Inicio / Entrada de Blog / Once naves espaciales demuestran que el viento interestelar ha cambiado de dirección durante los últimos 40 años

Once naves espaciales demuestran que el viento interestelar ha cambiado de dirección durante los últimos 40 años


 

El estudio conjunto de las observaciones de estas misiones permite concluir que se ha producido una variación de entre 4 y 9 grados en su trayectoria.

Como el viento que ajusta su rumbo en mitad de una tormenta, un grupo de científicos ha descubierto que el torrente de partículas que se encuentra dentro del Sistema Solar procedente del espacio interestelar probablemente ha cambiado su dirección a lo largo de los últimos 40 años. Esta información puede ayudarnos a planificar nuestro lugar dentro de la galaxia que nos rodea, y a entender nuestra posición en el espacio. Los resultados de esta investigación, basados en los datos obtenidos durante décadas por once naves espaciales diferentes, han sido publicados en la revista Science.

El análisis de los restos de viento interestelar fluyendo dentro de los que se conoce como heliosfera –la amplia burbuja llena por el propio flujo solar constante de partículas, o viento solar- es una de las formas por las que los científicos pueden observar qué hay situado más allá de nuestro hogar, en la nube galáctica a través de la que el sistema solar se desplaza. La heliosfera está situada cerca del borde interior de una nube interestelar, y ambas siguen adelante conjuntamente a una velocidad de 50.000 millas por hora. Este movimiento crea un viento de átomos neutrales interestelares que soplan más allá de la Tierra, en el que el helio es lo más sencillo de medir.

“Como el Sol se va moviendo a través de esta nube, los átomos interestelares penetran en el Sistema Solar –explica Priscilla Frisch, astrofísica en la Universidad de Chicago y autora principal del estudio-. Las partículas cargadas del viento interestelar no consiguen tener éxito a la hora de alcanzar el interior del Sistema Solar, pero muchos de los átomos que están en el viento son neutrales. Esos puede penetrar hasta cerca de la Tierra y ser medidos”.

Frisch comenzó a interesarse en este asunto cuando los resultados ofrecidos en enero de 2012 por la Interstellar Boundary Explorer, o IBEX, de la NASA mostró que el viento interestelar estaba entrado en la heliosfera desde un posición levemente distinta de lo que había observado la misión Ulysses de la NASA en los años 90. Frisch y su equipo se pusieron en marcha a partir de ese momento para reunir tantas evidencias de fuentes diferentes como pudieran, y determinar si el nuevo instrumental les estaba aportando datos más ajustados, o si, al contrario, la propia dirección del viento cambiaba a lo largo de los años.

Los primeros datos históricos del viento interestelar son de los años 70, del U. S. Department of Defense’s Space Test Program 72-1 and SOLRAD 11B, de la Mariner de la NASA, y del Soviet Prognoz 6. Puesto que la dotación técnica ha mejorado desde los 70, la comparación de las informaciones obtenidas con diferentes configuraciones ha ayudado a los investigadores a obtener una mayor confianza en los datos más tempranos.

El equipo revisó los datos obtenidos por otros siete grupos de datos, incluyendo la información de la Ulysses desde 1990 hasta 2001, y más recientemente, los datos de la IBEX, así como de otras misiones espaciales: la Solar Terrestrial Relations Observatory, o STEREO, la Advanced Composition Explorer, o ACE, la Extreme Ultraviolet Explorer, y la MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry, and Ranging mission, o MESSENGER, actualmente en órbita alrededor de Mercurio. El undécimo paquete de datos procede de la nave Nuzomi, propiedad de la Agencia Aerospacial Japonesa.

 


El Sistema Solar se mueve a lo largo de una nube galáctica local a una velocidad de unos 50.000 millas por hora, creando un viento interestelar de partículas, algunas de las cuales pueden llegar a alcanzar la Tierra y ofrecernos información sobre nuestro vecindario. Imagen cortesía de NASA/Adler/U. Chicago/Wesleyan.


“La dirección del viento obtenida de los datos más recientes no se corresponde con la que se obtuvo de las mediciones más antiguas, lo que sugiere que el viento ha cambiado a lo largo de los años –detalla Eric Christian, científico de la misión IBEX en el Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt-. Esto supone un hecho muy intrigante que depende del estudio de una serie de datos medidos por medio de un montón de procedimientos diferentes”.

Los distintos grupos de observaciones dependen de tres métodos diferentes para medir el viento interestelar entrante. La IBEX y la Ulysses midieron directamente los átomos neutrales de helio conforme se desplazaban por el Sistema Solar. La medición de la IBEX se llevó a cabo más cerca de la Tierra, mientras que la de la Ulysses se alcanzó en las inmediaciones de la órbita de Júpiter.

Durante las primeras mediciones en los años 70 se observó la fluorescencia que se daba cuando la radiación ultravioleta extrema que procedía del Sol dispersaba el helio del viento interestelar al pasar cerca de él. Los átomos neutrales de helio eran atrapados por la gravedad del Sol y formaban un foco con forma de cono. Como la radiación del Sol rebotaba en esos átomos, ellos emitían luz. Medir esa luz aporta información sobre la dirección de la corriente entrante de helio.

La tercera técnica para medir el viento de helio depende del hecho de que después de su interacción con la radiación solar, una fracción de los átomos neutrales de helio obtienen un electrón, y como consecuencia de ellos, se transforman en cargados. Muchos instrumentos espaciales están equipados para estudiar las partículas cargadas, como sucede con el instrumental de las misiones STEREO y ACE de la NASA. Ese equipamiento puede medir la dirección longitudinal de las partículas del viento, ofreciendo un último grupo de observaciones históricas para terminar de ajustar la imagen.

Los datos de estas diversas fuentes de medición muestran que la dirección del viento interestelar ha cambiado entre 4 y 9 grados a lo largo de los últimos 40 años. “Previamente pensábamos que el medio interestelar local era muy constante, pero estos resultados muestran que es altamente dinámico, como queda demostrado por la interacción de la heliosfera con él”, apostilla David McComas, investigador principal de la IBEX en el Southwest Research Institute en San Antonio (Texas).

Mientras la razón del cambio, e incluso el momento exacto en que se produjo, sigue sin aclararse, Frisch apunta que los científicos saben que nuestro Sistema Solar esta cerca del borde de la de nube interestelar local. Un área así de la galaxia podría experimentar turbulencias, y puesto que nos precipitamos a lo largo del espacio, la heliosfera podría estar expuesta a diferentes direcciones del viento. Los científicos no conocen con seguridad en este instante cómo sucede el cambio de dirección del viento, pero el equipo científico cree que las observaciones adicionales podrían explicar la causa de forma determinante, y aportar a la comunidad científica más información acerca de la galaxia situada a nuestro alrededor.

 
(Sin votaciones)
Cargando…