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La adicción a la cafeína mejora la memoria de las abejas

La adicción a la cafeína mejora la memoria de las abejas
Foto:  G. Wright. Abejas libando en flores de café.

Las universidades de Kew, Newcastle y Dundee demuestran que estos insectos regresan repetidamente a las flores cuyo néctar contiene esta droga.

Según un estudio realizado por las universidades de Kew, Newcastle y Dundee, y publicado en Science, algunas especies vegetales, como los cafetos y los cítricos, segregan cafeína en el néctar de sus flores para fidelizar el comportamiento de las abejas que actúan como polinizadoras. Los investigadores afirman que la cafeína actúa como una droga sobre estos insectos, mejorando su memoria y provocándoles una adicción que les hace regresar a por más sustancia, lo que asegura la exitosa reproducción de la especie.

Esta investigación ha revelado la sorprendente función ecológica de la cafeína, la droga más ampliamente utilizada por los humanos, pero que en el medio natural suele actuar como un repelente amargo y tóxico contra los herbívoros, con el fin de mantener a salvo las hojas y semillas de las plantas. Los científicos muestran ahora, sin embargo, experiencias en las que es tres veces más probable que las abejas drogadas con cafeína añadido al néctar recuerden el aroma floral asociado con ese néctar adulterado que aquellas que no recibieron la dosis de cafeína en su libación.

Para demostrar su teoría, los investigadores diluyeron cafeína en una solución azucarada y comprobaron el comportamiento reincidente de los insectos que la habían probado. Eso sí, según aclara el profesor Phil Stevenson, coautor del estudio y miembro del Real Jardín Botánico, Kew y el Instituto de Recursos Naturales de la Universidad de Greenwich, “la cafeína es una defensa química de las plantas, de sabor amargo incluso para las abejas, por eso nos sorprendió encontrarla en el néctar. Lo que sucede es que la dosis es tan baja que el insecto no nota el sabor aunque, de hecho, la cantidad de la sustancia sí es suficiente como para afectar a su comportamiento”.

El equipo investigador argumenta que este mecanismo ha evolucionado para maximizar la fidelidad de los polinizadores. Es decir, que lo más probable es que las abejas que han tomado este polen regresen a flores de la misma especie a por una nueva carga de cafeína. El incremento de las visitas a flores de una misma especie mejora el éxito de la polinización y conduce a la creación de un mayor número de semillas y, por tanto, a una mayor reproducción de esa variedad de planta. “Ambos salen beneficiados –explica la directora del estudio, la Doctora Geraldinde Wright, de la Universidad de Newcastle-. Recordar las características de una flor determinada es difícil para las abejas, teniendo en cuenta a la velocidad a la que vuelan de flor en flor, y nosotros hemos encontrado que la cafeína las ayuda a recordar dónde están situadas esas flores concretas”.

La investigación ha sido financiada por el BBSRC (Biotechnology and Biological Sciences Research Council) dentro de la Iniciativa sobre Insectos Polizinadores y forma parte del informe Fronteras en la Ecología y el Medio Ambiente, donde se atiende a la disminución de los polinizadores como consecuencia de la combinación de factores medioambientales, incluyendo una deficiente alimentación, la acumulación de pesticidas y las enfermedades.

Según los investigadores, entender cómo las abejas eligen dentro de su proceso de búsqueda de alimentación y por qué regresan a una determinada fuente alimenticia ayudará a mejorar la gestión del paisaje, así como a revigorizar la población de abejas para proteger la industria agrícola y el medio rural.
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