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La “nariz electrónica” podrá alertar de los pesticidas en la cadena de alimentos


La “nariz electrónica” ya es una realidad con funciones prácticas tras el acuerdo firmado en Estados Unidos para desarrollar productos con nanosensores que  ayuden a detectar patógenos mortales en la cadena de suministro de alimentos.

El sensor, desarrollado por la Universidad de California Riverside, será comercializado por Innovation Economy Crowd (ieCrowd). El chip va a ser perfeccionado para que pueda detectar pesticidas tóxicos que pudieran estar presentes en la cadena alimentaria.

Nano Engineered Applications (NEA), compañía perteneciente a ieCrowd, ha llegado un acuerdo de varios años que tendrá distintas fases con una empresa cuyo nombre todavía no ha trascendido. Este socio colabora con ieCrowd y con Nosang Myung, ingeniero de la Universidad California Riverside y padre de la “criatura”. “He estado trabajando en esta tecnología durante casi una década. Es genial ver el interés comercial que hay en él”, dijo Myung

Se trata del primer acuerdo de este tipo en relación con la “nariz electrónica”. Consiste en una matriz de nanosensores que pueden detectar pequeñas cantidades de sustancias nocivas en el aire: pesticidas, armas biológicas, fugas de gas… En este caso se va a centrar en la industria alimentaria. Se utilizan nanotubos de carbono, 100.000 veces más finos que el cabello humano, para detectar toxinas en el aire que están en niveles por debajo de 1 parte cada mil millones.

Una vez se constituya la plataforma de comercialización, se pueden desarrollar productos y aplicaciones para la industria (detección de fugas de gas o las emisiones de combustión), la seguridad (sistemas de alerta contra el bio-terrorismo), la militar (detección de agentes de guerra química), la agrícola (detección de plaguicidas) y la biomedicina.



La implantación de la “nariz electrónica” consta de tres fases: en la primera, un dispositivo portátil ejercerá como “gendarme” para el control ambiental; después, una versión más pequeña portátil que monitorice la calidad del aire; y finalmente, un sistema inteligente integrado, que pueda detectar los agentes perjudiciales para la salud.

“Esta colaboración marcará el comienzo de una nueva era de transparencia y eficiencia para medir el nivel de pesticidas y otros productos químicos en las plantas que usamos para la alimentación y la medicina. Nuestro trabajo también hará que la tecnología pueda emplearse en un amplio número de aplicaciones para industrias a nivel mundial”, explica Stephen F. Abbott, presidente de NEA.

En el ámbito europeo, investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad sueca de Gävle han diseñado recientemente una “nariz electrónica” con 32 sensores para identificar los olores de las peras y las manzanas troceadas. Este estudio marca el arranque de futuras investigaciones para componer sistemas multisensores que diferencien mezclas complejas de sustancias volátiles.
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