Inicio / Entrada de Blog / La Voyager 1 ha abandonado el sistema solar según un nuevo estudio. La NASA opina lo contrario

La Voyager 1 ha abandonado el sistema solar según un nuevo estudio. La NASA opina lo contrario


Hace 36 años que las Voyager indicaron su viaje interestelar.


 

La Voyager 1 parece estar, por fin, fuera de nuestro sistema solar y ha entrado en el espacio interestelar 36 años después de su lanzamiento, según el estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Maryland. Sin embargo, estos datos entran en confrontación con los ofrecidos por la propia NASA, que afirma que todavía está en una zona de influencia solar.

La Voyager 1 ha viajado más lejos que cualquier otro objeto diseñado por el hombre, y continúa con su misión de llevar al espacio los saludos de los terrestres grabados en un disco de oro. Sus instrumentos científicos están aún operativos, incluyendo el detector de partículas de baja energía diseñado y construido en parte por los investigadores autores del nuevo estudio, quienes afirman que ya se ha iniciado la primera exploración de la galaxia más allá de la influencia del sol.

“Es una visión un tanto controvertida, pero creemos que el Voyager finalmente ha salido del Sistema Solar, y éste es realmente el inicio de su viaje a través de la Vía Láctea”, dice Marc Swisdak, de la Universidad de Maryland y autor principal del nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters. Swisdak y su compañero James F. Drake, también de la Universidad de Maryland, y Merav Opher, de la Universidad de Boston, han construido un modelo de la frontera exterior del Sistema Solar partiendo de las observaciones más recientes del Voyager, tanto las esperadas como las inesperadas.

El modelo indica que el Voyager 1 en realidad entró en el espacio interestelar hace poco más de un año, un resultado frontalmente opuesto a lo que afirman  los documentos más recientes de la NASA, y de otros científicos, que sugieren que la nave estaba todavía entonces en una zona de transición vagamente definida entre la influencia de la esfera solar y el resto de la galaxia.

¿Y por qué la controversia? La cuestión es que el cruce de la frontera se establece en una zona situada a una distancia de 18 mil millones kilometros de la Tierra. La zona de influencia del Sol, conocida como la heliosfera, está comúnmente definida como la región del espacio dominada por el campo magnético y las partículas cargadas que emanan de nuestra estrella. Pero desconocemos tanto la estructura como la ubicación de la zona de transición, la  heliopausa. Según la sabiduría convencional, sabremos que hemos pasado a través de esta frontera misteriosa cuando dejemos de ver las partículas solares y empecemos a ver las partículas galácticas, detectando también un cambio en la dirección predominante del campo magnético local.

Los científicos de la NASA informaron recientemente que el verano pasado, después de ocho años de viaje a través de la capa más externa de la heliosfera, la Voyager 1 grabó “múltiples muestras en el cruce de la frontera que no se parecían  a nada de lo observado anteriormente”. Los investigadores se centraron entonces en la recuperación de los datos recibidos y el recuento de las partículas solares. En esas muestras, el recuento de partículas solares se correspondía con aumentos abruptos de electrones y protones galácticos. Pero al cabo de un mes, las partículas solares desaparecieron de las muestras y sólo se encontraron partículas galácticas. Sin embargo, el Voyager 1 no observó ningún cambio en la dirección del campo magnético.

 


Hay mucha controversia sobre sí la Voyager 1 ha abandonado o no el sistema solar.


Para explicar esta observación inesperada, muchos científicos teorizan que la Voyager 1 ha entrado en una “región de agotamiento de la heliopausa”, pero que la investigación todavía se encuentra dentro de los límites de la heliosfera. Swisdak y sus colegas, que no forman parte de los equipos de las Misiones Científicas de la Voyager, dicen que hay otra explicación.

En trabajos anteriores, Swisdak y Drake se han centrado en la reconexión magnética, en la ruptura y reconfiguración de las líneas de los campos magnéticos que se acercan y se redirigen en sentidos opuestos. Este fenómeno se sospecha que está detrás de las llamaradas solares, las eyecciones de masa coronal y muchos otros acontecimientos de alta energía del Sol. Los investigadores de la Universidad de Maryland sostienen que la reconexión magnética es también la clave para la comprensión de estos datos sorprendentes de la NASA.

Aunque a menudo ha sido representada como una burbuja que encierra a la heliosfera y su contenido, la heliopausa no es una superficie que separa perfectamente lo de  “fuera” y lo de “dentro”. De hecho, Swisdak, Drake y Opher afirman que la heliopausa es porosa a ciertas partículas y capas con una estructura magnética compleja. Aquí, la reconexión magnética produce un complejo conjunto de “islas” magnéticas, unos bucles autónomos que surgen de manera espontánea en un campo magnético debido a una inestabilidad fundamental. El plasma interestelar puede penetrar en la heliosfera a lo largo de estas líneas de campo magnético reconectado, haciendo que los rayos cósmicos y las partículas solares se mezclen vigorosamente.

Lo más interesante es que las situaciones de cambio entre los recuentos en los que aparecen partículas solares y aquellos en los que se observan aumentos repentinos en el recuento de partículas galácticas puede explicarse a través de las  “pistas” en el campo magnético, que emanan de los sitios de reconexión, mientras que la propia dirección del campo magnético se mantiene sin cambios. Este modelo explicaría los fenómenos observados desde el verano pasado, y Swisdak y sus colegas sugieren que la Voyager 1 cruzó la heliopausa en realidad el 27 de julio de 2012.

En un comunicado de la NASA, Ed Stone, científico del proyecto Voyager y profesor de física del Instituto de Tecnología de California, dice respecto a esto que”otros modelos prevén un campo magnético interestelar que envuelve a  nuestra burbuja solar, y predicen que la dirección de ese campo magnético interestelar es diferente a la del campo magnético solar interior. Con esta interpretación, la Voyager 1 aún estaría dentro de nuestra burbuja solar. El modelo de conexión magnética a pequeña escala [de Swisdak y sus colegas] se convertirá en parte de la discusión entre los científicos que tratan de conciliar lo que puede estar sucediendo en una pequeña escala con lo que sucede en una escala más grande. ” La declaración completa de la NASA sobre el Voyager puede leerse aquí: http://www.nasa.gov/mission_pages/voyager/voyager20130815.html

36 años después de sus lanzamientos en 1977, las Voyager 1 y 2 son dos naves gemelas que continúan explorando zonas en las que nada de la Tierra había llegado antes. Su misión principal era la exploración de Júpiter y Saturno. Después de realizar una serie de descubrimientos allí – como los volcanes activos en la luna de Júpiter Io, o las complejidades de los anillos de Saturno – se amplió su misión.

La Voyager 2 siguió para explorar Urano y Neptuno, y sigue siendo la única nave espacial que ha visitado estos lejanos planetas. La misión actual de ambas naves, la Misión Interestelar Voyager, es explorar la frontera más exterior de los dominios del Sol y más allá. Ambas Voyagers son capaces de devolver los datos científicos de una amplia gama de instrumentos, porque disponen de energía eléctrica y el propulsor seguirá activo hasta el 2020. Se espera que la Voyager 2 entrará en el espacio interestelar unos pocos años después de su gemela. Las naves espaciales Voyager fueron construidas y continúan siendo operadas en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en Pasadena, California.

 

 

 

 

 

 

 

 
(Sin votaciones)
Cargando…