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Finlandia busca su nuevo Nokia

La política de fomento de la innovación que Finlandia ha aplicado en las dos últimas décadas ha situado al país nórdico entre los países más innovadores. Desde la crisis de los noventa, en la que su PIB se desplomó un 13% entre 1990 y 1993, Finlandia se encuentra en un estado de reinvención permanente. Las medidas aplicadas en aquel entonces permitieron el surgimiento de la multinacional de telefonía Nokia, vendida en parte a Microsoft. Veinte años después, el país busca un nuevo buque insignia que consolide su imagen de potencia innovadora.




Emprendiendo en la Startup Sauna. Foto: C. GALLARDO

CRISTINA GALLARDO (Helsinki) – El colapso de la Unión Soviética repercutió muy negativamente en la economía finlandesa a principios de los noventa. Un gran número de empresas echaron el cierre al perder a su principal cliente, por lo que el desempleo se disparó del 3% al 18%. El gobierno aplicó un paquete de reformas, recortó en todos los sectores menos en i+D, devaluó la moneda en dos ocasiones y apostó firmemente por la industria electrónica. La recuperación fue veloz pero no indefinida. Nuevos retos como el descenso de la demanda de papel -la principal materia prima del país-, los problemas de Nokia, la creciente pérdida de competitividad y la crisis de la eurozona, han provocado que tanto el gobierno como el sector privado se lancen a la búsqueda de nuevos sectores económicos con potencial de crecimiento.


Los problemas de Nokia han impulsado este cambio de rumbo. El que fuera el mayor distribuidor de teléfonos móviles en el mundo durante catorce años, la empresa que llegó a representar el 4% del PIB de Finlandia en 2000, atraviesa una grave crisis debido a su escaso liderazgo en el mercado de los smartphones, que ha desembocado en la venta de su negocio de móviles a Microsoft. Los iPhone de Apple y los teléfonos de Samsung con tecnología Android han logrado seducir a los finlandeses, que durante años se mantuvieron fieles a los productos de Nokia.


El Ejecutivo finlandés, consciente del giro desafortunado de uno de los orgullos nacionales, ha decidido promover el sector de las tecnologías no contaminantes, la bioquímica, la electrónica y los videojuegos, y destinar más recursos a tres herramientas clave para estimular la creación de nuevas empresas: la agencia pública de tecnología Tekes, el fondo de capitales de riesgo Finnvera, y el fondo público de innovación Sitra. Aunque el sector privado continúa aportando la inmensa mayoría de los recursos destinados a i+D (alrededor del 70%), la financiación pública ascendió en 2010 a 6.553 millones de dólares, una cantidad decisiva para el florecimiento de las start-up finlandesas, 300 de las cuales han sido creadas por antiguos empleados de Nokia.




Espacio de trabajo en Design Factory. Foto: C. GALLARDO

Tekes es una figura clave en este esquema. Bajo el paraguas del Ministerio de Economía y Empleo, la agencia cuenta con un presupuesto anual de 600 millones de euros, que se reparten en forma de préstamos y ayudas para financiar proyectos tecnológicos, sin reclamar ningún tipo de propiedad intelectual ni comisión para sí. Finlandeses y extranjeros pueden solicitar esta financiación rellenando un formulario electrónico disponible en inglés, y obtener una respuesta en un plazo de 71 días.


“En Silicon Valley (California, EEUU) hay tantos inversores de riesgo que es relativamente fácil encontrar inversión para desarrollar una idea, algo que no sucede en Finlandia. Esa es la razón de la existencia de Tekes y de su rápido crecimiento”, explica Josi Tikkanen, responsable de comunicación de este organismo público, que recientemente puso en marcha un programa de financiación para proyectos relacionados con la industria del videojuego.


Según sus propias estadísticas, alrededor de un tercio de los proyectos que financian fracasa. Pero entre los dos tercios restantes figuran claros casos de éxito como Rovio -diseñadora del videojuego “Angry Birds”- y ocho de las diez empresas finlandesas que más crecieron el año pasado, como Dream BrokerAnalyse 2Eniram Aito Technologies. Además, cada euro de Tekes invertido en proyectos tecnológicos genera 21 euros de beneficios para la economía finlandesa.


Otro agente clave en el panorama de la innovación en este país nórdico es Sitra, un organismo que depende directamente del Parlamento y que se ha convertido en el primer inversor de capital de riesgo de Finlandia. Hace cincuenta años, el Gobierno dotó a Sitra de una suma inicial, pero en la actualidad es independiente ya que se autofinancia con los beneficios que le reportan cada proyecto exitoso en los que ha invertido. Sitra ofrece asesoramiento y préstamos para proyectos relacionados con la robótica, los servicios electrónicos, el desarrollo de tratamientos médicos innovadores, la eficiencia energética y la atención a personas dependientes o ancianas. La financiación puede prolongarse hasta dos o tres años y alcanzar un máximo de unos 5 millones de euros.



Una sauna para incubar empresas


La sauna que le da nombre… fuera de uso. Foto: C. GALLARDO

El epicentro visible de la innovación en Finlandia se encuentra en la Universidad de Aaltoen Espoo, a media hora en coche de Helsinki. De ella han salido la mayor parte de las start-up finlandesas más prometedoras de los últimos años y en sus alrededores se encuentra la Design Factory, un lugar en el que alumnos, profesores, investigadores y empresarios se reúnen para organizar cursos e intercambiar ideas y conocimiento. En 2010 algunos de estos estudiantes cruzaron la acera y fundaron la Startup Sauna, un centro de aceleración empresarial que ofrece espacios de trabajo, conferencias, programas de prácticas pagadas en empresas innovadoras de la capital, viajes de estudio a Silicon Valley y una amplia red de contactos para espolear el desarrollo de proyectos innovadores y fomentar las relaciones entre los emprendedores y los inversores privados o business angels. Desde su fundación han proporcionado formación a un centenar de equipos, que en total han recaudado alrededor de 25 millones de euros.





Martin Talvari, miembro de Startup Sauna. Foto: C. GALLARDO



La sauna no podía faltar en esta antigua fábrica abandonada, pero los fundadores eligieron el nombre por su significado. “Startup Sauna hace referencia al calor y a la actividad intensa que se vive aquí en el día a día. Es un espacio muy dinámico, distintos equipos vienen a trabajar una temporada, algunos de ellos forman una empresa, otros se marchan y otros tiran la toalla. Es como en las saunas, si no aguantas el calor, te marchas”, explica Martin Talvari, miembro de la asociación. En estos coloridos espacios de trabajo, con amplios sofás y ordenadores de vanguardia, podría estar cociéndose el nuevo paradigma de la innovación de Finlandia, probablemente ligado a la electrónica o la industria del videojuego, los dos sectores más beneficiados por este esquema.

Algunos aventuran ya que Rovio podría ser el nuevo Nokia, otros se muestran más cautos. Los economistas coinciden en que el apoyo público sostenido en el tiempo es clave, ya que se necesitan entre tres y cinco años para que una empresa de este tipo pueda generar beneficios y dejar de mantenerse gracias a la inversión externa, pero alertan también de que estos dos sectores no serán suficientes para compensar el declive del papel y la industria química.


“La industria del videojuego en Finlandia está valorada en 250 millones de euros y crece muy rápido pero aún sólo representa el 0,3% de las exportaciones finlandesas”, apunta el economista Penna Urrila. “Debería mantener su crecimiento al ritmo actual durante cinco o seis años más para que pudiera salvar al país de sus amenazas actuales”.

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