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Pentax Q, el gusto por lo pequeño

Txema Ruiz, periodista de EFEfuturo/EFEverde, experto en fotografía y economía

Es difícil no recordar una cámara como la Pentax Auto 110 a la hora de comentar la “Q”, una compacta de objetivo intercambiable, que tiene la pequeñez como uno de sus aspectos más destacables.


Se trata de un dispositivo digital sin espejo, que cuenta con un sensor BSI-Cmos de 12,4 megapíxel, con reducción de polvo e estabilizador de imagen.



Pentax Q


Una cámara de reducidas dimensiones, que cabe en la palma de la mano, es necesariamente cómoda de transportar, lo que ya representa una ventaja en relación a otras competidoras que son más voluminosas pese a que se pretenda presentarlas como de “bolsillo”.


Si la pequeñez se acompaña además de una calidad más que aceptable, se está ante un producto atractivo para un tipo de usuario que quiera tener entre las manos un dispositivo fiable, sencillo y relativamente (eso siempre es subjetivo) asequible.


Ciertamente el tamaño también tiene sus servidumbres y, por ejemplo, los mandos, son más reducidos y requieren un poco más de atención por parte del usuario de lo que es habitual en una cámara de mayor tamaño. Habrá que poner un poco más de atención a la hora de elegir las opciones; mirar bien la tecla que se toca.


Y, por seguir con las opciones, lo cierto es que hay mucho para elegir; mucho y muy creativo. Así que se podrá optar desde el disparo totalmente manual, hasta el absolutamente automático, pasando por las prioridades de velocidad de obturación y apertura de diafragma. También, lógicamente, se puede elegir la sensibilidad, presionando el correspondiente botón trasero (ISO).




En automático la sensibilidad se sitúa entre 125 y 3200 y en manual llega a 6400. Se puede archivar en JPG y RAW.



El flash tiene dos posiciones: una tradicional incrustado en el cuerpo de la cámara y otra desplegado que permite eliminar las sombras que se pueden producir con su uso.


Se pueden seleccionar diversos tipos de escena; balance de blancos y hacer filtros creativos con una ruedecita situada en la parte delantera de la cámara.


Bien, dicho esto, hay que señalar que, pese a lo pequeño de su tamaño es fácil de agarrar; tiene una sujeción bastante decente que no complicará la vida del usuario y su objetivo, equivalente a un 47 milímetros en paso universal es bastante solvente y con una luminosidad nada menos que de f 1.9, algo verdaderamente interesante.


Por contra, la pantalla se hace difícil de ver en determinadas condiciones de luz, especialmente en días muy luminosos, algo que es frecuente en este tipo de cámaras. A favor hay que apuntar su resolución. Este problema quedaría resuelto con un visor electrónico


En resumen, el balance final es positivo; se trata de una cámara cómoda de usar, una vez que se han dedicado algunos momentos al estudio de su funcionamiento, con resultados bastante aceptables y con un precio relativamente asequible que se puede adquirir desde unos 300 euros solo con el objetivo fijo de 5 – 15 mm.



EFEfuturo

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