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Estas son las verdaderas claves ocultas de un edificio

Un equipo de investigación ha deducido las fases constructivas de una iglesia románica mediante el mapeo masivo y el uso de algoritmos informáticos.


Amaia Mesanza, topógrafa de la Universidad del País Vasco. / JUANMA GALLEGO


Leer un edificio de la misma forma en la que pude ser leído un documento. Esta es la premisa fundamental sobre la que se sostiene la disciplina de la Arqueología de la Arquitectura. Tal vez pueda sonar exagerado, pero la primera vez que al neófito le muestran en pantalla la estratigrafía de un alzado, con sus diferentes fases constructivas, no es difícil experimentar una suerte de pequeña revelación. La agradable sensación de ver revelado un patrón lógico oculto entre lo que hasta el momento no parecía sino un muro de piedras. Verdaderas claves ocultas que había pasado desapercibidas.

El Grupo de Investigación en Patrimonio Construido (GPAC) de la Universidad del País Vasco es, desde hace años, pionero en esa técnica. Ahora han anunciado un nuevo avance, mediante la aplicación de técnicas topográficas. Han presentado los resultados de un primer “experimento” centrado en la coqueta iglesia románica de San Vicentejo (Condado de Treviño), y han compartido los resultados en la revista de acceso abierto Arqueología de la Arquitectura.

El trabajo se basa en la investigación llevada a cabo por la topógrafa Amaia Mesanza, miembro del GPAC desde hace años. Ella se ha encargado de la medición del edificio mediante un escáner láser. El trabajo de escaneado, explica Mesanza, no es realmente laborioso. En menos de un día el aparato se encarga de tomar las referencias fundamentales. En el caso de San Vicentejo han sido 12 millones de puntos. Lo verdaderamente arduo viene después: dar sentido a todos esos datos.



Iglesia de San Vicentejo. / JUANMA GALLEGO




Sentada en su despacho de la Escuela de Ingeniería de la Universidad del País Vasco, Mesanza muestra los gráficos que en los que fueron convirtiéndose todos esos datos. “¿Ves? Aquí aparecen claramente cinco picos. Evidentemente, pensamos que detrás de esos patrones debía existir alguna causa”.

Mesanza basó su análisis un programa de minería de datos. Pero antes tuvo que entrenar al sistema. Lo hizo con información recogida en la iglesia de Armentia (Álava) y en la Catedral Vieja de Vitoria. Lógica, técnología y arte se dan la mano en el proceso. De cara a clasificar los diferentes elementos —sillares, mampostería y otros elementos constructivos con funciones especiales en el edificio—, llegó a la conclusión de que la altura de cada piedra era la variable más significativa, así que comenzó a “entrenar” los algoritmos en base a esa premisa. “Si es mayor que una altura x, será un sillar”. Hubo de tener en cuenta otros factores, los engatillados entre sillares, las dovelas y otros elementos constructivos particulares.

Así, el software ha aprendido a clasificar los distintos elementos de forma automática. De ahí han salido esos cinco grandes grupos antes mencionados. “La estadística mostraba que esos grupos eran diferentes, pero yo no podía establecer una secuencia constructiva”. Llegado ese momento, han entrado en escena los arqueólogos. En este caso, los miembros del GPAC, Agustín Azkarate e Ismael García-Gómez, coautores del estudio. Ellos han sido los encargados de dar forma a los datos dibujados por la minería de datos y de establecer las distintas fases constructivas del edificio. Pese algún pequeño error puntual, los resultados arrojados por la inteligencia artificial concuerdan bastante bien con el ojo experto de la “inteligencia humana”. Según advierten los autores del trabajo, se trata de una primera aproximación a la incorporación de técnicas cuantitativas a la Arqueología de la Arquitectura; pero, sin duda, el panorama es prometedor. Entre clase y clase, Mesanza tiene entre manos un segundo proyecto para afinar la metodología; en este caso, se trata de un edificio más moderno de Buenos Aires. Allí no hay sillares, sino ladrillo, pero la premisa es la misma. Que el escáner haga el trabajo masivo y la interpretación quede en manos del ojo experto. De esta forma podrán ser reveladas las claves ocultas de cada edificio. No una de esas interpretaciones tan alegremente sugeridas por la mera especulación, en ocasiones más mitológica que histórica, sino por la sólida contundencia de los datos.


Fases constructivas de la iglesia de San Vicentejo. GPAC / EHU/CSIC CC BY 4.0

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