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La innovación finlandesa llega a la gestión de los residuos

Finlandia, hasta hace poco líder en el sector de la telefonía móvil con su multinacional Nokia, se ha lanzado a la innovación en sectores como los videojuegos o la robótica, con la que esperan automatizar tareas que hasta ahora requieren una gran mano de obra, como la gestión de las basuras.




CRISTINA GALLARDO (Helsinki) – Los antiestéticos contenedores verdes parecían tener los días contados cuando antes de la crisis numerosas ciudades comenzaron a incorporar sistemas de recogida neumática de residuos. Los nuevos contenedores de menor tamaño y de apariencia más moderna son la parte visible de una red compleja de tuberías subterráneas por las que la basura se compacta y viaja a unos 40 kilómetros por hora. Varios barrios de ciudades como París o Barcelona ya disponen de estos sistemas, que ofrecen ventajas como la reducción de costes de personal o rutas más cortas de los camiones recogedores de la basura. La basura se puede sacar a cualquier hora del día y se evitan malos olores porque el contenedor succiona las bolsas en un par de minutos. Sin embargo, la crisis y algunos inconvenientes aún no solventados han cuestionado la eficacia y sostenibilidad de estos sistemas.


La mayoría de las redes de tuberías instaladas hasta la fecha en Europa están fabricadas en acero, por lo que se corroen rápidamente por la humedad, y sus 500 milímetros de grosor dificultan y encarecen su instalación. Además, la corriente de aire que impulsa las bolsas de basura por la red provoca un gran gasto de energía, elevando aún más el coste de estos sistemas, que en varios municipios de España se ha sufragado con ayudas del Instituto de Crédito Oficial (ICO). A esto se suman los atascos en la red cuando los ciudadanos depositan residuos que el sistema no puede compactar, como sartenes de teflón o alfombras.


En este medio siglo, los suecos han liderado esta rama de la gestión de los residuos, con la empresa Envac a la cabeza, seguidas por otras como la francesa Veolia. Recientemente, la finlandesa MariMatic comenzó a comercializar un modelo que aborda varias de estas desventajas y que le ha permitido ganar un jugoso concurso público en Arabia Saudí. En su sistema, MariMatic ha sustituido las tuberías de acero por otras elaboradas con un compuesto de dos plásticos, y ha reducido el grosor de las mismas hasta los 200 milímetros. Con estas dimensiones, los finlandeses han logrado disminuir el consumo de energía a un tercio de lo que requieren sus consumidores, pasando de 150 kw/hora por tonelada de residuo a 50 kw/h. Su prototipo incorpora también una alarma que se activa cuando se deposita un producto indebido, así como un mecanismo automático que detecta cuando se produce un atasco en la tubería y aumenta la presión del aire para liberar el nudo.


“Estos sistemas ya existían en los años sesenta pero hasta ahora apenas se había producido ninguna innovación significativa. Prácticamente estábamos utilizando lo mismo que se había diseñado hace cincuenta años”, explica Niclas Tylli, ingeniero mecánico de MariMatic.


¿Cómo cambia esto la rutina diaria de sacar la basura? En primer lugar, obliga a cumplir más estrictamente la normativa de residuos. La capacidad de las bolsas de basura no debe superar el litro para que quepan en los contenedores. Muchas de las bolsas de supermercado que se utilizan con frecuencia para este fin serían demasiado grandes para la red. Este punto es uno de los que más irrita a los usuarios. MariMatic considera al respecto que es “cuestión de acostumbrarse” y no acumular la basura. En algunos casos, además de las llaves de casa, habría que llevar consigo un chip con el que abrir el contenedor para depositar la basura que permitiría identificar a los que arrojen residuos que no deben. Este chip es opcional, y puede añadirse por ejemplo a los contenedores de urbanizaciones privadas.


Además, la empresa también ofrece actividades educativas para enseñar a los vecinos a utilizar este sistema. En las zonas de expansión urbanística de la ciudad finlandesa de Tampere, en donde las nuevas urbanizaciones ya incorporan esta red, se han instalado también cámaras de vigilancia con el objetivo de penalizar a los que incumplan las normas.


“Consiste en educar a la gente para que asimile que este sistema también es suyo, que son propietarios del mismo, y que hay que utilizarlo con responsabilidad. Es increíble la capacidad de inventiva que tienen algunas personas para conseguir que deshechos como alfombras de 4 metros cuadrados quepan en un contenedor tan pequeño como éste… Seguramente existe una carencia de servicios de recogida de este tipo de productos por parte de las empresas de residuos contratadas en cada localidad, pero nosotros no podemos hacernos cargo también de ese aspecto, sólo inventamos la maquinaria”, subraya Tylli.


Aunque las mejoras han abaratado el coste, este tipo de sistemas aún resulta muy caro para muchos ayuntamientos. Aparte de la inversión inicial, hay que afrontar costes de mantenimiento y de actualización del software, también suministrado por la misma empresa. Además, por el momento MariMatic sólo garantiza el funcionamiento de la red durante diez años y el sistema aún mantiene algunas desventajas como el ruido generado por la comprensión de los residuos, que alcanza los 70 decibelios, perceptible por el oído humano aunque las tuberías estén soterradas.


Pese a estas desventajas, la compañía finlandesa ha ganado un concurso público de 50 millones de euros para instalar su sistema de recolección neumática de residuos en La Meca (Arabia Saudí), en donde deberá lidiar con los 900.000 kilos de basura que se producen cada día en las inmediaciones de la mezquita. El proyecto, en el que trabajan ya 35.000 personas, debería estar listo para el próximo Ramadán, el mes de ayuno de los musulmanes, en agosto de 2014.



Liberar a los humanos de la separación de la basura



Eso es lo que se propone ZenRobotics, una empresa finlandesa fundada en 2007, que ha desarrollado un sistema basado en inteligencia artificial que escanea los residuos y los separa en distintos tipos para su posterior reciclaje sin intervención humana manual en el proceso. En la actualidad, esto equivale al trabajo realizado por entre diez y quince personas en una cinta de separación de residuos.


En la Unión Europea se producen cada año 900 millones de toneladas de residuos fruto de la construcción y demolición de edificios, que generan miles de millones de pérdidas a las empresas, obligadas a deshacerse de ellos. Alrededor de la mitad de estos deshechos van a parar a vertederos sin ser separados por tipo de material.


En el prototipo de ZenRobotics, una cinta transporta estos residuos a través de un escáner de rayos X y un detector de metales, que envía información a un centro de control -el cerebro de la máquina-, que a su vez ordena al brazo qué pedazo de basura debe ir en cada contenedor. En total, cada deshecho tarda tres segundos en ser separado del resto, por lo que con una máquina de este tipo se podrían gestionar 10.000 toneladas de residuos al año.


Según Timo Haanpää, responsable de comunicación de la compañía, este sistema “liberaría a los humanos de la desagradable tarea de trabajar rodeados de malos olores y de levantar pedazos de madera, piedra o metal que pueden llegar a pesar hasta 20 kilos”.


Por el momento, ya han conseguido vender ocho ejemplares en Finlandia, Bélgica y Holanda, y en los próximos tres años esperan expandirse a China, Estados Unidos y Japón, un país éste último que demanda soluciones de este tipo para el reciclaje de las enormes cantidades de residuos causados por el terremoto y el tsunami de 2011.

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