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¿Qué fue de las werlisa? (1 y 2)

La iniciativa de Francesc Xavier Bach fue tomando fuerza pero, hasta 1957, Certex no tuvo su propia cámara, es decir una diseñada y producida totalmente en Vic. Así nacieron las werlisa, que habrían de cubrir un largo periodo de la historia de la de la tecnología fotográfica en la España desarrollista.





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Txema Ruiz, periodista de EFEfuturo/EFEverde, experto en fotografía y economía

La primeras cámaras fueron denominadas, con cierta lógica pero no demasiada originalidad, Werlisa 1 y 2, modelos ya de paso universal, es decir 35 milímetros, fabricadas en baquelita y con un objetivo acromático de tres velocidades f16; f11 y f7.5, escasamente luminosos.

Los usuarios no buscaban demasiadas virguerías a la hora de hacer una foto y aquello era lo más parecido al eslogan de los lomografos de hoy: enfocar y disparar.

Focal fija, con una velocidad de obturación única (aproximadamente 1/80) y una posición B, para mantener el objetivo abierto a gusto del consumidor. La marca werlisa ya aparece en la parte frontal de esas cámaras.

A partir de ese momento se inicia una etapa de constante evolución, de lanzamiento de nuevos productos que acompañan como creadores de testimonio la propia evolución del país.

De la sencillez de esa primera tecnología se va pasando a productos igualmente sencillos pero que ya están a la altura de unos usuarios algo más exigentes.

werlisa Una de las cámaras más celebradas fue la Werlisa Color, un dispositivo que empezó a fabricarse en 1963 y se vendía en las tiendas de óptica, porque todavía no existían, o había muy pocas, comercializadoras de aparatos fotográficos para aficionados. De este modelo se fabricaron varias versiones, con escasas diferencias entre ellas.

El objetivo era un laotar de 45 milímetros que en la versión “B” ya tenía un luminoso f2,8. Esta cámara tenía un coste de unas 1.400 pesetas, un precio nada despreciable para el salario medio de esa época que, para un trabajador con cierta especialización era de unas 17.000 pesetas al año, es decir superior al salario de un mes. Y en aquella época no era todavía posible la compra aplazada.

Otra de las cámaras más conocidas y exitosas fue la werlisa 2000 color, una cámara de diseño bien logrado, con un objetivo certar anagtismático de 45 mm. y f2.8 de abertura con posibilidad de elección de sensibilidad de hasta 400 ISO. El visor no tenía control de error de paralaje.
En 1970 apareció la werlisa mat, la que se ha considerado la mejor cámara española en el formato de paso universal, aunque era totalmente manual.

Este dispositivo, construido en su totalidad con metal, era realmente muy aceptable: un luminoso certar f2.8 a f22, con enfoque de 0,8 metros a infinito y velocidades de obturación de 30 a 250 y posición “B”.

Sin embargo, su coste elevado, llevó a Certex a suspender su producción y, desde ese momento (1973), se pasó a las cámaras hechas totalmente de plástico.

Tiene una curiosidad en lo que respecta al flash: se puede adaptar un “cuboflash” de kodak y también un flash electrónico mediante conexión por cable. Su precio superaba las 4.000 pesetas, todo un lujo para aquellas épocas.

Certex, se esforzó por salir del marco hispánico y logró un acuerdo con su vieja rival Agfa, para la que fabricó en Vic una compacta denominada Isoly. Era una pequeña compacta muy asequible, basada en la popular club color.
También consiguió exportar nada menos que a Japón porque en ese país no se consideraban capaces de fabricar compactas sencillas.

Sin embargo, fue precisamente la competencia nipona, la que acabó por hacer inviable el futuro de Certex y en 1988 se declaró en quiebra.

No fue una excepción y, desgraciadamente, se puede decir que la industria fotográfica ha desaparecido de Europa. Los nombres de Zeiss Ikon, Agfa, Foca, KMZ, Pentacon, Bencini, Dacora, Voigtländer y, por supuesto, Werlisa que marcaron épocas, revolucionaron ideas, contribuyeron al desarrollo e inmortalizaron imágenes son un hoy, salvo excepciones como Leica, un recuerdo.

Las werlisa son piezas de colección, especialmente queridas para los españoles, aunque muchas de estas cámaras están en lugares tan distantes como Bulgaria o más próximos como Francia. EFE
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