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Mi Mundo sin Ciberseguridad. Por Miguel Ángel Juan*

<p>Aspecto de un stand de tarjetas de móvil en el Congreso de Móviles. EFE/ Andreu Dalmau</p>
Miguel Ángel Juan× (S2 Grupo) para EFEfuturo.- Bajo este título, que parece de un bolero, es mi intención compartir con el lector un ejercicio intelectual: imagínese un mundo sin ciberseguridad. Con tecnologías de información, sí, pero sin ciberseguridad.

La parte fácil del ejercicio es imaginar las consecuencias técnicas de la falta de seguridad en nuestras infraestructuras y sistemas TIC. La difícil es prever cuál sería la respuesta de los usuarios y cómo les afectaría en su relación con la tecnología.

Me permitirá el lector saltar a conclusiones lógicas pero opinables, para evitar la parálisis por análisis: al fin y al cabo, se trata de un juego.En un mundo como el actual, sin protecciones frente a malware, nuestros ordenadores personales se podrían conectar a la red únicamente para realizar funciones sin implicaciones financieras. Ya pueden ustedes olvidarse de pagar las facturas del banco online o comprar los regalos de Navidad por Internet – y, por supuesto ni intenten almacenar o manejar información confidencial.

Sin ciberseguridad, tendríamos que dar la espalda a elementos fundamentales de nuestra vida corriente del siglo XXI. ¿Renunciaríamos al email? Sin ciberseguridad, no nos quedaría más remedio. O lo dejaríamos relegado a comunicaciones únicamente sin trascendencia o distribución de información pública, como la propaganda electoral o la publicidad.

Pero ¿quién querría usarlo sólo para esto?

Quizás no cambiasen mucho las cosas en cuanto a las redes sociales. Entre unos que no tienen el menor pudor digital y otros que no tenemos ninguna confianza en que las empresas proveedoras respeten nuestra confidencialidad, ya hoy en día nadie espera que un mínimo respeto a la privacidad de los datos. O sea, las redes sociales, se quedarían, más o menos, igual.

Nos podemos imaginar a determinadas organizaciones haciendo uso de los sistemas informáticos para su gestión, pero siempre que se mantuvieran totalmente aislados de las redes de comunicación. El software sería probablemente, de producción propia, para evitar problemas de malware oculto en aplicaciones comerciales, aunque eso trasladaría el problema de confianza a los entornos de desarrollo.

Se quedarían aislados también los sistemas de control industrial, como lo estaban hace treinta años, con lo que se dificultaría mucho el telemando y telecontrol, requiriendo redes de comunicaciones independientes.

Muchas de las utilidades de que disfrutamos en nuestros dispositivos móviles quedarían inutilizadas. Podríamos disponer de Wikipedia en almacenamiento local, pero no de buscadores, ni sistemas de reconocimiento de voz, que requieren conexión a servidores en la red para su correcto funcionamiento. En todo caso, podríamos usar versiones más básicas que pudieran funcionar en local.

Nada de conexiones bluetooth ni WiFi, salvo en nuestras oficinas o domicilios, para conectar distintos dispositivos, ya que, de otro modo, los expondríamos a cualquier amenaza que circulara por la red o seríamos vulnerables a un robo de datos personales o información confidencial.

Un mundo sin ciberseguridad no sería un mundo sin TIC, pero en un mundo sin ciberseguridad, la mayor parte de las redes de comunicaciones quedarían invalidadas, y se reduciría en gran medida la utilidad de Internet. Adiós a nuestro mundo interconectado y hola a uno en el que los ordenadores y dispositivos estarían, en muchos sentidos, aislados del resto. ¿Algo así como una vuelta a los años 80?

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