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La fuente de mercurio (2)

La fuente de mercurio (2)

Tras terminar la guerra la fuente fue desmontada y quedó en propiedad de Calder. Permaneció su taller de París hasta que en 1975 la donó a la fundación de su gran amigo Miró. La fuente volvió a funcionar en la Bienal de Venecia en 1977, y en el Centro de Arte Reina Sofía en 1987. En 1990, la Fundación Miró habilitó un espacio adecuado para exponer la obra en funcionamiento. Para este fin, MAYASA prestó indefinidamente los 6.831 kilogramos (500 litros) de mercurio necesarios, valorados en unos 6,5 millones de pesetas de la época. En el contrato se recogía el derecho a reproducir en offset o miniatura la fuente, previa autorización en tal sentido emitida por los herederos legales del autor, que la Fundación se comprometía a recabar. Finalmente en 2013, MAYASA donó a la Fundación Miró el mercurio contenido en la escultura.


En 2007, y con las obras del Centro de Visitantes del Parque Minero de Almadén avanzadas, se reservó un gran espacio, cerrado y bien acondicionado para albergar una fuente de mercurio. El proyecto recogía colocar una copia, a menor escala si era necesario, de la fuente de Calder. A petición de MAYASA la Fundación Miró se dirigió a la Fundación Calder solicitando el permiso para fabricar una réplica de la fuente. La carta, manifiestamente mejorable, se refería a Almadén como ciudad andaluza que fue severamente bombardeada por las tropas de Franco. Rápidamente se recibió la respuesta del nieto del artista en la que indicaba que su abuelo era enérgicamente contrario a realizar copias de ninguna parte de sus esculturas y sugería considerar una exposición fotográfica de su trabajo.


Existe una réplica de menor tamaño, fabricada por el autor en 1943 y propiedad de la Fundación Calder, que se encuentra expuesta en el Museo Reina Sofía de Madrid desde 2008.


Inmediatamente se decidió elaborar una nueva obra para el Centro de Visitantes, para lo que se eligió al artista Javier Velasco. Su trabajo estaba plenamente reconocido tanto en el ámbito nacional como internacional, prueba de ello son las múltiples exposiciones realizadas y las colecciones en las que está representada su obra. Su participación en Arco desde 1998, en la Bienal de Venecia de 2001 (dentro del proyecto “Ofelias y Ulises”); su presencia en el Museo Küperstale (Duisburg, Alemania); en el “Real Royal Trip”, comisariado por Harald Szeemann; en el PS1 del MOMA (Nueva York); en el Patio Herreriano, de Valladolid; en la I Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla son tan sólo unos ejemplos. Muchas son también las colecciones públicas y privadas que atesoran su obra: la Casa Real española, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, la Fluxá de Arte Contemporáneo de Palma de Mallorca, la Colección Unicaja de Artes Plásticas de Málaga, el Consulado de Francia en Sevilla, la Diputación Provincial de Cádiz o la Universidad de Salamanca.


Su obra, “Lagrimas de lluvia”, creada en el Parque Minero de Almadén con 4800 kg de mercurio está formada por una nube de cristales detenidos en el espacio y un sistema ingenioso que producen el efecto de lluvia. Dice el autor:“… una obra en la que todo es irreal, desde el propio concepto de belleza, escondido en su elemento básico, el mercurio, y los reflejos ilusorios de movimiento, donde solo reina el estatismo del tiempo detenido. La metáfora de la lluvia, en este caso de mercurio, que todo lo limpia, aquí está completamente deformada al tratarse de un recinto herméticamente cerrado, inaccesible y prohibido”.


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