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México: De cuándo nuestros rockstars no eran como sus rockstars. Por (*) Ramón Pedrosa

<p>Ramón Pedrosa López, presidente de Minister of Munitions. Experto en relaciones con inversores y comunicación empresarial</p>

Por (*) Ramón Pedrosa.- México es uno de los países más modernos del mundo.  A partir de ahí ya pueden ustedes levantar sus párpados, mirar a su vecino de al lado con ojos de estupor y decirse a sí mismos: “Pedrosa se ha vuelto loco”. Pero no, no me he vuelto loco. México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos, que hubiera dicho camino de su exilio el presidente Porfirio Díaz, es ya una de las economías digitales con mayor crecimiento del mundo. 


Y es que el país de los Aztecas y los Mayas, donde estoy estos días trabajando, aún tras el terrible seismo del 19 de septiembre pasado, aún crecerá un 2,2% el año que viene, según la OCDE. 



Tendencias digitales


Parte de ese crecimiento se debe al dinamismo con que los mexicanos han abrazado las tendencias digitales. En un país de 119 millones de habitantes, el convencimiento de que una de las principales formas de espolear la economía es apostar por el desarrollo digital va a hacer mucho bien al futuro del país.


Me reúno con mi amiga Ana Peña en uno de esos rascacielos apabullantes que parece haber invadido el Bosque de Santa Fe, una de las zonas que demuestran que México es una de las economías más vibrantes y modernas de América Latina para hablar del futuro.


Ana, que es la directora de comunicación y relaciones públicas de Intel para las Américas y una de esas personas que darán que hablar en los próximos diez años, me recuerda: “Empresas como la nuestra, como Intel, han crecido sobre todo gracias a servicios como el data y el software como servicio, que es donde somos capaces de aportar valor a la sociedad”. 



Y entonces llegó el USB


Intel marcó mi vida como consumidor de publicidad hace unos diez años, cuando lanzó una campaña maravillosa titulada “nuestros rockstars no son como vuestros rockstars”, o algo así, que protagonizaba entre otros Ajay Bhatt, creador nada menos que del USB. 


Mi primer USB, que encontré en el parking de la Universidad de Malaya, en Kuala Lumpur, cuando era precisamente corresponsal de la Agencia EFE (no hagan eso en su casa chicos, podría contener un virus), hace unos 15 años, cambió mi vida. De pronto, era capaz de cargar mi información en un plástico del tamaño de mi meñique me pareció una invención extraordinaria. Una invención que hoy en día dirá muy poco a las generaciones acostumbradas a cargar cantidades intentes de gigas en sus teléfonos pero, diantres, era el 2003 y los periodistas de EFE en Asia transmitíamos con un satélite que pesaba 10 kilos. 


Para mi, aquella genialidad se parece mucho a las nuevas genialidades de nuestro tiempo. Ana, que jura que no ha ido a jugar al golf para desayunar conmigo, me confiesa que el futuro o dibuja Intel con vehículos autónomos, redes 5G, Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas, así como procesadores cada vez más veloces. El futuro, vamos.


Si ese futuro sirve para sacar de la pobreza a bolsas enteras de población que se han visto históricamente afectadas por la incapacidad de unirse a la economía digital, todas estas innovaciones serán bienvenidas.



Tasa de adopción de tecnología


Aquí, las cosas van rápido. México es el quinto país del mundo con una mayor tasa de adopción de tecnología fintect, después de China, India, Brasil y Australia, con un 36% de la población conectando sus procesos económicos en la red, por encima incluso de Estados Unidos y Francia.


Y en plena (re) negociación del Tratado de Libre Comercio de las Américas (TLCAN), se me antoja que el crecimiento este país, dónde viví durante casi siete años, tendrá una médula espinal en la agenda digital.


La apuesta por la tecnología de las grandes firmas de Silicon Valley, parece marcar una sede para una economía nueva en países como México. Ojalá esa economía, además de nueva, sea también más justa, y más inclusiva.


(*) Ramón Pedrosa López, presidente de Minister of Munitions. Experto en relaciones con inversores y comunicación empresarial


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