Inicio / Entrada de Blog / Los temibles dinosaurios

Los temibles dinosaurios

Los dinosaurios nos aterrorizaban cuando éramos niños. Eran feroces animales más grandes que un elefante, con cuellos que terminaban en una cabeza pequeña de dientes enormes con los que devoraban a sus rivales.  Tenían cuernos filosos como los de un toro,  crestas con huesos como serrucho en el dorso y colas con las que podían derribar un árbol centenario.

Pero la realidad va más allá de nuestra imaginación.  Es una verdad científica que esos animales sí existieron y fueron los que dominaron la faz del planeta hasta el fin del Cretáceo, hace 66 millones de años.

Pero no sólo eran rugientes carnívoros y herbívoros que recorrían los continentes mucho antes que el hombre.  Aunque la mayoría eran bípedos, también había cuadrúpedos, y ante la fiereza con la que defendían su supremacía terrestre muchos de ellos desarrollaron blindajes similares a los de un rinoceronte o un armadillo.

Además, los dinosaurios también ponían huevos y muchos ejemplares alados dejaron su legado genético en los pájaros que surcan nuestros cielos y en los loros, gallinas, pavos y otras aves de corral.

Eran tantos y tan diferentes que los paleontólogos ya han identificado más de mil especiesa través del análisis de fósiles encontrados en cada uno de los continentes.

Imagen facilitada por Discover.

Sin embargo,  no estaba claro es si estos dinosaurios también fueron los reyes del mundo acuático.

Esta duda quedó en alguna medida disipada al descubrirse en Marruecos el fósil parcial de lo que los paleontólogos bautizaron con el nombre de Spinosaurus aegyptiacus, el cual, a juzgar por los análisis, era mucho más grande y más feroz que el Tyranosaurus rex.

Mediante una reconstrucción digital de su esqueleto, los científicos determinaron que el Spinosaurus aegyptiacus medía al menos 15 metros de largo (dos más que el Tyranosaurus rex) Pero lo más asombroso fue que descubrieron que era un ejemplar joven en crecimiento por lo que su tamaño sería mucho mayor en la edad adulta.

Tenía  una serie de adaptaciones que lo convierten en el primer Spinosaurus con la capacidad de vivir tanto en el agua como en tierra.  Era un excelente nadador pero con cuatro patas cortas y planas.

Como los cocodrilos, el Spinosaurus poseía orificios sobre la cabeza que funcionaban como sensores para captar la presencia de peces espada o los tiburones que constituían la dieta diaria. Su cuello y su espina dorsal le permitían un rápido desplazamiento acuático y también, como los cocodrilos, sus fosas nasales estaban sobre la cabeza con lo que podían respirar sin salir del agua.
Pero lo más extraordinario es que ese terrible dinosaurio tenía sobre su cuerpo una extensión similar al velamen de un barco que, de acuerdo con los estudios, no le servía para navegar sino que para dar a conocer su presencia.

Comparados con el Spinosaurus aegyptiacus los dinosaurios como Godzilla o los de la película Parque Jurásico parecerían ser tan inofensivos como un monito de peluche, tanto que un investigador de National Geographic afirmó que era “un ser proveniente de otro planeta…no se parece a ningún otro dinosaurio”.

Pero el Spinosaurus aegyptiacus se queda chico cuando se le compara con la masiva apariencia del Dreadnoughtus schrani, el que pesaba 65 toneladas y  vivió hace 77 millones de años en América del Sur.

Según un informe publicado por la revista Scientific Reports,  el estudio del esqueleto fósil del ejemplar revela que el dinosaurio vegetariano medía unos 30 metros, es decir casi tanto como un Boeing 737, o siete veces el tamaño del Tyranosaurus rex.

No en vano los científicos que realizaron el descubrimiento en Argentina lo bautizaron con el nombre de Dreadnought, una palabra del inglés antiguo que significa “sin temor a nada”.

 

 

 
(Sin votaciones)
Cargando…