Inicio / Entrada de Blog / Historias de Filadelfia: comedia y un poco de ficción con la Argus c3

Historias de Filadelfia: comedia y un poco de ficción con la Argus c3

Historias de Filadelfia: comedia y un poco de ficción con la Argus c3
Txema Ruiz, (@txemaruiz) periodista de EFEfuturo/EFEverde, experto en fotografía y economía
Txema Ruiz, periodista de EFEfuturo/EFEverde, experto en fotografía y economía

Las cámaras fotográficas han sido en varias ocasiones co-protagonistas en algunas de las más famosas películas de cine. En Historias de Filadelfia, que contó nada menos que con Katharine Hepburn, James Stewart y Cary Grant, como protagonistas junto a Ruth Hussey, una Argus c3 tiene un papel interesante.


Precisamente es Hussey, quien interpreta a una fotoperiodista, la que lleva durante un buen rato la cámara en cuestión y que parece manejar con gran soltura, haciendo fotos como si de un moderno dispositivo digital o al menos con enfoque automático se tratara.

Sin embargo, por lo que se refiere a la c3, la realidad se aleja bastante de la rapidez que es algo bastante complicado de lograr.

Para empezar la cámara en cuestión pesa casi 800 gramos, lo que no la hace especialmente manejable ni ligera, sobre todo para sacar fotos con la rapidez que parece que se produce en la película que dirigió George Cukor en 1940.

En segundo lugar hacer fotos con esa cámara requiere una buena dosis de paciencia, sobre todo si se va cambiando de posición, porque al ser telemétrica requiere ajustar el enfoque con precisión y lleva su tiempo.

Además la ventanas del telémetro y la de la composición de la imagen son diferentes, con lo que hay que hacer dos visiones, una para componer y otra para enfocar, todo lo contrario de la inmediatez.

Por si todo esto fuera poco, el paso de fotograma tampoco se distingue por su rapidez. No se trata mover una palanca que pase la película sencillamente y disparar la siguiente.

Antes hay que apretar un pequeño botón situado en la parte superior de la cámara para desbloquear el paso de la película y después girar una rueda situada a la derecha hasta que la película se para. Tampoco esto es muy rápido.

Pero, para ralentizar aún más la cuestión del disparo, con el paso de la película no se monta el obturador y ya está; esto se logra apretando de arriba hacia abajo una palanca que hay en la parte delantera de la cámara a la derecha del objetivo.

Como se puede comprobar disparar con una Argus c3 no es precisamente una operación que sea sencilla, si lo que se pretende es hacerlo de forma rápida.

Al final cabe la duda de si más que una comedia, lo que pretendió Cukor, por lo menos en lo que se refiera a la Argus c3 fue hacer una auténtica película de ciencia ficción.

De lo que no hay duda es de que la C3 ha sido una de las cámaras más celebradas, de la que se fabricaron varios millones de unidades en Ann Arbor (Michigan) y que, al final, resulta divertida. Aún hoy es factible encontrar alguna a buen precio. EFE


txr-msr

 
(Sin votaciones)
Cargando…