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Rodolfo Martínez, alquimista de géneros y demiurgo heterogéneo

<p>Rodolfo Martínez, escritor y editor</p>
Las astillas de Yavé, un “thriller” sobrenatural que plantea una explicación alternativa y fantástica al ascenso del Cristianismo como religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV, es la nueva novela de Rodolfo Martínez, uno de los autores más prolíficos y respetados de la cf española.

 

Editada por Fantascy, cuenta las peripecias de una detective privada a la que un párroco le encarga investigar una secta que se ha aposentado en La Ciudad y con cuya voz “he disfrutado mucho; tanto, que seguramente la emplearé de personaje secundario en una próxima novela”, ha reconocido a Efe el escritor.

 

La Ciudad, uno de los múltiples escenarios creados por Martínez para ambientar su extensa producción, constituye una “versión mágica de mi Gijón natal”, en la que también se desarrollan otros textos suyos como Tarot, que ganó el premio UPV o Los sicarios del cielo, que le valió el premio Minotauro.

 

Martínez es un hábil creador de diferentes universos narrativos en los que alojar a sus personajes según las necesidades literarias y recurriendo periódicamente al mestizaje de géneros, una de sus señas de identidad como autor.



 

Entre sus principales creaciones figura el cosmos de Drímar, una de las series literarias más premiadas de la ciencia ficción española que, “antes de ser lo que es, dio muchas vueltas”, explica Martínez, porque “inicialmente fue un intento de crear mi propio Macondo, aunque mi experiencia con el realismo mágico no cuajó…, en cambio, un día se reveló como un escenario perfecto de cf”.

 

Drímar absorbió así multitud de argumentos, con el telón de fondo de una historia alternativa que comenzaba en 1992 con el colapso de la civilización, pasaba por varios siglos de lucha por recuperar el nivel tecnológico y cultural y alcanzaba finalmente la exploración del sistema solar y, más tarde, la galaxia.

 

“Terminé creando un escenario tan amplio que cabía todo”, incluyendo más de una docena de novelas y diversos relatos, hoy recopilados en Drímar, el ciclo completo.

 

Sin embargo, su serie preferida ahora mismo es ‘El Adepto de la reina’, que se desarrolla en Érvinder, un mundo indefinido a medio camino entre la Edad Media y el siglo XIX cuyo protagonista es Yáxtor Brandan: un personaje sin escrúpulos con un pasado oscuro, rodeado de enemigos viles y hermosas mujeres…, y dispuesto a correr aventuras.



 

“Los caracteres y escenarios de este universo son los que más me interesan en este momento, porque estoy trabajando con ellos”, puntualiza Martínez, “y también porque otros ciclos están ya cerrados”.

 

Así sucede con otra serie exitosa: la de Sherlock Holmes, “al que descubrí con 7 años de edad y se convirtió de inmediato en uno de mis ídolos de infancia, junto con Tarzán y Supermán”.

 

En homenaje a la célebre creación de sir Arthur Conan Doyle, Martínez ha publicado media docena de respetuosos pastiches en los que se mezclan personajes reales y ficticios, como La sabiduría de los muertos o La boca del Infierno.

 

Precisamente por ‘La sabiduría de los muertos’ obtuvo el Premio Asturias de novela “que me hizo especial ilusión, porque vi que tenía posibilidades de ser reconocido como un escritor hecho y derecho fuera del género”, aclara.



 

Entre los numerosos galardones recibidos, también se muestra especialmente orgulloso del primero de sus ocho premios Ignotus, recibido por el relato Castillos en el aire, porque “era la primera vez que tenía el respaldo de mi gente y eso me hizo sentir que iba por buen camino”.

 

Martínez ha sido uno de los autores más activos en el fandom español, sobre todo en el norte de la península ibérica a través de la Semana Negra, aunque ahora se ve “algo desconectado” por falta de tiempo debido a sus labores como escritor y también como editor al frente de Sportula, su propia editorial “on line”.

 

“Han cambiado muchas cosas desde que empecé a escribir pero lo que más me gusta es que antes éramos unos lectores avergonzados y acomplejados por leer ciencia ficción, ¡no digamos por escribirla! Y hoy, sin embargo, se ve como lo más normal y nadie te mira raro”, concluye satisfecho. EFE

ppm
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