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La UE, divida en su Estrategia para el Ártico. Por Cristina Gallardo

A tan solo un mes de que el Consejo Ártico anuncie si la Unión Europea se incorporará a este organismo como miembro observador, una Eurocámara dividida debatió en Estrasburgo la Estrategia de la UE para esta región estratégica, rica en combustibles fósiles, bancos pesqueros, recursos mineros e hídricos, y nuevas rutas comerciales.


Estrategia para el Ártico



Stefan Füle, comisario europeo de Ampliación y Política de Vecindad, inició el debate defendiendo la incorporación de la UE al Consejo Ártico como miembro observador, ya que según el político checo, es la institución que más dinero ha destinado a este territorio, más vulnerable que otras zonas del planeta al cambio climático.


“En el último decenio nos hemos convertido en el principal promotor de la investigación en esta región con contribuciones que han ascendido a 20 millones de euros al año. Hemos dedicado más de mil millones de euros al desarrollo, desde Groenlandia hasta Rusia. Añadan también la ayuda bilateral y el importe total alcanza casi los 2.000 millones de euros”, afirmó Füle, en representación de Catherine Ashton, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, ausente en el debate.


Füle confía también en que el programa Horizonte 2020 impulsará las investigaciones científicas en este área, al promover lazos más estrechos entre científicos de terceros países, incluidos aquellos colindantes con la UE en el Ártico.


“Queremos colaborar con nuestros socios en el Ártico y con el sector privado para crear tecnologías respetuosas con el medio ambiente y de poco riesgo para utilizarlas en las actividades extractivas y en las rutas comerciales”, añadió el comisario.


En los últimos cuatro meses, la UE ha llevado a cabo una auténtica campaña para lograr que el Consejo Ártico apoye su adhesión como miembro observador y en especial para tratar de convencer a los dos países con derecho a voto más reticentes, Canadá y Rusia. La UE argumenta que el apoyo de los Veintisiete a la investigación científica es mucho mayor que el de otros países que han solicitado su ingreso, como China.


Aunque todos los grupos parlamentarios coincidieron en que a la UE le corresponde una influencia mayor sobre la región y en la creación de un Centro de Información sobre el Ártico que previsiblemente se localizará en la ciudad finlandesa de Rovaniemi, sus prioridades de actuación son muy diferentes. Así, el Partido Popular Europeo(PPE) defendió que la UE debe asegurar su acceso a los recursos mineros y a las vías navegables, mientras que el grupo Socialdemócrata alertó contra la sobreexplotación del Ártico.


“Queremos asegurarnos de que el Ártico no se convierte en el nuevo El Dorado, como temíamos hace unos años, que todos los países se lancen desaforadamente a realizar investigaciones en la región. Queremos que se actúe con sensatez y que se respete el derecho de los pueblos autóctonos de la región. Por primera vez en la historia, nuestra generación tiene en cuenta los derechos de esas poblaciones”, afirmó la eurodiputada socialdemócrataLiisa Jaakonsaari, en referencia a los cuatro millones de habitantes del territorio, que han pedido en reiteradas ocasiones a la UE que les tenga más en cuenta en sus deliberaciones.

 
En cambio, el grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea defiende una moratoria para la extracción de recursos fósiles. Bajo sus heladas aguas, el Ártico contendría el 13% del petróleo y el 30% del gas aún por descubrir en el planeta, además de bolsas inmensas de metano. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), sólo las reservas de petróleo podrían ascender hasta los 160.000 millones de barriles.
“Necesitamos tener un planteamiento realista para luchar contra el cambio climático. El mundo necesita una gobernanza internacional del Ártico para definir cuáles son las condiciones y las normas que permitirían la realización de actividades extractivas y conocer, por ejemplo, cuáles serían los recursos y qué funciones tendrían las Fuerzas Armadas en la región”, argumentó el eurodiputado estonio Indrek Tarand.


Para el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, la carrera por los recursos del Ártico es “una auténtica locura”.  
“Parece que lo más importante es animar a las empresas petroleras para que busquen más combustibles fósiles. Vamos a responder con otra carrera para llegar al Ártico. Hay que acaba con esta lógica de avaricia capitalista”, afirmó el eurodiputado irlandés Paul Murphy.


El Consejo Ártico, con sede en la ciudad noruega de Trömso, está integrado por ocho países (Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Islandia, Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia) y por 26 Estados observadores, entre los que figuran China, Francia, Alemania o España. El próximo mes de mayo, este organismo se pronunciará sobre la petición de la UE y de otros países como China, India, Brasil, Italia, Japón, Corea y Singapur.


Un mes después, en junio, el Parlamento Europeo votará la Estrategia de la UE para el Ártico, una política en la que las instituciones comunitarias comenzaron a trabajar en 2008.


(Sin votaciones)
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