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La Nave Invisible: recogiendo perlas en los siete mares de la literatura

La Nave Invisible: recogiendo perlas en los siete mares de la literatura
Las mujeres tienen su propia forma de escribir y aportar a la literatura “pero eso no las convierte en el plato vegetariano del menú ‘normal’ principal” ha advertido a Efe en una entrevista grupal el equipo de La Nave Invisible, consagrado a resaltar el trabajo de las escritoras de género fantástico.

Trampas y esfuerzos


“Insinuar que lo escriben todas las mujeres son sensiblerías y todo lo que escriben los hombres son cosas mucho más importantes y profundas es síntoma de misoginia y masculinidad tóxica” defienden con rotundidad las 13 personas que integran el ‘núcleo duro’ de un proyecto que busca arrinconar el argumento de “yo no me fijo en el género de quien escribe, sino en su obra” porque “es una trampa”.

A su juicio, es necesario “un esfuerzo consciente” para superar la “inercia” y los “sesgos de los que la mayoría de la gente ni siquiera es consciente” que llevan a publicar, vender, leer y reseñar sobre todo a los autores masculinos, ignorando a sus colegas femeninas.

En ese sentido, la literatura femenina o “escrita por mujeres” como prefieren llamarla para no crear “un nicho en el que meter a todas las autoras como si fuesen un ente alienígena” no es “especialmente más emocional ” que la masculina porque en realidad “toda la literatura es emocional, a no ser que la haya escrito un robot”.

No obstante, la cuestión es “por qué se juzga peyorativamente que una mujer hable de emociones, mientras que un hombre haciendo lo mismo es alabado por su profunda comprensión de la naturaleza humana”

La Nave Invisible, así bautizada precisamente para subrayar su intención de apoyar la visibilización de escritoras de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror, fue botada tras un llamamiento de Anna Roldós, licenciada en Química, librera y por supuesto autora “para que publicar escritoras dejara de considerarse arriesgado”.



Enseguida se enrolaron distintas tripulantes que, tras este tiempo de navegación “ya somos medio familia” porque “compartimos la misma motivación y remamos en la misma dirección a pesar de las diferencias personales”.

Navegando


Las marineras están repartidas “más o menos al 50/50 entre la Fantasía y la Ciencia Ficción” mientras que las aficionadas al Terror “son minoritarias” si bien este género es “precisamente donde la invisibilización de autoras es más brutal”.

La tripulación se organiza gracias al reparto de actividades entre distintas coordinadoras, un chat grupal al que se refieren como “los camarotes de la Nave” y un foro privado de Internet.

En su web “todas las secciones son valiosas y gratificantes” empezando por la base de datos: “la prueba fehaciente de que las escritoras de género existen, han existido y seguirán existiendo”.

Las reseñas permiten divulgar la obra de escritoras “y agradecerles su trabajo”, los artículos buscan aportar “algo diferente”, las entrevistas “acercan a las autoras y nos conectan con ellas” y las novedades editoriales “a pesar del enorme trabajo de arqueología que conllevan” son “fuente de alegría” y “motivación”.

A bordo de la Nave Invisible sólo hay un hombre y “la pregunta es por qué no se animó a participar ninguno más” ya que “no estamos en un espacio exclusivo de mujeres para mujeres”.



Sin embargo, a lo largo de estos meses han recibido “varias colaboraciones externas de articulistas varones, por cuyo interés y apoyo les damos las gracias” ya que “en esta batalla hay sitio para todos”.

Iniciativas hermanas


De hecho, la Nave Invisible no es el único proyecto que ha surgido en los últimos tiempos para apoyar la literatura femenina de género.

También han surgido iniciativas “hermanas” como Adopta una Autora de Carla Bataller, el grupo #LeoAutorasFantásticas de Felicidad Martínez, la web chilena La Ventana del Sur de Soledad Cortés o la nueva editorial Crononauta, centrada al 100% en las escritoras de ciencia ficción.

Y es que la situación no es muy diferente en otros países, ni siquiera en Estados Unidos y Reino Unido donde pese a que sus autoras tienen un mayor impacto porque “el inglés se considera idioma universal y puede llegar a cualquier parte” es “fácil” enterarse de los problemas a los que se enfrentan las escritoras anglosajonas “y lo que cuentan sigue sin ser halagüeño”.

Iberoamérica interesa “especialmente” a la tripulación porque allí la literatura de género “todavía está en proceso de revalorizarse y dignificarse” con una presencia de mujeres “casi anecdótica”.



“Los lazos dentro del mercado hispanoparlante deberían reforzarse, a ambos lados del Atlántico”, ha apuntado este singular equipo que lamenta que, aunque “en general parece que el género femenino es minoritario en toda Europa, lo cierto es que algunos de nuestros vecinos tienen siempre representación en las WorldCon“.

Incursiones por doquier


La Nave Invisible no está interesada en “ampliar la tripulación a estas alturas” por temor a los problemas de rendimiento que podría acarrear el hecho de sobredimensionar el equipo pero “siempre tenemos los brazos abiertos a colaboraciones externas” e invitan a contactar a todas las personas que quieran publicar a bordo.

“Estamos aquí para quedarnos, pero no podemos hacerlo solas”, han recordado, tras hacer inventario de su presencia en diversas actividades.

Así, “en septiembre del año pasado, Laura Huelin, Pilar Caballero y Andrea Prieto estuvieron en el Festival Niebla de Salamanca (…) en noviembre, Laura S. Maquilón y Claudia Fontana cubrieron la EuroCon de Barcelona, donde además tuvieron oportunidad de entrevistar a Lisa Tuttle (…) este verano, una delegación bastante numerosa estuvo en el Celsius 232 de Avilés” y la siguiente parada ha sido en la HispaCon celebrada el pasado fin de semana en Navacerrada.

J.K.Rowling, Laura Gallego, Licia Troisi, Ursula K. Le Guin, Anne McCaffrey, Connie Willis, Cristina Fernández Cubas, Claire North, Kameron Hurley o Karen Lord son algunas de las referencias que inspiran a la tripulación, según reconocen.



Si La Nave Invisible tuviera un nombre, más allá de esta denominación por la cual se está creando ya cierta reputación en las costas del género fantástico, la tripulación afirma que “seguramente seríamos el Crucero de Batalla Justicia de Pardo Bazán, porque doña Emilia es nuestra patrona y nuestra nave se da un aire a las que diseñó Ann Leckie para su trilogía de ‘Imperial Radch'”. Efe.

ppm

 

 
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