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En la muerte de Stan Lee: el superhéroe del comic

En la muerte de Stan Lee: el superhéroe del comic
Stanley Martin Lieber, hijo mayor de una pareja más de inmigrantes judíos llegados a EE.UU. desde Rumanía a principios del siglo XX, podría haber tenido una vida anodina pero su creatividad le convirtió en una de las figuras más relevantes de la cultura pop, conocido mundialmente por su seudónimo: Stan Lee.

Nacido el 28 de diciembre de 1922, fue desde muy joven un gran consumidor de libros y películas y, aunque se empleó en diversas actividades, pronto tuvo claro que lo que quería era dedicarse a la literatura.

Publicar una novela decente parecía una tarea demasiado difícil para la capacidad de un chaval de 18 años en aquella época, así que decidió aprender el oficio desde abajo y consiguió trabajo como ayudante en la editorial de su primo Martin Goodman.

Capitán América


Goodman acababa de poner en marcha Timely Publications (TP), una empresa orientada desde el principio hacia el entonces pujante sector del comic y cuyo primer número ya incluía a los tres primeros superhéroes -la Antorcha Humana, Namor y el Ángel- de lo que sería una larga serie en la historia de esta editorial.

La creación más popular de TP fue el Capitán América, diseñado por otros dos históricos de la historieta –Joe Simon y Jack Kirby– y que desde el principio fue concebido como un “gran héroe americano” en lucha contra el III Reich.

De hecho, en la primera portada de su serie aparecía golpeando al propio Adolf Hitler, aunque todavía faltaban dos años para que EE.UU. entrara en guerra con Alemania.

Stan Lee debutó como guionista precisamente con un relato del Capitán América y escogió su seudónimo porque, en inglés, sonaba casi igual que su primer nombre y deseaba reservar su apellido real para publicar futuras novelas, aunque muchos años más tarde decidió adoptarlo como su nombre definitivo.



Los avatares de la compañía llevaron a Goodman a nombrar a Lee nuevo editor jefe pero estalló la Segunda Guerra Mundial y fue reclutado.

Bajo la nueva dirección del dibujante Vince Fago, TP inició nuevas líneas de historietas, multiplicando su oferta de comics femeninos y de humor que fueron bien recibidos y, cuando Lee regresó a casa al final del conflicto se encontró con un mercado muy distinto al de años atrás: los superhéroes vendían cada vez menos y, pese a sus esfuerzos, todas sus series fueron canceladas antes de 1950.

También por aquella época aparecen los primeros logotipos que identifican los tebeos de TP con Marvel Magazine y Marvel Comics, que terminarían configurando su futura imagen de marca.

Los cuatro fantásticos


Decepcionado con la evolución de la compañía y a punto de abandonarla, Lee fue convencido por su mujer Joan, con la que se había casado en 1947, para intentarlo por última vez y así concibió a Fantastic Four (Los cuatro fantásticos).

Publicado en 1961, el primer número de esta nueva serie se convirtió en un gran éxito, sobre todo por el hasta entonces inédito carácter realista de los personajes: estos superhéroes eran humanos y por tanto afrontaban también problemas humanos, situaciones reales para las cuales sus superpoderes no sólo no les servían de nada sino que, antes al contrario, complicaban su vida.



Los cuatro fantásticos estaban compuestos por un matrimonio -Reed Richards es Mr. Fantástico y Susan “Sue” Storm es la Mujer Invisible-, el hermano menor de la esposa -Johnny Storm es la Antorcha Humana, un guiño a la primera etapa de la editorial- y un amigo y colega -Ben Grimm es La Cosa-.

El triunfo de este peculiar cuarteto supuso la resurrección de los guiones favoritos de Stan Lee, quien enfocó sus nuevas creaciones con ese realismo que se convirtió en marca de la casa.

El triunfo del superhéroe


La desbordante imaginación de Lee, sumada a la de los grandes dibujantes Jack Kirby y Steve Ditko, dio paso sucesivamente al Hombre Hormiga, La Masa, Spiderman y Thor en 1962 y, en 1963, al Hombre de Hierro, la Avispa y el Doctor Extraño, así como a los dos primeros grupos de superhéroes: Los Vengadores y la Patrulla X.

Con estos grupos nació otra característica de la editorial: el crossover o combinación de tramas de personajes diferentes, cada uno con su propia serie, cuyos caminos se cruzan y acaban luchando juntos contra el mal.

De esta manera se alentaba entre los lectores el consumo de varias series al mismo tiempo, además de generar lo que hoy se conoce como Universo Marvel: un mundo alternativo al real pero basado en éste, cuya gran diferencia es que por él deambulan superhéroes y supervillanos, cada uno de los cuales es más exótico y extravagante que los anteriores.



Tras estos primeros triunfos, Lee recuperaría a personajes de la primera época como Namor y el Capitán América y crearía a muchos más nuevos como Daredevil, Nick Furia, el Motorista Fantasma, Los Inhumanos…, además de fagocitar y reinterpretar héroes mitológicos como Hércules y literarios como Conan el Bárbaro o Kull de Valusia.

Semejante explosión de personajes y aventuras en muy pocos años convirtió a Marvel en la editorial de comics más importante del momento y le valió el sobrenombre de la Casa de las Ideas.

Los años 60 y los 70 sumaron un éxito tras otro, hasta el punto de que los expertos del sector terminaron bautizando esta época como la Edad de Plata de las historietas.

Lee pudo así reconciliarse consigo mismo ya que, como expresó en una de sus entrevistas más recordadas, solía sentirse “avergonzado” por ser escritor de comics en lugar de desempeñar una profesión de prestigio como la ingeniería o la medicina.

“Entonces me di cuenta de que el entretenimiento es una de las cosas más importantes de la vida y ahora siento que, si eres capaz de entretener a la gente, es que estás haciendo algo bueno”, afirmaba.

La llegada al cine


En 1981, la editorial adquirió el estudio de animación DePatie-Freleng Enterprises que fue rebautizado como Marvel Productions Ltd. y sirvió para su desembarco en el mundo de las series de animación, primer paso para culminar, muchos años más tarde, con la progresiva adaptación cinematográfica de las aventuras de sus personajes.

El conocido como UCM -Universo Cinematográfico de Marvel- se ha convertido en una exitosa franquicia que explota el concepto de crossover también en el séptimo arte, produciendo películas, series de televisión y series digitales.

Arrancó con Iron Man en 2008 e incluye películas y teleseries dedicadas a los Vengadores, Spiderman, Thor, Capitán América, Daredevil, los Inhumanos o S.H.I.E.L.D., entre otros.

Uno de los atractivos de esta apuesta para el fandom es descubrir la escena en la que el propio Lee interpreta un cameo diferente en cada una de estas producciones, actividad que le entretenía sobremanera.



El cine fue, a la postre, el que consagró su fama más allá del mundo del tebeo hasta el punto de que, paradójicamente, existe a día de hoy un sector cada vez mayor del público que conoce su obra no por los comics originales sino por sus adaptaciones cinematográficas, algunas de ellas muy criticadas por sus lectores más veteranos.

Los seguidores de Lee y Marvel que no han leído las historias originales se pierden, entre otras cosas, complicidades como la “contraseña” que creó este escritor para identificar sus textos y que conoce cualquier buen aficionado al comic: Excelsior, una expresión latina que figura como lema del estado de Nueva York y que implica un llamamiento a no rendirse y continuar adelante hasta el triunfo final.

Últimos años


Pero no todo fue un camino de rosas para Stan Lee, pues si bien Marvel logró reunir una extraordinaria legión de guionistas y dibujantes al servicio directo de su talento, la compañía también atravesó épocas difíciles en las que estuvo a punto de echar el cierre.

Los acuerdos para potenciar la comercialización de sus series con compañías jugueteras, editores de cartas coleccionables o empresas de videojuegos le ayudaron a mantener su amenazada posición en el cada vez más competitivo mercado de la historieta.

A nivel personal, Lee sufrió también algunos golpes duros como la muerte de su segunda hija a los pocos días de nacer en 1953 o las severas complicaciones de salud que padeció durante los últimos años.



En julio de 2017 murió su esposa tras 69 años de matrimonio, víctima de un derrame cerebral, a los 93 años de edad; poco más de un año después, él también ha fallecido, por culpa de una neumonía, a los 95.

Le sobrevive una hija, Joan Celia, quien hace unos días revelaba que su padre y ella estaban trabajando en la creación de su enésimo personaje: Dirt Man (el Hombre sucio).

Entre sus declaraciones públicas, Lee dejó, como legado para cuantos quisieran seguir su camino, esta idea: “El único consejo que puedo dar es que, si quieres ser escritor, escribe. Y lee mucho, lee todo lo que puedas”.

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