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España vivió el último máximo glacial antes que el resto del planeta




 

El último máximo glacial fue una época en la que las latitudes más al norte y más al sur de la Tierra estaban cubiertas en gran medida por capas de hielo, y el mar estaba en sus niveles más bajos. Eso ocurrió hace 20.000 años, y por entonces los glaciares vivieron su momento de máximo esplendor en todo el planeta. Sin embargo en España, y parte del sur de Europa, el máximo glacial se produjo mucho antes, hace 26.000 años.

Hace 20.000 años los glaciales vivieron su época dorada en el planeta Tierra, pero según un estudio dirigido por la geóloga Jane Willenbring, de la Universidad de Pennsylvania, eso no era cierto al menos en una parte del sur de Europa. Debido a los efectos locales de temperatura y precipitación, el último máximo glacial en el área de España se produjo 6.000 años antes. El hallazgo arroja nueva luz sobre cómo el clima regional ha variado con el tiempo, y servirá para afinar los modelos climáticos que predicen los cambios que experimentará la Tierra en el futuro.

Willenbring, profesora asistente en el Departamento de Tierra y Ciencias Ambientales en la Escuela de las Artes y las Ciencias de Pennsylvania, se asoció con investigadores de España, el Reino Unido, China y Estados Unidos, y consiguió el apoyo del Ministerio de Ciencia español y la Comunidad de Castilla La Mancha, para realizar el estudio del último máximo glacial en el sur de Europa. “Queríamos desentrañar por qué y cuándo los glaciares crecen y se encogen”, comenta Willenbring.

En la zona de estudio en el centro de España es relativamente fácil discernir el tamaño de los antiguos glaciares, porque el hielo arrastraba rocas y las depositaba en el borde del glaciar. Así, un círculo de piedras marca el borde del antiguo glaciar. Pero no es tan fácil determinar cuáles fueron las razones que provocaron la crecida de los glaciares, que necesitan tanto de humedad como de bajas temperaturas para expandirse. Por sí solo, el estudio de las rocas que bordean los antiguos glaciares no es suficiente para aclarar las razones. Las cuevas, sin embargo, proporcionan una forma de diferenciar los dos factores. Las estalagmitas y estalactitas, los salientes rocosos que crecen, respectivamente, desde el suelo y el techo de la cueva, son literalmente un registro de las precipitaciones, ya que crecen como resultado de gotas de agua.

“Si se suman los datos de las cuevas a los datos de los glaciares, tenemos una forma clara de averiguar si se trataba de bajas temperaturas o de altas precipitaciones las que impulsaron el crecimiento de los glaciares en España en aquel momento”, afirma Willenbring. Así, los investigadores llevaron a cabo su estudio en los antiguos glaciares de tres de las cadenas montañosas de España: Béjar, Gredos y Guadarrama, y la Cueva del Águila les permitió obtener los datos indirectos de la precipitación.

Para determinar la edad de las rocas esparcidas por los glaciares, y por lo tanto llegar a una fecha en la que los glaciares estaban en su apogeo, Willenbring y sus colegas utilizaron una técnica conocida como exposición de  datos nucleido-cosmogónicos , que mide los residuos químicos de las explosiones de las supernovas. También utilizaron técnicas radiométricas estándares para datar las estalagmitas de la Cueva del Águila,  lo que les dio información sobre los flujos de las precipitaciones durante la época de los glaciares que cubrieron la tierra.

 

ultimo maximo glacial

Jane Willenbring ( en la parte superior derecha de la imagen) toma muestras de una roca en la Sierra de Béjar. Sus hallazgos demuestran los antiguos glaciares en la región alcanzaron su tamaño máximo varios miles de años antes de lo que se creía. Universidad de Pennsylvania.



El último máximo glacial se produjo antes de lo que se creía


“Anteriormente los científicos creían que el último máximo glacial se dio en algún momento de hace 19.000 a 23.000 años”, afirma Willenbring. “Nuestra cronología indica que en España el máximo se dio entre 25.000 a 29.000 años antes de ahora.” Los geólogos encontraron que en esa zona, aunque las temperaturas eran frescas en el intervalo de hace 19.000 a 23.000 años, las condiciones también eran relativamente secas, por lo que los glaciares no recuperaron el tamaño máximo que habían obtenido varios miles de años antes, cuando las precipitaciones de  lluvia y de nieve fueron muy superiores.

Teniendo en cuenta el calendario revisado en esta región, Willenbring y sus colegas determinaron que el aumento de las precipitaciones fue resultado de los cambios en la intensidad de la radiación solar sobre la Tierra, que se basa en la inclinación del planeta en su órbita. Estos cambios pueden afectar a los patrones de viento, la temperatura y las tormentas. “Eso probablemente significa que hubo un desplazamiento hacia el sur del Frente Polar del Atlántico Norte, lo que provocó que las tormentas también se movieran hacia el sur”, explica Willenbring. “Además, en ese momento hubo un aumento de las precipitaciones, a diferencia de antes y después, cuando el mar estaba más frío.”

Willenbring señala que esta nueva fecha para el último máximo glacial en la región mediterránea, que es varios miles de años anterior a la fecha en la que se alcanzó el máximo en el centro de Europa, ayudará a proporcionar un mejor contexto para la creación de modelos climáticos globales más exactos. “Es importante que los modelos climáticos globales sean más precisos para poder comprobar en qué condiciones se dan los cambios en las precipitaciones y cuáles son los motivos para esos cambios de precipitación,” comenta. “Eso es particularmente válido en algunas de estas regiones áridas, como el suroeste de Estados Unidos y el Mediterráneo.”

Cuando se produjo el último máximo glacial en el Mediterráneo, hace unos 26.000 años, el suroeste de Estados Unidos estaba experimentando unas condiciones climáticas similares. Las áreas que ahora son desiertos estaban húmedas. Abundaban los grandes lagos, incluyendo el lago Bonneville, que cubrió gran parte de la Utah de hoy en día. El Gran Lago Salado es lo que queda de aquella época. “Los lagos en esa zona, de hace 5.000 a 10.000 años, estaban en una altitud muy elevada, y la causa de esto siempre ha sido un misterio”, dice Willenbring. “Después de observar lo que sucedió en el Mediterráneo, creemos que con el tiempo también seremos capaces de decir algo acerca de cuáles fueron las condiciones que llevaron a la formación de estos lagos en el suroeste de Estados Unidos.”
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