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La distribución y el consumidor ante el impacto medio ambiental del comercio electrónico en alimentación. Por (*) Ignacio Magarzo (Asedas)

La distribución y el consumidor ante el impacto  medio ambiental del comercio electrónico en alimentación. Por (*) Ignacio Magarzo (Asedas)

Al estudiar la percepción del consumidor sobre el comercio electrónico en alimentación descubrimos que el éxito de este canal emergente –supone poco más del 1 por ciento de las ventas en productos de alimentación y gran consumo- responde, básicamente, a criterios de conveniencia. En la compra online de alimentación se busca de manera mayoritaria recibir en casa productos de gran peso o volumen, ganar tiempo o evitar salir en días de climatología adversa, según las conclusiones del II Estudio sobre Comercio Electrónico en Alimentación que elaboramos junto con la Universidad Complutense de Madrid. Gracias a la encuesta en que se apoya, el estudio también hemos averiguado que el consumidor no relaciona casi nunca el impacto del comercio online en el medio ambiente; tan solo cuando se le menciona directamente tal posibilidad afirma estar “algo de acuerdo” con ella.


Sin embargo, en mi opinión, el comercio electrónico deberá ser sostenible para cumplir su misión de servir a la sociedad permitiendo que los ciudadanos accedan a los productos que necesitan. Hasta tal punto el impacto medioambiental es uno de los índices que será determinante para su desarrollo en el futuro. Hoy no concebimos unas ciudades con una movilidad más intensiva en reparto a domicilio del actual, a no ser que se den condiciones adecuadas para garantizar que sus emisiones no pondrán en riesgo, por ejemplo, los objetivos de calidad del aire que exigen las autoridades nacionales y comunitarias. En el caso de la alimentación, asegurar la sostenibilidad medio ambiental, además de la social y económica, es una necesidad imperiosa, si queremos seguir disfrutando de unos supermercados que permitan acceder, desde la convivencia entre las tiendas físicas y online, a una alimentación variada, de calidad y a precios competitivos.


Debemos ser conscientes de que, si el sector de la distribución en España es uno de los más eficientes de Europa, esto se debe, entre otros factores, a un esfuerzo constante por innovar en los procesos que implican a la totalidad de la cadena alimentaria. En los últimos años se han incorporado novedades tecnológicas y sistemas de información que tienen la vocación de situarnos, también, entre los sistemas de distribución comercial de Europa más eficientes energéticamente de Europa.


Por lo tanto, los retos medioambientales que la distribución está ya abordando en el desarrollo de su modelo de comercio electrónico tienen que ver, fundamentalmente, con la consecución de los objetivos de triple sostenibilidad, -económica, social y medioambiental- integrados en el ADN de los supermercados.


Así, en materia de medio ambiente y comercio electrónico, la logística contribuye de manera crucial a la reducción de las emisiones de CO2 derivadas del crecimiento del reparto a domicilio. Además, todos los aspectos relacionados con la movilidad sostenible, que abarca cuestiones como el impacto acústico, las zonas de carga y descarga o el acceso a las viviendas, son también cuestiones que es necesario abordar de manera inminente.


La “última milla” –en el caso del comercio electrónico, el trayecto comprendido entre la tienda y el domicilio del consumidor- es uno de los tramos de la distribución más relevantes desde el punto de vista medio ambiental. Durante los últimos años, la distribución ha hecho grandes avances en sus sistemas logísticos y buena parte de este aprendizaje se puede aplicar al comercio electrónico. Por ejemplo, ya sabemos que el uso de energías limpias -como gas natural o electricidad- en los transportes tanto de larga distancia como urbanos permite lograr una reducción de emisiones que supera las 36 tn de CO2 por flota y que la optimización de rutas y el agrupamiento de pedidos posibilitan la reducción del número de desplazamientos.


La distribución urbana de mercancías va a experimentar, por tanto, en breve cambios sin precedentes ante un escenario marcado por la saturación del tráfico en los centros urbanos, lo que conlleva el auge de marcos regulatorios cada vez más restrictivos con el acceso de los vehículos a determinadas zonas. Por ello, como hemos dicho, la movilidad urbana sostenible debe abordar cuestiones que van más allá de las emisiones para centrarse en la necesidad de hacer del centro de las ciudades lugares cómodos en los que peatones y vehículos puedan convivir.


(*) Ignacio García Magarzo, director general ASEDAS


NOTA: Este artículo refleja exclusivamente las opiniones y puntos de vista de su autor. Esta tribuna puede reproducirse citando la autoría y a EFEverde

 

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