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Los juguetes ruidosos son nocivos para la salud de los niños

Los juguetes ruidosos son nocivos para la salud de los niños
 

 

El ruido está asociado culturalmente a la diversión, la alegría y los festejos. Son estas fechas tiempos dados al estruendo: petardos, fuegos artificiales, música, bullicio… Papá Noel y los Reyes Magos tienen su cuota de responsabilidad con algunos regalos demasiado sonoros para los más pequeños y contribuyen, sin querer, a poner en peligro la audición de los niños. La asociación “CLAVE, atención a la deficiencia auditiva” ha lanzado un SOS sobre las lesiones irreversibles que pueden provocar algunos regalos cuando superan los 80 decibelios (dB). La solución: una compra y una utilización responsable del juguete.

La exposición prolongada a ruidos intensos puede causar lesiones irreversibles. Con 85 dB el tiempo de exposición permitido es de 8 horas, con 91 decrece a 2 horas y con 97 dB se reduce a sólo 30 minutos. Productos aparentemente inofensivos superan los 80 dB y pueden alcanzar los 110dB cuando se sitúan al lado del oído. Entre ellos se encuentran el escuchador de melodías para bebés de Baby Einstein, el Twister Dance Rave para bailar con música y luces o Meowsic, un teclado musical con forma de gato, que lideran la relación de juguetes más ruidosos realizada por la asociación estadounidense Sight and Hearing. Por establecer analogías, el ruido del Metro ocasiona 90 dB, 94 una cortadora de césped y 112 la sirena de una ambulancia. Conviene aclarar que la energía del sonido se duplica cada 3 dB.

La pérdida de audición por ruido es acumulativa y sucede de manera gradual en un proceso de años, advierte CLAVE. La asociación aconseja a los progenitores que revisen si los juguetes pueden perjudicar la audición de sus hijos con idéntica minuciosidad a la que despliegan con los que contienen piezas pequeñas. “Muchas familias creen que no es un problema del que deban preocuparse hasta que sus hijos sean adolescentes, cuando escuchan su música, se someten a largas sesiones de videojuegos, van a conciertos o frecuentan ambientes ruidosos. Es un gran error, hay que educar desde que son pequeños”, explica su directora, Carmen Abascal.

Por eso se recomienda escuchar antes de comprar. Si el sonido resulta muy fuerte para un adulto, también lo será para un niño. Lo ideal es seleccionar los que lleven control de volumen, además de cumplir la normativa europea y lucir la marca CE. Otras medidas paliativas consisten en quitar las baterías o incluso colocar cinta adhesiva en los altavoces para reducir el volumen. Resulta primordial enseñar a los niños que no deben acercarse los juguetes ruidosos al oído. La prevención tiene que ir encaminada a la conservación de la capacidad auditiva.

 


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