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¿Sueñan los conductores con vehículos eléctricos? Por Joaquín Bautista Valhondo

¿Sueñan los conductores con vehículos eléctricos? Por Joaquín Bautista Valhondo
Rick encendió el motor del coche aéreo y se elevó rápidamente en dirección a la Opera, construida en memoria de la guerra, donde, según las notas de Dave Holden, podía encontrar a esa hora a Luba Luft.” –

La cita que acaba de leer podría formar parte de una escena cotidiana dentro de unos años, aunque en realidad procede de la novela “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, una de las obras de ciencia ficción escrita en 1968 por Philip K. Dick (1928-1982) y adaptada al cine por Ridley Scott bajo el título Blade Runner.

 

El pasado 7 de mayo tuvo lugar en la Real Academia de Ingeniería (Madrid) una Jornada sobre Inteligencia Computacional en la Sociedad del Conocimiento. En una de las mesas redondas, con el título “¿Son todo luces en torno a la sostenibilidad?”, se trató un delicado tema: cómo las empresas comprometidas con el respeto al medio ambiente y con el bienestar de la sociedad en general abordan y entienden esa cosa llamada sostenibilidad. Como ciudadanos de a pie, la sostenibilidad nos interesa, en el bien entendido que “sostenernos” es equivalente a ir a mejor o a mantenernos como estamos.

Se habló sobre sostenibilidad en el sector energético, en el sector de las comunicaciones y la electrónica, en el sector de las ciencias de la computación y en el automoción.

Centrándonos en esto último, se discutió sobre cómo una gran compañía dedicada a la fabricación de automóviles, cuya gran aportación a las emisiones de CO2 sobre nuestro planeta resulta evidente, puede ser ecológica y puede pensar en nuestro futuro. La exposición sobre el despliegue del Nissan Green Program (edición 2010) resultó sorprendente para algunos de los asistentes.

 

Pues bien, resulta que algunas compañía de este sector tienen planes con horizonte a 10 años vista o más. Las claves de estos planes se basan en la reducción drástica de las emisiones de CO2 y de otros compuestos nocivos NOx, así como reciclar todos los recursos hasta alcanzar una tasa de recuperación del 100%.

Nos preguntamos: cómo reducir los niveles de emisión de CO2 si queremos evitar que las temperaturas medias del planeta suban más de 2 grados por no poder estabilizar este compuesto en la atmósfera en 550 partes por millón. Para conseguir estas 550 ppm debemos reducir nuestros niveles de emisión actuales en un 70%, eso sí, no en un día, pues nos hemos dado un plazo como especie hasta el 2050.

Primero, nos centramos en los coches. La tecnología actual permite hacerlos con emisiones-0, ya sea eléctrico,


no necesariamente lento (http://www.prothius.com/arch/new.php?lang=es&id=5640), o con pila de hidrógeno (http://www.prothius.com/arch/new.php?lang=es&id=62), al que se ha llamado coloquialmente coche de agua por ser este compuesto, tan poco nocivo para nuestra salud, el único que sale por su tubo de escape.

 

Segundo, vayamos a la carretera o a las calles de una ciudad. Resulta que en Japón,  Nissan orienta sobre la ruta más rápida a un destino mediante la combinación de datos recogidos a través de vehículos sonda equipados con el sistema CARWINGS y de información de tráfico tanto en tiempo real como preinstalada.


 La forma de obtener dicha ruta nos recuerda a los procesos de decisión basados en algoritmos de colonias de hormigas, donde el rastro depositado en la matriz común de feromona, ya sea por las hormigas que hicieron su trayectoria con más o menos éxito (histórico) o por las denominadas hormigas de élite (coches sonda), sirve para que otras hormigas (coches circulantes) puedan obtener mejores soluciones (rutas más rápidas que no más cortas) en tiempo real.

 

Tercero, proyectaremos sobre la conducción. La queremos cada vez más segura; eso significa que todo aviso e incluso la intervención automática sobre el vehículo cuando aparecen puntos ciegos durante la conducción se convierte en una función deseable (http://www.prothius.com/arch/?lang=es&vid=BSWBSI.flv&filtre=video), pero para ello es preciso que los coches se comuniquen entre ellos, enviándose señales unos a otros que informan sobre sus posiciones. También la queremos cada vez más cómoda, y posiblemente la conducción más cómoda es aquella que no requiere conductor. Pues bien, un ejemplo de conducción cómoda para el futuro es la que nos desvela el Nissan EPORO (EPisode O –cero-): un Robot prototipo que atiende al objetivo de conseguir un vehículo sin emisiones de CO2 y sin accidentes.

EPORO de Nissan

El EPORO viaja solo pero funciona en pandilla con sus semejantes, siguiendo el comportamiento de un banco de peces (http://www.prothius.com/arch/new.php?lang=es&id=2740) que nos recuerda a los algoritmos bio-inspirados. EPORO sigue unas reglas muy básicas: (1) cuando está muy cerca de alguno  de sus compañeros, se evade para no colisionar, (2) cuando hay suficiente espacio para todos, viaja en grupo y (3) cuando está muy lejos de sus compañeros, intenta acercarse.

 

En fin. Igual el futuro no nos regala coches voladores como el de Rick, pues cuesta mucho más (energéticamente hablando) levantar una cosa que arrastrarla o hacerla rodar, pero sí puede ofrecernos coches sin conductor.

 

¿Resultará entonces que para poder gozar del placer de conducir tengamos que dirigirnos a circuitos ex-profeso sacando una entrada por una módica cuota?

 

Sobre el autor:

Joaquín Bautista Valhondo
Joaquín Bautista Valhondo

Joaquín Bautista Valhondo

Catedrático de Organización de Empresas (área 650), doctor ingeniero industrial por la UPC, Premio extraordinario de Doctorado en Ingeniería Industrial UPC.   Miembro de comités asesores de la CNEAI, ACPUA, ACSUG, AQU, URJC, CONAID, ANEP y ANECA. Director Académico de la Cátedra NISSAN.

Cátedra Organización Industrial (http://www.prothius.com) (http://www.upc.edu
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