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León Arsenal: “Pronto ‘recordaremos’ libros a través de implantes cerebrales”

<p>León Arsenal. EFE/Pedro Pablo G. May</p>
“El debate no es el soporte sino el concepto sobre lo que es un libro…, en lugar de leerlos, pronto los ‘recordaremos’ mediante implantes cerebrales de bases de datos”, ha asegurado a Efe León Arsenal, autor que divide su producción en diversos géneros, especialmente ciencia ficción y novela histórica.

“Muchos autores, editores y agentes del sector literario pierden el tiempo discutiendo sobre si papel o ‘e-book’, dentro de la teoría de las cuatro ‘pes’ (Piedra-Papiro-Papel-Pantalla), pero eso sólo afecta al formato, cuando lo que debemos trabajar es el concepto del propio libro, qué entendemos realmente como tal”, insiste el escritor, que recientemente ha publicado su nueva novela Corazón Oscuro (Esfera de los Libros).

En su opinión, tanto el formato papel como el electrónico están ya siendo superados por nuevas ideas como la del ‘seebook‘: una tarjeta numerada mucho más cómoda para almacenar en una biblioteca y que posee un código alfanumérico y otro escaneable para descargar el texto en varios tipos de archivo, de manera que el consumidor pueda elegir cómo leerlo.



Fascinado por los desarrollos tecnológicos, Arsenal fue el primer autor en publicar una novela (Última Roma, en Edhasa) que completaba el texto original en papel con numerosos códigos QR que remitían a entradas de la Wikipedia, mapas, videos, etc., a fin de “no quedarnos al margen del caudal de acontecimientos de Internet”.

“Y estamos sólo empezando…, no está lejos el día en el que nos implantarán falsas memorias en el cerebro para tener acceso directo a una cantidad ingente de información”, augura, “esto no es ciencia ficción, aunque a corto plazo la garantía de futuro está en la diversidad, publicar en todos los formatos posibles en lugar de restringir nuestro campo de actuación”.

La última novela de Arsenal, que entre otros premios posee el Minotauro 2004 por ‘Máscaras de matar’, es medieval pero en cierto modo remite también a las nuevas tecnologías.



Se basa en un hecho histórico: la recuperación de un relicario perdido en combate durante el asedio de la fortaleza nazarí de Teba, durante la cruzada dirigida por Alfonso XI de Castilla, donde murió el noble escocés James Douglas.

El relicario contenía el corazón del rey escocés Robert Bruce, popularmente conocido como Braveheart, y fue recuperado por las tropas cristianas “pero nadie da cuenta de cómo ni por quién, así que fabulé toda la historia”, explica el autor.

“La documentación para esta historia me confirmó que, de no haber sido por la Peste Negra, el Renacimiento hubiera llegado dos siglos antes a Europa”, apunta Arsenal, “porque los avances en ingeniería y arquitectura que se desarrollarían más tarde ya estaban presentes entonces: los llamados maestros de ingenios poseían unos conocimientos técnicos extraordinarios”.

Algunos detalles tecnológicos presentes en el libro son curiosos como el debate entre los partidarios de emplear el nuevo reloj de esfera para medir el día partiéndolo en dos series de 12 horas iguales y aquéllos que preferían seguir usando la “hora de Dios” marcada por los ciclos naturales.

Corazón oscuro también incluye codigos QR que ofrecen videos de la Asociación Española de Esgrima Antigua manejando armas como se hacía en la antigüedad.

Arsenal salta con facilidad de uno a otro género porque “me gusta cambiar” y porque en la ciencia ficción española contemporánea es “cada vez más difícil desarrollar una carrera profesional: los anticipos son más bajos, no suele haber un apoyo editorial claro, el público es limitado…, estamos volviendo al submundo friki”.



Además, escribir ciencia ficción hoy es “mucho más complicado” que novela histórica o realista porque hay que crear un mundo completamente nuevo que es preciso explicar a medida que se desarrolla.

“Sin embargo, la novela generalista, hoy, no requiere grandes esfuerzos. Por ejemplo, a mediados del XIX Teófilo Gautier dedicaba diez folios a describir las pirámides de Egipto porque poca gente las había visto, pero ahora estamos hartos de verlas en fotos, en películas o en persona, así que se las puede nombrar simplemente y ya las tenemos en la cabeza”, compara.

“La literatura es muy completa, evoca todos los sentidos, posee múltiples resortes y un enorme poder de evocación”, precisa Arsenal, “así que lo importante no es el género que usemos o si nos salen bonitas metáforas…, sino el poder llegar a los demás”. EFE

ppm

 
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