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¿Qué haríamos sin estadística? Por Enrique Castillo Ron

¿Qué haríamos sin estadística? Por Enrique Castillo Ron
Este año 2013 se celebra el Año Internacional de la Estadística con el fin de reconocer las importantes contribuciones de esta ciencia a nuestra sociedad. La estadística está presente en nuestras vidas y la utilizamos muchas veces de forma inconsciente. Por ejemplo, cuando evitamos pasar por ciertos lugares, estamos valorando la probabilidad de sufrir una sorpresa desagradable y si  consideramos que ésta es suficientemente alta, evitamos el riesgo. La usamos también al elegir la ruta y la hora de vuelta de nuestro viaje de fin de vacaciones inclinándonos por las que tienen menores probabilidades de atascos, o al rellenar las quinielas valorando las probabilidades de ganar, empatar o perder de los diferentes equipos, o al elegir el lugar de vacaciones en función de nuestra experiencia anterior. Las utiliza también el médico que, ante unos síntomas, evalúa las probabilidades de las diferentes enfermedades y se decide por una de ellas como diagnóstico si su probabilidad es muy alta, o decide realizar nuevas pruebas médicas o análisis, si hay duda entre varias enfermedades. La utilizan los investigadores para evaluar los riesgos de accidentes o de ocurrencias de altos vientos, terremotos, olas grandes, etc. Como éstos, podrían pensarse miles de ejemplos de nuestra vida diaria en los que la estadística está presente.

 

Sin embargo, está bella ciencia es manipulada por mucha gente. Por ejemplo, se manipula cuando el alumno o su familia nos dice que ha sacado sobresaliente en literatura y no nos informa de que ha suspendido matemáticas y física, o los que informan de que tal o cual universidad ocupa el 5º lugar en el número de artículos de investigación publicados y omite los puestos 40º y 50 º en otros aspectos. Manipulan los políticos cuando no esperan al final del recuento de votos para salir a evaluar los resultados, ya que los resultados parciales dependen del % escrutado y de su orden, al ser diferentes las formas de opinar en las zonas rurales y las ciudades y tardarse más en el recuento en unas que en otras. Esto explica que unos políticos salgan antes que otros. Estos tipos de manipulación se hacen mediante la ocultación de parte de la información con el objetivo de cambiar el resultado, es decir, la buena o mala opinión que el que recibe la misma tenga del alumno, la universidad o los partidos correspondientes.

 

Otra forma de manipulación es jugando con la ignorancia del receptor. Así, si este año he producido 100 unidades y el año pasado 50, puedo decir que este año hemos tenido un incremento del 100% respecto al año pasado, o que el año anterior se obtuvo el 50% menos que este año. En este caso se dice la verdad en ambos casos, pero se elige una de ellas en función de la conveniencia o intención personal, jugando con que el receptor interpretará ambas de forma diferente, a pesar de que la información es la misma.

 

Independientemente de los malos usos de la estadística, ello no debe empañar el valor y el papel jugado por ésta ciencia en bien de nuestra sociedad. La estadística es una ciencia que exige un gran conocimiento de las matemáticas y de la lengua; la primera porque las herramientas de trabajo requeridas son de alto nivel, y la segunda, porque hay que plantear las hipótesis y comunicar los resultados con una gran precisión y claridad. Nunca como hoy se nota en nuestra sociedad estas carencias lingüísticas de la población española.

 

Finalmente, diré que esta ciencia está presente en prácticamente todas las ramas y sub-ramas del saber, tales como, la inteligencia artificial, la física, la ingeniería, la fiabilidad, la meteorología, la genética, etc. Todo esto lo conocemos en las Reales Academias de Ingeniería y de Ciencias, en las que tenemos representantes de la misma y nos preocupamos por su divulgación y crecimiento.

 

Enrique Castillo Ron


Catedrático de la Universidad de Cantabria


Académico de número de las Reales Academias de Ingeniería y de Ciencias

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