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Cultura de ciencia y naturaleza. Por Rafael Pardo

<p>CENTRO DE ORDENADORES </p>




Desde la Fundación BBVA queremos dar la bienvenida a EFE Futuro, que viene a sumarse a la exitosa experiencia de EFEverde, referencia ineludible de la información medioambiental en habla hispana. Los principales estudios sobre percepciones de la ciencia por el público, incluyendo los desarrollados desde hace más de una década por nuestra Fundación, documentan un nivel de interés medio-alto de los ciudadanos españoles por las noticias sobre ciencia, un alto nivel de confianza en la comunidad científica y expectativas claramente positivas sobre los efectos derivados del cambio científico-tecnológico. Sin embargo, esos mismos estudios evidencian un bajo nivel de familiaridad del público con la ciencia, desde conceptos y modelos esenciales hasta el modo de proceder de la investigación (la familia de métodos de la ciencia y el modo de validación y reemplazo de teorías y modelos). Nuestra cultura científica exhibe, pues, dos características con valencias diversas: la dimensión valorativa y de confianza en la ciencia y los científicos es claramente positiva, la cognitiva o comprensión de la ciencia es bastante débil, muy por debajo de la que nos correspondería a tenor de indicadores como el PIB. Esa asociación de signos distintos no permite fundamentar una cultura científica robusta y sofisticada.

Una vez que la población adulta ha abandonado las aulas, los individuos obtienen la información científica esencialmente a través de los medios de comunicación e internet. Tenemos en la actualidad magníficos profesionales de la comunicación científica, aunque no todos los medios prestan una atención sostenida a la ciencia. Pero sigue existiendo una distancia muy significativa con las sociedades europeas más avanzadas. Por ello, supone un acierto y un gran paso adelante que la principal agencia de noticias del país dedique atención sistemática al conocimiento científico, otorgándole un espacio de visibilidad, que permitirá reforzar la dimensión cognitiva de la cultura científica entre nosotros, ofreciendo información validada y, por tanto, confiable y, al tiempo, con narrativas atractivas capaces de competir con otras áreas de interés informativo.

Las razones que fundamentan la agenda de trabajo orientada al acercamiento entre ciencia y público abarcan un amplio espectro, desde las de tipo práctico o utilitario a las de naturaleza sociopolítica, pasando por las de carácter estrictamente cultural. Entre las primeras, destacan la importancia que una población científicamente educada tiene en los planos de la producción y del consumo: los requerimientos del entorno del trabajo incluyen hoy capacidades de naturaleza simbólica y abstracta, vinculadas en gran medida al conocimiento científico y, en lo que se refiere al consumo, la población tiene ante sí una amplísima gama de bienes altamente sofisticados, cuya aceptación y disfrute demandan también grados de familiaridad con algunos subconjuntos del conocimiento científico-tecnológico (la utilización de las tecnologías de la información, la aceptación o rechazo de los alimentos genéticamente modificados, constituyen dos casos que ilustran la importancia de que la población cuente con un cierto umbral de conocimiento científico-tecnológico). El consentimiento con y la participación en políticas públicas con un fuerte componente científico-tecnológico (como las de la energía, el cambio climático o la conservación) son función también del grado de proximidad cognitiva y actitudinal del público con la ciencia. Finalmente, la cultura del siglo XXI tiene su núcleo en los conceptos, metáforas, imágenes, ideas, datos e información proporcionados por la ciencia y la tecnología contemporáneas. Dejar que la población desarrolle su vida en el marco de una cultura material profundamente modelada por el conocimiento tecnocientífico y, al tiempo, en una cultura simbólica o “ideacional” de naturaleza bien distinta, generaría, antes o después, fenómenos de desajuste y tensiones con importantes consecuencias en los planos individual y colectivo.

Esperamos y deseamos que EFE Futuro contribuya eficazmente a dotar de un mejor anclaje y equilibrio a la cultura científica de la sociedad española.

Rafael Pardo Avellaneda


Director de la Fundación BBVA

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