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Numancia, veintidós siglos después. Por (*) Amalio de Marichalar

Numancia, veintidós siglos después. Por (*) Amalio de Marichalar
Hace un mes celebrábamos en Numancia, los 2150 años de la epopeya de un pueblo que quiso morir por la libertad, por la dignidad, por el honor, por la comunión de esfuerzos, por la verdad, por la solidaridad, por la resistencia, por el comportamiento noble y por la independencia.
Hace un mes en Numancia, se produjo otro hecho histórico a nivel nacional e internacional, al unirse la sociedad civil y el Ejército, para rendir homenaje a un pueblo cuyo ejemplo ha traspasado el muro de los siglos. Sirvan estas líneas para agradecer a Su Majestad El Rey, al Sr. Presidente del Gobierno, a la Sra. Ministra de Defensa, y muy especialmente al General Jefe del Estado Mayor del Ejército, que nos presidió, así como a los Jefes del Estado Mayor del Ejército  del Aire y de la Armada.

Este homenaje ha sido un hecho histórico, pues nunca antes la comunión de esfuerzos entre las instituciones, los Ejércitos y el conjunto de la sociedad civil, llegada de toda España, niños y mayores, se dieron cita en esta atalaya numantina, y además , con la especial presencia por primera vez en la historia, de Portugal, Italia, y Alemania, a quienes desde aquí rindo el más profundo homenaje de gratitud, pues quisieron sumarse a este acontecimiento único.

La mañana del 23 de septiembre era maravillosa, izado de la Bandera en Garray y ya presidiéndonos para siempre. Homenaje en Numancia a los Caídos  por España de todos los tiempos , toque de Oración, emoción a la rendición de honores del Ejército de Tierra, sumándose al mismo  dos F-18 del aire enmudeciendo el viento nuestras almas, la presencia surcando nuestros espíritus desde la mar de nuestra Armada, con la Numancia, vuelta a la formación para que el glorioso laurel lo colocara a los pies del monolito que inaugurara el Rey Alfonso XIII, el regimiento Numancia , y solemne recibimiento de nuestra Bandera desde el Cielo por nuestros hombres y mujeres paracaidistas, que traían veintidós siglos de historia, con la emoción de todos en un puño , para terminar con un vibrante concierto del Regimiento San Marcial, que nos condujo al éxtasis de las emociones vividas y a fijar en  nuestros  corazones lo que es España, con sus fronteras abrazadas por los mares y  océanos, con  veintidós siglos de historia compartida, sus gloriosos éxitos , sus errores, pero su profunda grandeza y ejemplo universal.
Quisimos antes de nada, honrar a quienes ya no podrán vivir tras los salvajes atentados de Barcelona y Cambrils, ya hace dos meses , los heridos , sus familias, y todos los atentados de la sinrazón humana.

Quisimos honrar a quienes nos precedieron en ese pequeño promontorio español, altar de héroes, que nos une a Portugal y a España, que junto a Roma nos enseña la historia y cultura más antigua europea y con la propia enseñanza grecorromana y cristiana, ha devenido en los derechos humanos y la democracia. Alemania, que supo dar a conocer todo ello, rescatando su memoria, y entre todos, con Polibio, Seneca, Cicerón, Cervantes, Goethe, Becker, Gerardo Diego o Machado, convertida la heroica ciudad, como dice el profesor Martin Almagro, más allá de su gesta universal, en ideario colectivo y símbolo histórico de la libertad, de toda la humanidad.

Numancia, tú representas el alma y el origen de España, y tú representas los valores constitutivos de Europa y como nos dijo en Santiago, San  Juan  Pablo II:  Europa, sé tú misma. Que nuestras profundas raíces, acrisoladas por la cristiandad, revivan en un mundo tan necesitado de esos valores.
Numancia, que la sabiduría de los siglos y que guardas como el mejor de los tesoros, impregne nuestra razón y nuestro sentimiento, en estas horas difíciles de nuestra patria donde una parte tan querida, Cataluña, la Marca Hispánica, llevó antes que nadie el nombre de España.

Numancia, significas padre, patria, origen, alma, espíritu, entrega siempre generosa. Tus permanentes vientos en esa colina recia, nos llenan de sabiduría, tus maltrechas piedras, apuntalan nuestras caídas, tu alma penetra nuestros corazones. Nos enseñas, nos exiges, con tus manos en nuestros hombros, nos corriges y nos guías por el camino recto del transitar de tantos siglos, lo que es nuestra patria unida, diversa pero igual, de un mismo origen, fuerte, con eslabones de hierro, de los cuales somos solo usufructuarios; con el deber de transmitir la mejor de las herencias, los profundos valores que nos vieron nacer, en bien de las presentes y futuras generaciones.

Amalio de Marichalar

Conde de Ripalda

Presidente del Foro Soria 21 para el Desarrollo Sostenible

Madrid, 25 de octubre de 2017
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