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La minería del mercurio en la guerra civil (2)

La minería del mercurio en la guerra civil (2)

(Continuación)


En 1938 el Ejército Republicano empieza a temer que los ataques lleguen a Almadén e inicia la construcción de algunos refugios antiaéreos. El teniente de Ingenieros Antonio Velasco Carmona dirige los trabajos y al cesar éste los retoma el jefe de obras de la Mina Justo García Capilla. Se habilitaron accesos desde algunas calles a galerías de la primera planta que se iluminaron con energía eléctrica. De ellos se conserva la entrada a la galería de Forzados que se ha rehabilitado como salida de emergencia para la visita que se realiza al interior de la mina. Se puede ver actualmente junto a la estación de autobuses. Sólo se tiene noticia de un bombardeo, se produjo la noche del 9 de febrero de 1939 y probablemente no buscaba dañar la mina, sino la Casa Academia, cuartel general del Ejército. Destruyó una casa cercana matando a la esposa de un minero. En Almadén se sigue conociendo esta calle, llamada Cortázar, con el nombre de la calle de la bomba.


El Ejército Republicano no cede Almadén y lanza la amenaza de volar los pozos y hornos si avanzan las tropas franquistas sobre el pueblo. Como dice el propio general Antonio Escobar, jefe del Ejército de Extremadura: “El 26 de marzo de 1939 entregué mi ejército al general Yagüe. Procuré realizarlo ordenadamente. En nuestra retirada desde Almadén a Ciudad Real recogimos lo más notable del patrimonio artístico de la región y lo depositamos contra recibo en el banco de España de esa capital. Hasta el último momento mantuve apretada guardia en torno a las minas de Almadén, por persistir la amenaza de su voladura…”. El día siguiente las unidades del general Queipo de Llano avanzan desde la provincia de Córdoba hacia Almadén. La última obstrucción al avance se da a la desesperada en las afueras de Almadén, donde se producen refriegas de fusilería y ametralladora.


En Almadén encuentran la mina intacta y sus instalaciones en producción, incluso existe una gran cantidad de mercurio almacenado, según recoge el parte de guerra del martes 28 de marzo de 1939. La Real Cárcel se vuelve a llenar de presos, unos 300 de los que 22 son condenados a muerte. El nuevo Consejo de Administración de las minas decide realizar una purga del personal de la mina, conocida como expediente de depuración, “…porque ha podido apreciar que los procedimientos incoados por falta de tiempo o de personal no han alcanzado la plenitud en la actuación de la justicia y también que el espíritu de la población de Almadén no se halla debidamente identificado con el Movimiento Nacional”. La depuración se da por terminada a primeros de noviembre de 1939 con 2.537 expedientes personales de los que fueron resueltos con sanción más de la mitad: como faltas leves 844, como menos graves 193 y como graves 302. Las faltas leves fueron castigadas con 15 días de suspensión de empleo y sueldo y degradación temporal al puesto que tenían antes del inicio de la guerra, sin posibilidad de ascenso ni gratificación en ese periodo, las menos graves, con largas suspensiones de empleo y sueldo (6 meses o un año) con reingreso a puestos de menor categoría y para algunos además el traslado a las minas de plomo de Arrayanes, las graves se castigaron con el despido.


La minería del mercurio en la guerra civil (1)

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