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La ficción copia la realidad

Otra noticia más sobre Marte. Una misión de la NASA ha descubierto que está perdiendo su atmósfera como resultado del ataque inclemente del viento solar y ese ha sido la causa principal de que ese planeta sea ahora un cuerpo árido y estéril.

“Al parecer Marte tuvo una atmósfera lo suficientemente cálida como para albergar agua en forma líquida, ingrediente clave para el surgimiento de la vida”, manifestó el ex astronauta John Grunsfeld, administrador de la misión que estudia la evolución atmosférica del planeta.
Otro descubrimiento que impulsa nuestro interés por la ciencia espacial, el cual no solo cuenta con el refuerzo de la investigación científica sino que también la que nos proporciona el cine.

Esta revelación nos acerca también al planeta rojo y se suma a la de que allí el agua existió y todavía existe llevándonos a pensar que la vida pudo ocurrir tal y como nosotros la conocemos aquí en la Tierra.

Así es. Marte ya no parece estar tan lejospese a que la película “Martian” (Misión rescate) nos aclara que con los medios actuales el hombre tardaría casi un año en alcanzar su polvorienta superficie.

Fotografía de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) que muestra una maqueta virtual de la nave espacial MAVEN en órbita alrededor de Marte. EFE 


La cinta es otro ejemplo de cómo el cine mueve el interés científico tras los pasos de “Interstellar”, otra película de ciencia ficción y aventuras espaciales que hace dos años nos acercó a la compleja teoría la relatividad y del tiempo y el espacio.

“Misión rescate” relata cómo un astronauta sobrevive en Marte gracias a su ingenio hasta que los compañeros que lo abandonaron regresan para rescatarlo tal y como ocurría en esos filmes del Viejo Oeste ahora escenificados en el espacio.


Aunque es fantasía, el filme tiene en muchos casos precisión científica y es evidente que los sabios de la NASA intervinieron para ajustarla a la realidad, retorcida en algunos casos para satisfacer las necesidades de la película.


Por ejemplo, comienza con una enorme tormenta de polvo y viento en un planeta con mucho polvo pero donde casi no hay viento. Es allí donde Mark Watney (caracterizado por Matt Damon) sufre un percance antes de que sus compañeros escapen de la tormenta y regresen sin él a su estación espacial.


¿Cómo sobrevive sin alimentos? Muy fácil, para una mente avispada como la de Watney. Crea un ambiente de carpa inflable con oxígeno y consigue agua mediante una fusión química. A la tierra marciana le agrega material biológico extraído del excremento suyo y el de los compañeros que lo abandonaron.


De película!!! Al poco tiempo comienza a cultivar patatas que lo mantienen con vida. (Aparentemente en el momento en que se rodó no se confirmaba que en Marte hay agua en abundancia).




Increíblemente, los científicos de la NASA dicen que tal fórmula es posible y que los minerales y sustancias químicas del suelo marciano ayudarían a crear algún tipo de cultivo.



En un planeta donde la fuerza de gravedad es un 30 por ciento inferior a la de la Tierra, Watney se pasea durante casi un año por la superficie marciana. En ningún momento cambia el tranco ni piensa en los peligros cancerígenos de la radiación solarque allí es extrema tal y como lo es la bajada de temperatura durante la noche.




Ridley Scott y Matt Damon. EFE/WARREN TODA. 

Pero no todo es soledad, Watney se las arregla para establecer una comunicación con la Tierra reutilizando las baterías de dos vehículos exploradores de la NASA en silencio meses después de descender en Marte en 1997. Una solución posible, según los científicos de la agencia espacial estadounidense.


Hay otras cosas que pueden calificarse como verdades o como fantasías científicas en la película. Pero tal vez una de las explicaciones que hace pensar, una vez más, en la inmensidad del cosmos fue la del viaje desde la Tierra a Marte, un planeta que es el destino más probable del próximo viaje espacial del hombre.


Con la tecnología actual, el viaje se realizaría en nueve meses y no es una exageración por cuanto el autor de la novela en que se basa la película hizo todos los cálculos, según un científico de la NASA.


El paisaje marciano de la película me recordó la inmensidad del desierto de Atacama y la odisea de los 33 mineros chilenos (en 2010) que fueron rescatados de las entrañas de la Tierra. Fueron abandonados, se les dio por muertos, sobrevivieron gracias al ingenio, su rescate ocurrió tras marchas y contramarchas, desacuerdos y vacilaciones.


Una pequeña cápsula los recogió del interior de la Tierra, no después del viaje de una nave espacial. Un claro ejemplo de cómo la ficción copia la realidad.


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