Inicio / Entrada de Blog / La ciencia, institución nacional. Por Antonio Calvo

La ciencia, institución nacional. Por Antonio Calvo

<p>Imagen del cuerpo central del sincrotrón ALBA. EFE/Alberto Estévez</p>
 

Cada vez más libros que explican la historia insisten en la importancia de las instituciones para el desarrollo de los pueblos. ¿Pasaron los pueblos de cazadores y recolectores a sedentarios porque aprendieron la agricultura o porque surgieron instituciones que hicieron posible ese salto cuántico? Cada nuevo análisis sugiere la importancia de las instituciones como motores del cambio entre los pueblos. Que existan, que se respeten, que sean extractivas o inclusivas, según la nomenclatura de Acemoglu y Robinson, determina el lugar que ocupa cada país en el mundo. Más aún que las condiciones ambientales o de cualquier otro tipo. Así, parafraseando el tópico, digamos todos a la vez: las instituciones estúpido, las instituciones.

 

La ciencia, desde luego, no es una excepción. Es más, es un buen ejemplo de ello. Allí donde hay instituciones que promueven la ciencia de manera inclusiva, donde hay países cuyo interés por la ciencia no es eventual y coyuntural, cuando hay excedentes monetarios, sino estructural, allí habrá ciencia. Y si hay ciencia, si hay investigación, habrá progreso y habrá una economía pujante. El efecto Mateo que enunció Robert K. Merton (al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo poco que tenga) es cruelmente inexorable. Se puede enunciar también como “tened y se os dará”.

 

España no se ha caracterizado por sus instituciones inclusivas y, aún más, es notorio el poco respeto que nosotros mismos tenemos por nuestras instituciones. Claro que no debe ser fácil, sobre todo si tenemos en cuenta que somos un país que no tiene un himno y una bandera indiscutibles y bajo los cuales todos los ciudadanos se sientan cómodos. Quizá por eso sea aún más difícil concentrarnos en apoyar una idea durante el tiempo suficiente para que madure y se haga carne.

 

¿Cómo salimos de esta? Pues, sin duda, con instituciones, con respeto a las instituciones y con ciencia. Y, sin ninguna duda, con comunicación de la ciencia. En 1905 el introductor de la oceanografía en España, Odón de Buen, escribió que “En España la vulgarización científica es absolutamente necesaria para asegurar el éxito a los pocos que trabajan por la Ciencia pura. Para que nos ayude la opinión es necesario que nos comprenda. No he de descansar un instante en el trabajo fecundo de crear en mi patria atmósfera favorable a la cultura científica.”

 

Todas las iniciativas encaminadas en este sentido son, pues, bienvenidas, y el mundo de la ciencia debe saludarlas con alegría y apoyarlas con entusiasmo. Que la Agencia Efe decida abrir un espacio específico a este campo es, pues, una excelente noticia. Solo así, ladrillo a ladrillo, construiremos el sólido edificio de la institucionalización de la ciencia que tanta falta nos hace. La ciencia vendrá luego, la opinión pública, como decía de Buen, ayudará cuando comprenda.

 

Antonio Calvo Roy

Presidente de la Asociación Española de Comunicación Científica

http://aecomunicacioncientifica.org
(Sin votaciones)
Cargando…