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Jane Godall: “No es demasiado tarde para lograr un gran cambio en nuestro medio ambiente”

<p>La bióloga de origen británico Jane Goodall en una visita al zoológico de Singapur. Imagen de archivo. EPA/HOW HWEE YOUNG</p>
Jane Goodall (Londres, 1934) se mueve con la delicadeza de alguien que ha pasado 45 años de su vida estudiando a los chimpancés en su hábitat natural, las selvas de Tanzania. Habla despacio, gesticula lentamente y nunca alza la voz. Tiene tiempo para todo el mundo: periodistas, profesores, eurodiputados, estudiantes. Todos se acercan a saludarla, a felicitarle por sus múltiples premios a lo largo de su carrera como primatóloga -entre ellos el Príncipe de Asturias a la Investigación Científica en 2003-, agradecerle su presencia en el Parlamento Europeo de Bruselas, o preguntarle por su defensa de los chimpancés, una especie sobre la que empezó a profundizar a sugerencia del prestigioso paleontólogo británico Louis Leakey (1903-1972), para quien trabajó como secretaria en los inicios de su carrera. 

Nadie menciona la polémica que ha envuelto en las últimas semanas a la publicación de su próximo libro, “Seeds of Hope: Wisdom and Wonder From the World of Plants”, cuyo lanzamiento se ha retrasado a septiembre después de que la propia Goodall reconociera haber copiado algunos fragmentos. A sus 79 años y pese a una apretada agenda, la etóloga y embajadora de la ONU por la Paz no muestra signos de cansancio. La luz artificial le molesta, por lo que se decanta por una sala tranquila y más íntima para esta entrevista.

En todas estas décadas en las que ha trabajado con los chimpancés, ¿ha notado algún cambio en las amenazas que ponen en riesgo la preservación de estos primates?
En mi primer viaje a África los chimpancés no sufrían ninguna amenaza en absoluto. En 1960, los bosques se extendían por el continente pero ahora la destrucción de las selvas y la llegada de las empresas extranjeras está terminando con todo. El crecimiento de la población mundial está acabando con sus hábitats. Por lo que, sí, las amenazas han crecido muchísimo desde que yo empecé a trabajar. La situación está empeorando más y más.


Más de trescientos estudiantes han venido hoy aquí a escucharla y a presentar sus proyectos científicos sobre las interacciones entre los animales, las personas y el medio ambiente, como parte del programa educativo “Roots & Shoots” (Raíces y Brotes) que usted lidera. ¿Cuál es su mensaje para ellos?

No es demasiado tarde para lograr un gran cambio en nuestro medio ambiente. Yo tuve mucha, mucha suerte con mi familia. Cuando a los diez años decidí que quería ir a África y vivir con animales, todo el mundo se rió de mí, pero mi madre me dijo: “Jane, si quieres hacer algo de verdad, tienes que trabajar duro, aprovechar las oportunidades y nunca rendirte”. Es el mejor consejo que me han dado nunca. Aquello sucedió en una época en la que las chicas inglesas de veinte años no hacían ese tipo de cosas. Mi madre recibió muchas críticas. Fue tachada de irresponsable. Le preguntaban cómo me permitía hacer eso. Ahora, yo repito sus palabras a todos los jóvenes que tienen un sueño.


¿Qué es lo que más le impactó del estudio de los chimpancés?

Los chimpancés son animales que muestran amor y compasión, especialmente entre sus parientes. No dañan sus bosques de la forma que nosotros, los seres humanos, destruimos nuestro medio ambiente. Durante su vida, que dura entre 50 y 70 años, mantienen relaciones estrechas entre madres e hijos, y entre hermanos y hermanas. Pero fue muy chocante para mí descubrir que también son seres violentos, que se enfadan y sienten deseos de hacer daño, justo como los seres humanos. Las dos especies tenemos ambos lados.


¿Cómo fue su primera toma de contacto con ellos?

La primera vez que estuve con los chimpancés, ellos estaban realmente asustados y huyeron de mí. Tuve que ganarme su confianza.


¿Y su mejor momento en su relación con estos animales?

Cuando, en una ocasión en la que iba siguiendo a un grupo de chimpancés, uno de ellos se detuvo y se sentó, como si me estuviera esperando. Yo me agaché frente a él y extendí mi mano abierta, muy lentamente. El chimpancé miró hacia otro lado y yo aproximé mi mano un poco más. Entonces puso la suya sobre la mía y estrechó mis dedos ligeramente. En ese momento sentí que nos estábamos comunicando, pese a proceder de mundos tan diferentes.


¿Se ha encontrado alguna vez en una situación en la que sintiese pánico y no supiese como reaccionar o cómo comportarte con los chimpancés?

No, nunca.


¿Y con los humanos?

(Sonríe).

He conocido a algunos que no eran muy agradables… Pero habría que ponerse en cada situación para saber cómo reaccionar.


¿Cómo es su vida en la actualidad, lejos de los bosques en los que pasó tanto tiempo y sin participar activamente en investigaciones científicas?

Viajo trescientos días al año para difundir la ciencia. Eso me deja poco tiempo para estar en mi casa en Inglaterra, pero me gusta pasear con mi perro y disfrutar de la naturaleza, de las playas y los bosques.


¿Tiene en mente algún otro libro para después de “Seeds of Hope”?

El próximo saldrá a la venta en septiembre y tratará sobre el mundo de las plantas. Llevo escribiendo libros ininterrumpidamente durante trece o catorce años, entre viaje y viaje. Hay otros más que me gustaría escribir, pero con más tiempo, sin presiones ni fechas de entrega. 


¿Siente una gran presión por parte de las editoriales para entregar sus borradores en una fecha determinada?

Odio las fechas de entrega. Siempre hay una y nunca tengo tiempo.


¿Qué le contesta a la gente que dice que en medio de esta crisis no se es posible darle prioridad al medio ambiente?

Yo siempre les digo que si seguimos actuando igual, sobreutilizando nuestros recursos -muchos no renovables-, y contaminando el aire, el agua y la tierra, esta crisis se agravará aún más. Si no cuidamos del medio ambiente al final nos destruiremos a nosotros mismos.


Los británicos son grandes defensores de los animales…

Sí, bueno, ellos aman a los animales, pero se los comen, y aún se dan casos de maltrato como las corridas de toros y otras atrocidades.


A propósito, ¿qué piensa de ellas?

La visión de la gente está cambiando. La última vez que fui a España este era un tema muy polémico y todos y cada uno de los periodistas me preguntaron sobre ello.


¿Tiene esperanza de que la situación del medioambiente mejore en el futuro?

Tengo esperanza en la gente joven y en los niños. Alrededor del mundo está produciéndose una concienciación cada vez mayor pero, al mismo tiempo, hay una amenaza creciente. Cada vez somos más habitantes, que consumimos cada vez más carne, y eso está destruyendo áreas gigantescas de bosques y hábitats naturales, para sustituirlos por pastos para el ganado y terrenos para el cultivo de cereales con los que producir piensos.


¿Quién tiene más poder a la hora de hacer frente a los desafíos medioambientales: los gobiernos o las personas?

Ambos. Los gobiernos no actuarán a menos que la gente no les presione. No pueden, son elegidos. A veces, llegan al parlamento deseando fervientemente producir un cambio, e incluso teniendo el poder para lograrlo y a una gran parte de la población de su parte, al final no lo hacen. Por ejemplo, en la gestión del precio de la gasolina.


¿Está la Unión Europea haciendo lo suficiente en pro de la preservación del medio ambiente?

No. (Goodall enfatiza la palabra).

Se ha destinado mucho más dinero al desarrollo que a la conservación del medio ambiente, pero ahora, afortunadamente, desarrollo y medioambiente están uniendo sus fuerzas porque la gente está comenzando a comprender que si dañan a la naturaleza, ese será su final.


(Reflexiona unos instantes).


Tengo fe en el futuro por varias razones. La primera, es que hay mucha gente realmente apasionada por la ciencia. En segundo lugar, porque podemos utilizar nuestro cerebro para encontrar soluciones. También porque la naturaleza es muy resiliente y si le damos una oportunidad, incluso los ecosistemas más devastados pueden recuperarse, aunque quizá no vuelvan a ser lo que eran. Y finalmente, por la naturaleza indómita del espíritu de los seres humanos. Somos capaces de lograr metas inalcanzables y no rendirnos nunca.
(Sin votaciones)
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