presentar el séptimo nuevo animal que se describe a partir de fósiles procedentes de este yacimiento turolense. Desde el 28 de noviembre de 2012, fecha de “nacimiento” de Proa, se han publicado dos nuevos cocodrilos (lo que no parece raro, tras haberse localizado 1.500 huesos de estos animales distribuidos en 60 concentraciones) -Hulkepholis plotos y Anteophthalmosuchus escuchae- y tres nuevos ostrácodos (diminutos crustáceos con caparazón): Rosacythere denticulata, Theriosynoecum escuchaensis y Theriosynoecum arinnoensis.


            El último “recién nacido” consiste en un dinosaurio acorazado fantástico: un nuevo nodosáurido que no sólo es el más completo y antiguo de Europa sino que permite aventurar cuándo tuvo lugar la separación del grupo en sus dos ramas de parientes: la europea (grupo llamado Struthiosaurinae, que incluye a Struthiosaurus) y la americana (grupo denominado Nodosaurinae, que incluye a Nodosaurus). El nuevo acorazado de Ariño ha sido clave para establecer, precisamente, las características de los nodosaúridos europeos y, en justo reconocimiento, se le ha dado el nombre de Europelta (el sufijo –pelta, coraza o escudo, se usa a menudo en los nombres de este tipo de fósiles, como Mymoorapelta, Cedarpelta o Sauropelta). Y aún es más justo que el nombre de la especie sea Europelta carbonensis, como tributo a las labores mineras que permitieron su hallazgo y a la propia empresa SAMCA, sin cuya colaboración estos preciosos esqueletos nunca se habrían conocido.


            Los fósiles del Cretácico Inferior de Ariño y de Utah, área norteamericana ideal para comparar la evolución de los dinosaurios a ambos lados del actual Océano Atlántico, contribuirán a descifrar los episodios de intercambios continentales de faunas terrestres; así, permitirán reconocer el momento a partir del cual los continentes se individualizaron por completo y los descendientes de los animales atrapados en cada uno de ellos ya nunca tuvieron la oportunidad de volver a encontrarse, por lo que dieron lugar, con el tiempo, a especies diferentes.


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