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Prueban que las urracas toman sus decisiones más rápido cuando están siendo observadas por los humanos

Prueban que las urracas toman sus decisiones más rápido cuando están siendo observadas por los humanos
Las urracas de pico negro, como ésta denominada ‘Gobi’, parecen pensar y tomar decisiones más rápido cuando los humanos, y algunos posibles depredadores en general, les miran directamente. Imagen cortesía de PGJablonski.


El estudio de la Universidad Nacional de Seúl demuestra que la posibilidad del peligro acrecienta la velocidad con la que deciden qué hacer.

Investigadores de la Universidad Nacional de Seúl (Corea) han encontrado que algunos pájaros salvajes parecen pensar más rápido cuando los humanos, y otros depredadores en general, les están mirando directamente. El estudio, publicado en PLOS One, se ha centrado en las urracas y ha conseguido demostrar que éstas deciden más rápido si continúan buscando alimento o vuelan lejos dependiendo de que el hombre que se acerca las mire directamente o no. Esta habilidad, desarrollada después de años de convivencia con los seres humanos, ha sido de gran utilidad para la supervivencia de este tipo de aves durante sus siglos de historia.

“Comenzamos este estudio a partir de nuestras propias experiencias –explica el Dr. San-im Lee, líder del proyecto del equipo de investigadores sobre las urracas y primer autor del estudio-. Durante mucho tiempo tuvimos la impresión de que, de alguna manera, las urracas sabían cuando las estábamos mirando, porque volaban lejos de nosotros siempre que las estábamos observando”.

El hallazgo de que los animales son conscientes de la mirada de los hombres no es nuevo. Habitualmente, los animales utilizan la mirada de sus congéneres en contextos sociales, e igualmente los animales domésticos prestan atención a la de los humanos, que son sus compañeros sociales. También en el caso de la interacción entre los depredadores y sus presas es bien conocido que especies como los pájaros, los lagartos o los venados, se alejan y escapan de los humanos cuando son mirados por ellos, aunque sea desde una larga distancia. En esas situaciones, se creía que los animales relacionaban a distancias más largas y más pronto porque la mirada era un indicador para la presa de que el depredador quería cazarla. Así, cuando la víctima se sentía observaba, se alejaba para incrementar su seguridad. En consonancia con esto, los investigadores de la Universidad Nacional de Seúl han descubierto que las urracas también se alejan volando cuando los humanos, desde lejos, las miran directamente.

Pero éste no es el descubrimiento más importante de este estudio. Cuando los investigadores se acercaban a las urracas que estaban buscando comida y las miraban directamente, éstas tomaban con más rapidez la decisión final, tanto si era la de abandonar definitivamente la búsqueda de alimentos y volar lejos o continuar con ella, y si la tensión o la percepción del peligro era alta o baja por su parte. Sin embargo, cuando el humano que se acercaba no miraba directamente a la urraca, la decisión de escapar o no se tomaba más lentamente. En resumen, incluso aunque las urracas no tengan la percepción de que los humanos son peligrosos, todavía toman las decisiones más rápido cuando la mirada está puesta directamente en ellas, incluso si eso supone abandonar la búsqueda de comida. Esta conclusión refuerza la idea de que los pájaros tienen la habilidad de poder extraer más conclusiones para su toma rápida de decisiones de los rostros de las personas o de la dirección de sus miradas, sea cual sea el tipo de información que intenten localizar. Estos pájaros han vivido durante siglos cerca de los humanos, por lo que el equipo responsable de la pesquisa considera que esta habilidad habrá sido de gran utilidad para asegurarles la supervivencia.

El experimento se llevo a cabo en 13 territorios distintos de las Urracas Euroasiáticas en el campus de la Universidad de Seúl, un entorno semi-urbanizado en el que las aves conviven con peatones y están acostumbradas a la presencia humana. El momento elegido para llevarlo a cabo fueron los días soleados de mediados de mayo de los años 2007 y 2008, época que corresponde a las primeras etapas de la crianza de sus polluelos en la vida de las urracas. No se procedió a marcar individualmente a cada individuo estudiado, aunque puesto que son animales profundamente territoriales, especialmente durante el periodo de crianza de sus progenie, es bastante improbable que haya habido una alta rotación de especímenes en estudio. De hecho, el método de selección y la presencia constante del criador en las inmediaciones del nido asegura que se ha estudiado de forma constante al ‘propietario’ del territorio.

Tratándose de urracas muy acostumbradas a la presencia de humanos, no se comportan de un modo especial cuando alguno pasa, lo que permitió la puesta en marcha del procedimiento. Una vez que se comprobó que su rutina de búsqueda de alimentación se organizaba en frecuencias de cinco minutos, se comenzó a experimentar con miradas directas de más de cuatro minutos, y presencias sin mirada directamente por encima de los cinco minutos. Las urracas tomaban la decisión de seguir con su recolección o huir de forma más rápida cuando el investigador las miraba directamente durante un periodo de tiempo elevado. Además, los investigadores consideran que no existe la posibilidad de que las aves se acostumbraran a la observación y que actuaran en consecuencia, porque la frecuencia de paso de peatones por la zona es alta, y porque ellos utilizaban ropas distintas en cada una de las pruebas de campo para no ser identificados como un mismo individuo por ellas.
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